\id MAT spa Biblia en Español Sencillo
\h Mateo
\toc1 Mateo
\toc2 Mateo
\mt1 Mateo
\c 1
\p
\v 1 El libro de las generaciones de Jesucristo, el hijo de David, el hijo de Abraham.
\p
\v 2 El hijo de Abraham fue Isaac; y el hijo de Isaac fue Jacob; y los hijos de Jacob fueron Judá y sus hermanos;
\p
\v 3 Y los hijos de Judá y Tamar fueron Fares y Zara; y el hijo de Fares fue Esrom; y el hijo de Esrom fue Aram;
\p
\v 4 Y el hijo de Aram fue Aminadab; y el hijo de Aminadab fue Naasón; y el hijo de Naasón fue Salmón;
\p
\v 5 Y el hijo de Salmón y Rahab fue Booz; y el hijo de Booz y Rut fue Obed; y el hijo de Obed fue Isai;
\p
\v 6 Y el hijo de Isaí fue David el rey; y el hijo de David fué Salomón con la que había sido mujer de Urías;
\p
\v 7 Y el hijo de Salomón fue Roboam; y el hijo de Roboam fue Abías; y el hijo de Abías fue Asa;
\p
\v 8 Y el hijo de Asa fue Josafat; y el hijo de Josafat fue Joram; y el hijo de Joram fue Uzías;
\p
\v 9 Y el hijo de Uzías fue Jotam; y el hijo de Jotam fue Acaz; y el hijo de Acaz fue Ezequías;
\p
\v 10 Y el hijo de Ezequías fue Manasés; y el hijo de Manasés fue Amón; y el hijo de Amón fue Josías;
\p
\v 11 Y los hijos de Josías fueron Jeconías y sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.
\p
\v 12 Y después de la deportación a Babilonia, Jeconías tuvo un hijo Salatiel; y Salatiel a Zorobabel;
\p
\v 13 Y Zorobabel tuvo a Abiud; y Abiud tuvo a Eliaquim; y Eliaquim a Azor;
\p
\v 14 Y Azor a Sadoc; y Sadoc tuvo Aquim; y Aquim tuvo a Eliud;
\p
\v 15 Y Eliud tuvo a Eleazar; y Eleazar a Matán; y Matán tuvo a Jacobo;
\p
\v 16 Y el hijo de Jacobo fue José, marido de María, que dio a luz a Jesús, llamado el Cristo.
\p
\v 17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; y desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y de la deportación a Babilonia a la venida de Cristo, catorce generaciones.
\p
\v 18 Ahora el nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: cuando su madre, María, iba a casarse con José, antes de que se unieran, se descubrió que estaba encinta por el Espíritu Santo.
\p
\v 19 Y José, su esposo, siendo un hombre recto, y no deseando infamarla públicamente, tuvo la intención de dejarla en privado.
\p
\v 20 Pero cuando pensaba en estas cosas, un ángel del Señor vino a él en sueños, y le dijo: José, hijo de David, no temas tomar a María por esposa. porque el hijo que va a tener es del Espíritu Santo.
\p
\v 21 Y dará a luz un hijo; y le pondrás el nombre de Jesús; porque él dará a su pueblo la salvación de sus pecados.
\p
\v 22 Todo esto sucedió para que la palabra del Señor por medio del profeta se cumpliera,
\p
\v 23 Mira, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emanuel, es decir, Dios con nosotros.
\p
\v 24 Y José hizo como el ángel del Señor le había dicho, y la tomó por esposa;
\p
\v 25 Y no vivieron como esposos hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le dio el nombre de Jesús.
\c 2
\p
\v 1 Cuando el nacimiento de Jesús tuvo lugar en Belén de Judea, en los días del rey Herodes, llegaron hombres magos del oriente a Jerusalén,
\p
\v 2 Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, cuyo nacimiento ha tenido lugar ahora? Hemos visto su estrella en el este y hemos venido a darle culto.
\p
\v 3 Y cuando llegó el oído del rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él.
\p
\v 4 Y reunió a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, preguntándoles dónde estaría el lugar de nacimiento del Cristo.
\p
\v 5 Y ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito en los escritos del profeta,
\p
\v 6 Y tú Belén, en la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá: de ti saldrá un gobernante, que apacentará a mi pueblo Israel.
\p
\v 7 Entonces Herodes llamó a los hombres magos en privado, y les hizo preguntas sobre a qué hora se había visto la estrella.
\p
\v 8 Y los envió a Belén, y dijo: Ve y asegúrate donde está el niño; y cuando lo hayas visto, déjame tener noticias de él, para que pueda venir y darle culto.
\p
\v 9 Y oyendo al rey, se fueron; y la estrella que vieron en el este fue delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.
\p
\v 10 Y cuando vieron la estrella, se llenaron de alegría.
\p
\v 11 Y entraron en la casa, y vieron al niño pequeño con María, su madre; y cayendo sobre sus rostros le dieron culto; y abriendo sus tesoros le dieron ofrendas de oro, perfume y Mirra.
\p
\v 12 Y les fue manifestado por Dios en sueños que no debían regresar a Herodes; entonces ellos entraron a su país por otro camino.
\p
\v 13 Después que partieron ellos, un ángel del Señor vino a José en sueños, y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a Egipto, y no vuelvas de allí hasta que yo te dé palabra; porque Herodes estará buscando al niño para matarlo.
\p
\v 14 Entonces tomó al niño y a su madre de noche, y se fue a Egipto;
\p
\v 15 Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que la palabra del Señor por medio del profeta se haga realidad, de Egipto llamé a mi hijo.
\p
\v 16 Entonces Herodes, cuando vio que había sido engañado por los magos, se enojó mucho; y envió y mató a todos los hijos varones en Belén y en todas las partes de alrededor, desde los dos años y menos, de acuerdo con el tiempo que le habían dicho los magos.
\p
\v 17 Entonces la palabra del profeta Jeremías se hizo realidad,
\p
\v 18 En Ramá hubo un sonido de llanto y gran tristeza, Raquel llorando por sus hijos, y ella no quiso ser consolada por su pérdida.
\p
\v 19 Pero cuando Herodes hubo muerto, un ángel del Señor se presentó en sueños a José en Egipto,
\p
\v 20 Diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a la tierra de Israel; porque los que estaban tratando de tomar la vida del niño pequeño han muerto.
\p
\v 21 Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a la tierra de Israel.
\p
\v 22 Pero oyendo que Arquelao gobernaba sobre Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá; y avisado por Dios en sueños, se fue a la región de Galilea.
\p
\v 23 Y vino, y vivió en un pueblo llamado Nazaret, para que la palabra de los profetas se cumpliera, se le llamaría Nazareno.
\c 3
\p
\v 1 Y en aquellos días vino Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea,
\p
\v 2 Diciendo: arrepiéntanse; porque el reino de los cielos está cerca.
\p
\v 3 Porque este es aquel de quien dijo el profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto: Prepara el camino del Señor, endereza sus caminos.
\p
\v 4 Ahora Juan estaba vestido de pelo de camello, con una banda de cuero a su alrededor; y su comida era chapulines y miel.
\p
\v 5 Entonces salió Jerusalén, y toda Judea, y todo el pueblo que estaba cerca del Jordán;
\p
\v 6 Y ellos fueron bautizados por él en el río Jordán, diciendo abiertamente que habían pecado.
\p
\v 7 Pero cuando vio que algunos de los fariseos y saduceos venían a su bautismo, les dijo: generación de serpientes, ¿Quien les enseñó de huir de la ira venidera?
\p
\v 8 Pórtense de tal modo que se vea el cambio de corazón en sus obras.
\p
\v 9 Y no pronuncien a sí mismos: Tenemos a Abraham por nuestro padre; porque les digo que Dios puede, hacer de estas piedras, hijos para Abraham.
\p
\v 10 Y aun ahora el hacha está puesta a la raíz de los árboles; cada árbol que no da buen fruto es cortado, y puesto en el fuego.
\p
\v 11 En verdad, les doy el bautismo de agua a aquellos de ustedes cuyos corazones han cambiado; pero el que viene después de mí es más poderoso que yo, cuyo calzado no soy digno de llevar: él les dará el bautismo con el Espíritu Santo y con fuego:
\p
\v 12 En cuya mano está el instrumento con el que limpiará su grano; él pondrá el grano bueno en su granero, y la paja será quemada en el fuego que nunca se apagará.
\p
\v 13 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan en el Jordán, para ser bautizado por él.
\p
\v 14 Pero Juan al principio se lo quería impedir: Soy yo el que necesito del bautismo de ti, ¿y vienes a mí?
\p
\v 15 Respondió Jesús y le dijo: Deja que así sea ahora, porque es justo que hagamos la justicia completa como Dios ha ordenado. Luego le dio el bautismo.
\p
\v 16 Y Jesús, habiendo sido bautizado, de inmediato subió del agua; y, al abrirse los cielos, vio al Espíritu de Dios que descendía sobre él como una paloma;
\p
\v 17 Y salió una voz del cielo, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
\c 4
\p
\v 1 Luego Jesús fue enviado por el Espíritu al desierto para ser probado por el diablo.
\p
\v 2 Y después de estar sin alimento durante cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
\p
\v 3 Y vino el Maligno y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di la palabra para que estas piedras se conviertan en pan.
\p
\v 4 Pero él respondió y dijo: Está en las Escrituras: el pan no es la única necesidad del hombre, sino toda palabra que sale de la boca de Dios.
\p
\v 5 Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa; y lo puso en el punto más alto del Templo y le dijo:
\p
\v 6 Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo. porque está en las Escrituras, A sus ángeles mandará acerca de ti; y, en sus manos te sostendrán arriba, para que tu pie no sea aplastado contra una piedra.
\p
\v 7 Jesús le dijo: Otra vez está en las Escrituras: No pongas a prueba al Señor tu Dios.
\p
\v 8 Otra vez, el diablo lo llevó a una montaña muy alta, y le permitió ver todos los reinos del mundo y la gloria de ellos;
\p
\v 9 Y él le dijo: Todo esto te lo daré, si te inclinas y me adoras.
\p
\v 10 Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está en las Escrituras, adora al Señor tu Dios, y a él solo servirás.
\p
\v 11 Entonces el diablo se alejó de él, y los ángeles vinieron y le servían.
\p
\v 12 Cuando llegó a sus oídos que Juan había sido encarcelado, se fue a Galilea;
\p
\v 13 Y saliendo de Nazaret, vino y habitó en Capernaúm, que está junto al mar, en la tierra de Zabulón y Neftalí.
\p
\v 14 Para que la palabra del profeta Isaías se hiciese realidad,
\p
\v 15 La tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, por el camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los Gentiles,
\p
\v 16 La gente que estaba en la oscuridad vio una gran luz, y a los que estaban en la tierra de la sombra de la muerte Luz les resplandeció.
\p
\v 17 Desde entonces, Jesús anduvo predicando y diciendo: Deja que tu corazón se aparte del pecado, porque el reino de los cielos está cerca.
\p
\v 18 Y cuando andaba junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, cuyo otro nombre era Pedro, y Andrés, su hermano, que estaban poniendo una red en el mar; porque ellos eran pescadores.
\p
\v 19 Y les dijo: Vengan en pos de mí, y los haré pescadores de hombres.
\p
\v 20 Y enseguida soltaron las redes y fueron tras él.
\p
\v 21 Y pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan, su hermano, en el barco con su padre, que cosían sus redes; y él dijo: Ven.
\p
\v 22 Y partieron del barco y de su padre, y vinieron en pos de él.
\p
\v 23 Y andando Jesús por toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando a los enfermos de cualquier enfermedad en el pueblo.
\p
\v 24 Y noticias de él salieron por toda Siria; y le llevaron a todos los que estaban enfermos con diferentes enfermedades y dolores, los que tenían espíritus malignos y los que estaban fuera de sí, y los paralíticos. Y los sanó.
\p
\v 25 Y le siguieron un gran número de gente desde Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y desde el otro lado del Jordán.
\c 5
\p
\v 1 Y viendo grandes multitudes de personas, subió al monte; y cuando se sentó, sus discípulos se le acercaron.
\p
\v 2 Y con estas palabras les dio enseñanza, diciendo:
\p
\v 3 Bienaventurados los pobres en espíritu; porque el reino de los cielos es de ellos.
\p
\v 4 Bienaventurados los que están tristes; porque ellos serán consolados.
\p
\v 5 Bienaventurados los amables: porque la tierra será su herencia.
\p
\v 6 Bienaventurados aquellos que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
\p
\v 7 Bienaventurados los que tienen misericordia; porque ellos recibirán misericordia.
\p
\v 8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
\p
\v 9 Bienaventurados son los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.
\p
\v 10 Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos será suyo.
\p
\v 11 Bienaventurado son cuando los hombres los insulten, y son crueles con ustedes, y dicen maldades contra ustedes falsamente, por mi culpa.
\p
\v 12 Alégrense y gócense; porque su recompensa es grande en el cielo; porque así fueron atacados los profetas que fueron antes de ti.
\p
\v 13 Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal perdiera su sabor, ¿con qué será salada? entonces es buena para nada más que para ser expulsada y aplastada por los hombres.
\p
\v 14 Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad puesta sobre una colina no se puede esconder.
\p
\v 15 Y una luz ardiente no se pone debajo de una vasija, sino sobre su mesa; para que sus rayos puedan estar brillando sobre todos los que están en la casa.
\p
\v 16 Así también que su luz brille delante de los hombres, para que puedan ver sus buenas obras y glorificar a su Padre que está en los cielos.
\p
\v 17 No se piense que he venido para poner fin a la ley o a los profetas. No he venido para su destrucción, sino para cumplirla.
\p
\v 18 En verdad les digo, hasta que el cielo y la tierra lleguen a su fin, ni la letra más pequeña o jota será tomada de ninguna manera de la ley, hasta que todas las cosas estén cumplidas.
\p
\v 19 Cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos más pequeños de estas leyes, y enseñe a los hombres a hacer lo mismo, será considerado él más pequeño en el reino de los cielos; pero el que guarda las leyes, y enseñe a otros a guardarlas, será nombrado grande en el reino de los cielos.
\p
\v 20 Porque les digo que si su justicia no es mayor que la justicia de los escribas y fariseos, nunca entrarán en el reino de los cielos.
\p
\v 21 Saben que en tiempos antiguos se dijo, no matarás; y, el que mata será culpable de juicio:
\p
\v 22 Pero yo les digo que cualquiera que esté enojado con su hermano será culpable de juicio; y el que le dice a su hermano, Raca, será culpable ante el Sanedrín; y el que dice: Tú insensato, estará en peligro del infierno de fuego.
\p
\v 23 Si entonces estás haciendo una ofrenda en el altar y allí te viene a la mente que tu hermano tiene algo en tu contra,
\p
\v 24 Mientras que tu ofrenda está todavía delante del altar, primero ve y haz las paces con tu hermano, luego ven y haz tu ofrecimiento.
\p
\v 25 Si alguien te demanda y te quiere llevar a juicio, Lleguen a un acuerdo rápidamente con él que tiene una causa contra ustedes, mientras ustedes está con él en el camino, para que no los entreguen ante el juez y el juez no los lleve a la policía y sean echados en prisión.
\p
\v 26 En verdad les digo, no saldrán de allí hasta que hayas pagado el último cuadrante.
\p
\v 27 Han sabido que se dijo: No cometerás adulterio.
\p
\v 28 Pero yo les digo que todos los que tienen los ojos puestos en una mujer para desearla ya adulteró con ella en su corazón.
\p
\v 29 Y si tu ojo derecho te hace caer en pecado, sácalo y échalo lejos de ti; porque es mejor sufrir la pérdida de una parte, que todo tu cuerpo ir al infierno.
\p
\v 30 Y si tu diestra te hace caer en pecado, córtala y échala de ti; porque es mejor sufrir la pérdida de una parte, que todo tu cuerpo ir al infierno.
\p
\v 31 Una vez más, se dijo: Quienquiera que rechace a su esposa tiene que darle una declaración de divorcio por escrito:
\p
\v 32 Pero yo les digo a usted que todos los que repudian a su esposa por cualquier otra causa, por inmoralidad sexual, la hace que ella adultere y el que se casa con la divorciada comete adulterio.
\p
\v 33 También han oído que se dijo en tiempos pasados: No pronuncien falsos juramentos, sino que cumplan sus juramentos al Señor.
\p
\v 34 Pero yo les digo: No juren, no por el cielo, porque es el trono de Dios;
\p
\v 35 O por la tierra, porque es el lugar de descanso para su pie; o por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.
\p
\v 36 No pueden hacer un juramento junto a su cabeza, porque no pueden hacer que un cabello sea blanco o negro.
\p
\v 37 Pero permitan que sus palabras sean simples, sí o no: y lo que sea más que esto procede del mal.
\p
\v 38 Ustedes han oído que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente:
\p
\v 39 Pero yo les digo: No resistan al que es malo; antes a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha vuélvele también la otra.
\p
\v 40 Y si alguno va y te demanda y te quita el abrigo, deja que se lleve la túnica también.
\p
\v 41 Y quienquiera que te hace llevar carga por una milla, llevala dos.
\p
\v 42 Dale a quien te pida, y al que te quiera pedir prestado no se lo rehúses.
\p
\v 43 Ustedes sabes que fue dicho: Ten amor por tu prójimo y aborrece a tu enemigo.
\p
\v 44 Pero yo les digo: ten amor por tu enemigo, y ora por aquellos que te maldicen;
\p
\v 45 Para que sean hijos de su Padre que está en los cielos; porque él hace salir su sol y alumbra sobre malos y buenos, y él envía lluvia sobre el hombre recto y sobre el pecador.
\p
\v 46 Porque si tienes amor por aquellos que te quieren, ¿qué crédito tienes? ¿los publicanos no hacen también lo mismo?
\p
\v 47 Y si dices: Buen día, solo a tus hermanos, ¿qué haces más que los demás? No hacen también los gentiles lo mismo?
\p
\v 48 Entonces sean perfectos, así como su Padre en el cielo es perfecto.
\c 6
\p
\v 1 Tengan cuidado de no hacer sus buenas obras delante de los hombres, para ser vistos por ellos; de otra manera no tendrán recompensa de su Padre que está en el cielo.
\p
\v 2 Cuando le den dinero a los pobres no lo anuncien en público, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que tengan la gloria de los hombres. Verdaderamente, les digo, ellos ya tienen su recompensa.
\p
\v 3 Pero cuando den dinero, no dejen que tu mano izquierda vea lo que hace tu mano derecha:
\p
\v 4 Para que tu ofrenda sea en secreto; y tu Padre, que ve en secreto, te dará tu recompensa.
\p
\v 5 Y cuando hagan sus oraciones, no sean como los hipócritas, que tienen el placer de levantarse y decir sus oraciones en las sinagogas y en las calles para que los hombres los puedan ver. De cierto les digo que ellos ya tienen su recompensa.
\p
\v 6 Pero cuando hagas tu oración, ve a tu habitacion privada, y, cerrando la puerta, di una oración a tu Padre en secreto, y tu Padre, que ve en secreto, te dará tu recompensa.
\p
\v 7 Y en su oración, no hagan uso de las mismas palabras una y otra vez, como hacen los gentiles: porque tienen la idea de que Dios les prestará atención por el número de sus palabras.
\p
\v 8 Así que no sean como ellos; porque su Padre tiene conocimiento de sus necesidades incluso antes de que ustedes pidan.
\p
\v 9 Deja que esta sea tu oración: Padre nuestro que estás en el cielo, que tu nombre sea santificado.
\p
\v 10 Venga tu reino. Que se haga tu voluntad, como en el cielo, así en la tierra.
\p
\v 11 Danos hoy pan para nuestras necesidades.
\p
\v 12 Y perdona nuestras deudas, como hemos perdonado a aquellos que están en deuda con nosotros.
\p
\v 13 Y no seamos puesto a prueba sino líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y él poder y la gloria, por todos los siglos. Amen.
\p
\v 14 Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, tendrán el perdón de su Padre que está en los cielos.
\p
\v 15 Pero si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará sus ofensas.
\p
\v 16 Y cuando ayunen, no estén con cara triste como los hipócritas. Porque van con aspecto triste, para que los hombres vean que están ayunando. De cierto les digo que ellos tienen ya su recompensa.
\p
\v 17 Pero cuando ayunen, pon aceite en tu cabeza y limpia tu rostro;
\p
\v 18 Para que nadie note que estás ayunando, sino tu Padre en secreto; y tu Padre, que ve en secreto, te dará tu recompensa.
\p
\v 19 No acumulen riqueza en la tierra, donde los gusanos y el clima pueden convertirla en polvo, y donde los ladrones pueden entrar por la fuerza y llevársela.
\p
\v 20 Más bien hagan tesoros para ustedes en el cielo, donde no será convertida en polvo y donde los ladrones no entran para llevarsela:
\p
\v 21 Porque donde están tus riquezas, allí estará también tu corazón.
\p
\v 22 La luz del cuerpo es el ojo; si entonces tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz.
\p
\v 23 Pero si tu ojo es malo, todo tu cuerpo estará oscuro. Si entonces la luz que está en ti es oscuridad, ¡qué negra será la oscuridad misma!
\p
\v 24 Nadie puede ser siervo de dos señores: porque tendrá odio por uno y amor por el otro, o se quedará con uno y no tendrá respeto por el otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas.
\p
\v 25 Así que les digo: no piensen en su vida, en la comida o bebida, o en la ropa para su cuerpo. ¿No es la vida más que la comida, y el cuerpo más que su ropa?
\p
\v 26 Mira las aves del cielo; no ponen semillas en la tierra, no reciben grano, ni lo ponen en almacenes; y su Padre que está en el cielo les da de comer. ¿No tienes mucho más valor que ellos?
\p
\v 27 ¿Y quién de ustedes, pensando, puede hacerse un codo más alto?
\p
\v 28 ¿Y por qué estás preocupado por la ropa? Mira las flores del campo, cómo crecen; no hacen ningún trabajo, no hacen ningún hilo.
\p
\v 29 Pero yo os digo que incluso Salomón en toda su gloria no fue vestido como una de ellas.
\p
\v 30 Pero si Dios da tal ropa a la hierba del campo, que está aquí hoy y mañana es puesta en el horno, ¿no hará mucho más, hombres de poca fe?
\p
\v 31 Entonces no se preocupen, diciendo: ¿Qué vamos a tener para comer o beber? ¿con qué podemos vestirnos?
\p
\v 32 Porque los gentiles van en busca de todas estas cosas; pero su Padre que está en los cielos sabe que tienen necesidad de todas estas cosas;
\p
\v 33 Pero tu primero busca el reino de Dios y su justicia; y todas estas otras cosas se te darán por añadidura.
\p
\v 34 Entonces no se preocupen por el mañana: el dia de mañana traerá su preocupación. Tómate un dia a la vez, preocupate de ese día cuando llegue.
\c 7
\p
\v 1 No seas juez de los demás, y no serás juzgado.
\p
\v 2 Porque como has estado juzgando, así serás juzgado, y con tu medida se te medirá.
\p
\v 3 ¿Y por qué tomas nota de la paja en el ojo de tu hermano, pero no tomas nota de la viga que está en tu ojo?
\p
\v 4 ¿O cómo le dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, cuando tú mismo tienes una viga en tu ojo?
\p
\v 5 Hipócrita, primero saca la viga de tu ojo, entonces verás claramente para sacar la paja del ojo de tu hermano.
\p
\v 6 No den lo que es sagrado a los perros, ni pongan sus perlas delante de los cerdos, no sea que los mastiquen y los ataquen.
\p
\v 7 Pidan y se les dará; lo que están buscando lo encontrarán; y él que llama a a la puerta se le abrirá:
\p
\v 8 Porque a todos los que piden reciben; y el que está buscando encuentra, y al que llama a a la puerta, se le abre.
\p
\v 9 ¿O quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
\p
\v 10 O si pide un pescado, ¿le dará una serpiente?
\p
\v 11 Pues si ustedes, siendo malvados, son capaz de dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más dará su Padre celestial buenas cosas a los que le pidan algo?
\p
\v 12 Entonces, traten a otros, así como ustedes quieran que los traten a ustedes: porque esta es la enseñanza de la ley y los profetas.
\p
\v 13 Entra por la puerta angosta; porque la puerta es ancha y abierta es el camino que lleva a la destrucción, y muchos son los que entran por ella.
\p
\v 14 Porque estrecha es la puerta y angosto el camino a la vida, y solo pocos son los que la encuentran.
\p
\v 15 Cuidense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestiduras de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
\p
\v 16 Por sus frutos los conocerán. ¿Los hombres obtienen uvas de espinas o higos de cardos?
\p
\v 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos; pero el árbol malo da mal fruto.
\p
\v 18 No es posible que un buen árbol dé malos frutos, y un árbol malo de buenos frutos.
\p
\v 19 Todo árbol que no da buen fruto es cortado y puesto en el fuego.
\p
\v 20 Así que por sus frutos los conocerán.
\p
\v 21 No todos los que me dicen: Señor, Señor, entrarán en el reino de los cielos; pero el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
\p
\v 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no fuimos profetas en tu nombre, echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
\p
\v 23 Y entonces les diré: Nunca los conocí; aléjense de mí, obradores del mal.
\p
\v 24 Entonces, a todos aquellos quienes oyen mis palabras y las hacen, será como un hombre sabio que hizo su casa sobre una roca;
\p
\v 25 Y la lluvia descendió, y hubo un torrente de aguas, y los vientos empujaron contra aquella casa, pero no se movió; porque estaba basado en la roca.
\p
\v 26 Y cualquiera que oye mis palabras y no las hacen, será como un necio que hizo su casa en la arena;
\p
\v 27 Y descendió lluvia y hubo un torrente de aguas, y los vientos empujaron contra aquella casa; y descendió y grande fue su caída.
\p
\v 28 Y sucedió que cuando Jesús hubo llegado al final de estas palabras, el pueblo se sorprendió de su enseñanza,
\p
\v 29 Porque enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.
\c 8
\p
\v 1 Y cuando descendió del monte, mucha gente lo siguió.
\p
\v 2 Y vino un leproso y le dio culto, diciendo: Señor, si tú quieres, puedes limpiarme.
\p
\v 3 Y él puso su mano sobre él, diciendo: Si quiero, se limpio; Y enseguida él leproso quedó limpio.
\p
\v 4 Y Jesús le dijo: Mira que no digas nada sobre esto a nadie; sino ve y deja que el sacerdote te vea y haga la ofrenda que fue ordenada por Moisés, para que se enteren que ya estás limpio de la enfermedad.
\p
\v 5 Y cuando Jesús llegó a Capernaum, vino a él un cierto capitán,
\p
\v 6 diciendo: Señor, mi siervo está enfermo en la cama, en la casa, sin poder mover su cuerpo, y con gran dolor.
\p
\v 7 Y le dijo: Yo iré y lo sanaré.
\p
\v 8 Y el capitán en respuesta dijo: Señor, no soy digno para que entres bajo mi techo; pero solo di la palabra, y mi siervo quedará sano.
\p
\v 9 Porque yo soy un hombre bajo autoridad, teniendo bajo mi lucha a los hombres; y le digo a éste: Ve, y él va; y a otro, ven, y él viene; y a mi sirviente, haz esto, y él lo hace.
\p
\v 10 Y cuando estas palabras llegaron a los oídos de Jesús, se sorprendió, y dijo a los que le seguían: En verdad les digo que no he visto tanta fe, ni aun en Israel.
\p
\v 11 Y les digo que vendrán cantidades del oriente y del occidente, y tomarán asiento con Abraham, Isaac y Jacob, en el reino de los cielos.
\p
\v 12 Pero los hijos del reino serán echados en la oscuridad de afuera, y habrá llanto y crujir de dientes.
\p
\v 13 Y Jesús dijo al capitán: Ve en paz; y que se haga como has creído. Y el sirviente sano en esa misma hora.
\p
\v 14 Y cuando Jesús entró en la casa de Pedro, vio a la madre de su esposa en la cama, muy enferma.
\p
\v 15 Y él puso su mano sobre la suya y la enfermedad se fue de ella, y ella se levantó y empezó a atenderlos.
\p
\v 16 Y por la tarde, le llevaron a varias personas que tenían espíritus malignos; y él echó a los espíritus malignos con su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos;
\p
\v 17 Para que la palabra del profeta Isaías se hiciese realidad: él mismo tomó nuestros dolores y nuestras enfermedades.
\p
\v 18 Ahora, cuando Jesús vio una gran multitud de gente a su alrededor, dio la orden de ir al otro lado.
\p
\v 19 Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas.
\p
\v 20 Y Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo tienen un lugar para descansar; pero el Hijo del Hombre no tiene dónde poner su cabeza.
\p
\v 21 Y otro de los discípulos le dijo: Señor, déjame ir primero y entierre mi padre.
\p
\v 22 Pero Jesús le dijo: Sígueme; y deja que los muertos cuiden a sus muertos.
\p
\v 23 Y cuando subió a una barca, sus discípulos lo siguieron.
\p
\v 24 Y subió una gran tormenta en el mar, y la barca se cubrió de las olas; pero él estaba durmiendo.
\p
\v 25 Y vinieron a él, y le despertaron, y dijeron: Socorro, Señor; sálvanos que perecemos.
\p
\v 26 Y él les dijo: ¿Por qué están llenos de temor, hombres de poca fe? Luego se levantó y dio órdenes a los vientos y al mar; y hubo una gran calma.
\p
\v 27 Y los hombres se llenaron de asombro, diciendo: ¿Qué clase de hombre es este, que hasta los vientos y el mar cumplen sus órdenes?
\p
\v 28 Y cuando llegó al otro lado, a la tierra de los Gadarenos, le salió del lugar de los muertos, dos que tenían espíritus malignos, tan violentos que nadie podía ir por ese camino.
\p
\v 29 Y clamaron fuerte, diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para darnos el castigo antes de tiempo?
\p
\v 30 Ahora, a cierta distancia, había una gran manada de cerdos tomando su comida.
\p
\v 31 Y los espíritus malignos le rogaron fuerte, diciendo: Si nos echas, permítenos ir a la manada de cerdos.
\p
\v 32 Y él les dijo: vayan. Y salieron y entraron en los cerdos; y la manada se precipitó por una pendiente que daba hacia el mar y ahí se ahogaron.
\p
\v 33 Y sus guardianes fueron en fuga a la ciudad y dieron cuenta de todo, y de los hombres que tenían espíritus malignos.
\p
\v 34 Y todo el pueblo salió a Jesús; y al verlo le pidieron que se fuera de sus alrededores.
\c 9
\p
\v 1 Y subió a una barca, cruzó y llegó a su ciudad.
\p
\v 2 Y le llevaron a un hombre tendido en una cama que no tenía poder para moverse; y Jesús, al ver la fe de ellos, le dijo al hombre que estaba enfermo: Hijo, toma ánimo; tienes perdón de tus pecados.
\p
\v 3 Y algunos de los escribas dijeron entre sí: Este hombre no tiene respeto por Dios.
\p
\v 4 Y Jesús, sabiendo lo que estaba en sus mentes, dijo: ¿Por qué tienen malos pensamientos?
\p
\v 5 Por lo cual es más simple, decir: tienes perdón de tus pecados; o decir, levántate y vete?
\p
\v 6 Pero para que sepan que en la tierra el Hijo del hombre tiene autoridad para el perdón de los pecados, (entonces dijo al hombre enfermo): levántate, toma tu cama y vete a tu casa.
\p
\v 7 Y él se levantó y se fue a su casa.
\p
\v 8 Pero cuando la gente lo vio, estaban llenos de temor y glorificaban a Dios, que había dado tal autoridad a los hombres.
\p
\v 9 Y cuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre que se llamaba Mateo, sentado en el lugar donde se hacían los impuestos; y él le dijo: Sígueme. Y él se levantó y fue tras él.
\p
\v 10 Y sucedió que cuando él estaba en la casa tomando comida, vinieron una cantidad de recaudadores de impuestos y pecadores y tomaron su lugar con Jesús y sus discípulos.
\p
\v 11 Cuando los fariseos lo vieron, dijeron a sus discípulos: ¿Por qué tu Maestro toma alimentos con los recaudadores de impuestos y los pecadores?
\p
\v 12 Al oír esto, dijo: Los que están sanos no necesitan un médico, sino los que están enfermos.
\p
\v 13 Pero ve y aprende el sentido de estas palabras: Mi deseo es misericordia, no ofrendas; porque no he venido a llamar a los justos sino a pecadores al arrepentimiento.
\p
\v 14 Entonces los discípulos de Juan vinieron a él, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos frecuentemente ayunamos, pero tus discípulos no?
\p
\v 15 Y Jesús les dijo: ¿Los amigos del recién casado estarán tristes mientras él esté con ellos? Pero vendrán días cuando les quitarán al esposo, entonces podrán ayunar.
\p
\v 16 Y ningún hombre pone un poco de tela nueva en un abrigo viejo, porque separándose de lo viejo, hace un agujero peor.
\p
\v 17 Y los hombres no ponen vino nuevo en odres viejos; o las pieles serán reventadas y el vino saldrá, y las pieles ya no tendrán más uso; pero ellos ponen vino nuevo en odres nuevos, y así los dos se conservan.
\p
\v 18 Mientras él les decía estas cosas, vino un gobernante y le rindió culto, diciendo: Mi hija está muerta; pero ven y pon tu mano sobre ella, y ella volverá a la vida.
\p
\v 19 Y Jesús se levantó y fue tras él, y así lo hicieron sus discípulos.
\p
\v 20 Y una mujer, que por doce años había tenido un flujo de sangre, vino tras él y puso su mano sobre el borde de su manto.
\p
\v 21 Porque, se dijo a sí misma, si pudiera poner mi mano en su túnica, Voy a estar bien.
\p
\v 22 Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: Hija, ten ánimo; tu fe te ha sanado. Y la mujer fue sanada desde esa hora.
\p
\v 23 Y cuando Jesús entró en la casa del gobernante y vio a los músicos tocando flautas y al pueblo haciendo ruido,
\p
\v 24 Él dijo: Apártense; porque la niña no está muerta, sino durmiendo. Y se estaban riendo de él.
\p
\v 25 Pero cuando hizo salir a la gente, él entró y la tomó de la mano; y la niña se levantó.
\p
\v 26 Y la noticia de esto salió a toda esa tierra.
\p
\v 27 Y cuando Jesús salió de allí, dos ciegos lo siguieron, gritando: ¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!
\p
\v 28 Cuando llegó a la casa, los ciegos se acercaron a él; y Jesús les dijo: ¿Tienes fe en que puedo hacer esto? Ellos le dijeron: Sí, Señor.
\p
\v 29 Entonces él puso su mano sobre sus ojos, diciendo: Conforme a su fe, hágase en ustedes.
\p
\v 30 Y sus ojos se abrieron. Y Jesús les dijo estrictamente: mira que nadie lo sepa.
\p
\v 31 Pero ellos salieron y dieron noticias de él en toda esa tierra.
\p
\v 32 Y mientras ellos se iban, vino a él un hombre sin poder hablar, y con un espíritu malo.
\p
\v 33 Y cuando el espíritu malo había sido echado fuera, el hombre pudo hablar; y todos se sorprendieron, diciendo: Nunca se ha visto tal cosa en Israel.
\p
\v 34 Pero los fariseos decían: Por él príncipe de los espíritus malos, él echa fuera espíritus malos de los hombres.
\p
\v 35 Y Jesús recorría todas las ciudades y lugares pequeños, enseñando en sus sinagogas y predicando las buenas nuevas del reino y curando todo tipo de enfermedades y dolores.
\p
\v 36 Pero cuando vio a todo el pueblo, tuvo compasión de ellos, porque estaban turbados y vagando como ovejas sin dueño.
\p
\v 37 Entonces dijo a sus discípulos: Hay mucho grano, pero no hay suficientes hombres para recogerlo.
\p
\v 38 Entonces, haz la oración al Señor de la cosecha, para que envíe obreros a cosechar su grano.
\c 10
\p
\v 1 Y reunió a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus inmundos y de curar todo tipo de enfermedades y dolores.
\p
\v 2 Ahora los nombres de los doce son estos: el primero, Simón, que se llama Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el hijo de Zebedeo, y Juan, su hermano;
\p
\v 3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, el hijo de Alfeo y Tadeo;
\p
\v 4 Simón el Zelote, y Judas Iscariote, él que también le traicionó.
\p
\v 5 Estos doce envió Jesús y les dio órdenes, diciendo: No vayan entre los gentiles, ni a ninguna ciudad de Samaria,
\p
\v 6 Vayan más bien a las ovejas errantes de la casa de Israel,
\p
\v 7 Y donde quiera que vayan a predicar, anuncien el reino de los cielos está cerca.
\p
\v 8 Sana a los enfermos, resucita a los muertos, limpia a los leprosos, echa fuera espíritus malignos de los hombres; libremente se te ha dado, da libremente.
\p
\v 9 No tomes oro, ni plata, ni cobre en tus bolsillos;
\p
\v 10 No lleves ninguna bolsa para tu viaje y no tomes dos abrigos, zapatos o un palo: porque el obrero tiene derecho a su alimento.
\p
\v 11 Y a cualquier ciudad o lugar pequeño que vayas, busca allí a alguien respetado y haz de su casa tu lugar de descanso hasta que te vayas.
\p
\v 12 Y cuando entres, di: Que la paz sea en esta casa.
\p
\v 13 Y si la casa es digna de respeto, tu paz vendrá en esa casa; pero si no, deja que tu paz vuelva a ti.
\p
\v 14 Y cualquiera que no quiera acogerlo o escuchar sus palabras, cuando salga de esa casa o de esa ciudad, sacudan el polvo de sus pies.
\p
\v 15 De cierto les digo que será mejor para la tierra de Sodoma y de Gomorra en el día del juicio de Dios que para esa ciudad.
\p
\v 16 Mira, yo los envío como ovejas entre lobos. Sé entonces tan sabio como las serpientes, y tan inocentes como las palomas.
\p
\v 17 Mas tengan cuidado de los hombres; porque ellos los entregarán a los Sanedrines, y en sus sinagoga los azotarán;
\p
\v 18 Y vendrán delante de gobernantes y reyes por mí, para testimonio de ellos y de los gentiles.
\p
\v 19 Pero cuando los entreguen en sus manos, no se preocupen por lo que van decir o cómo decirlo: porque en esa hora lo que han de decir les será dado;
\p
\v 20 Porque no son ustedes los que pronuncian las palabras, sino el Espíritu de su Padre que está en ustedes.
\p
\v 21 Y el hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre a su hijo; y los hijos irán contra sus padres y madres, y los matarán.
\p
\v 22 Y serán aborrecidos por todos los hombres a causa de mi nombre; pero el que es fuerte hasta el fin tendrá salvación.
\p
\v 23 Pero si los persiguen en un pueblo, huye a otro; porque en verdad les digo que no habrán atravesado las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del hombre.
\p
\v 24 Un discípulo no es más grande que su maestro o un siervo más que su señor.
\p
\v 25 Para el discípulo es suficiente ser como su maestro, y el siervo como su señor. Si le han llamado Beelzebub al dueño de la casa, ¡cuánto más a los de su casa!
\p
\v 26 No tengan miedo de ellos: porque nada está cubierto que no salga a la luz, o un secreto que no llegue a saberse.
\p
\v 27 Lo que les digo en la oscuridad, díganlo en la luz: y lo que escuchen en secreto, diganlo públicamente desde las azoteas.
\p
\v 28 Y no teman a los que matan el cuerpo, mas no pueden matar el alma; pero tengan miedo de aquel que tiene el poder de dar alma y cuerpo a la destrucción en el infierno.
\p
\v 29 ¿No se venden dos gorriones a un cuarto? y ninguno de ellos llega a su fin sin el permiso de su Padre:
\p
\v 30 Pero todos los cabellos de tu cabeza están contados.
\p
\v 31 Entonces no tengan miedo; eres más valioso que una bandada de gorriones.
\p
\v 32 A todos, pues, que me dan testimonio delante de los hombres, daré testimonio delante de mi Padre que está en los cielos.
\p
\v 33 Pero si alguno dice a los hombres que no me conoce, diré que no lo conozco delante de mi Padre que está en los cielos.
\p
\v 34 No piensen que he venido para traer paz a la tierra; No vine a traer paz sino una espada.
\p
\v 35 Porque he venido para traer a un hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra:
\p
\v 36 Y el hombre será aborrecido por los de su casa.
\p
\v 37 El que tiene más amor por su padre o su madre que por mí no es digno de mí; el que tiene más amor por su hijo o hija que por mí no es digno de mí.
\p
\v 38 Y el que no toma su cruz y viene en pos de mí no es digno de mí.
\p
\v 39 Al que tiene el deseo de guardar su vida, le será quitada, y al que entregue su vida por mí la hallará.
\p
\v 40 El que te honra, me honra; y el que me honra, honra al que me envió.
\p
\v 41 El que honra a un profeta, en nombre de un profeta, recibirá la recompensa de profeta; y el que honra a un hombre recto, en nombre de un hombre recto, recibirá la recompensa de un hombre recto.
\p
\v 42 Y cualquiera que le dé a uno de estos pequeños un vaso de agua fría solamente, en nombre de un discípulo, de verdad les digo, él no perderá su recompensa.
\c 11
\p
\v 1 Y sucedió que cuando Jesús terminó de dar estas órdenes a sus doce discípulos, se fue de allí, enseñando y predicando en sus ciudades.
\p
\v 2 Cuando Juan tuvo noticias en la cárcel de las obras del Cristo, envió a sus discípulos.
\p
\v 3 Para decirle: ¿Eres tú el que ha de venir, o estamos esperando a otro?
\p
\v 4 Respondiendo Jesús, les dijo: ve, y hazle saber a Juan de lo que están viendo y oyendo:
\p
\v 5 Los ciegos ven; aquellos que no podían caminar, están caminando; los leprosos están limpios; aquellos que no escuchaban, ahora tienen los oídos abiertos; los muertos vuelven a la vida y los pobres reciben las buenas nuevas.
\p
\v 6 Y una bendición será sobre aquel que no pierde su confianza en mi.
\p
\v 7 Cuando se iban, Jesús, hablando de Juan, dijo a todo el pueblo: ¿Qué salieron a ver en el desierto? un tallo alto moviéndose en el viento?
\p
\v 8 Pero ¿qué salieron a ver? un hombre delicadamente vestido? Aquellos que tienen túnicas delicadas están en casas de reyes.
\p
\v 9 Pero ¿por qué salieron a ver? a ver a un profeta? Sí, les digo, y más que un profeta.
\p
\v 10 Este es aquel de quien se ha dicho: Mira, envío a mi siervo delante de tu rostro, que preparará tu camino delante de ti.
\p
\v 11 De cierto, de cierto os digo, que entre los hijos de las mujeres no ha habido mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.
\p
\v 12 Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos se está forzando a entrar, y los hombres a la fuerza lo toman.
\p
\v 13 Porque todos los profetas y la ley estuvieron vigentes hasta Juan.
\p
\v 14 Y si quieren verlo, este es Elías quien vendría.
\p
\v 15 El que tiene oídos para oír, que oiga.
\p
\v 16 ¿Pero qué comparación puedo hacer de esta generación? Es como niños sentados en los mercados, gritando unos a otros,
\p
\v 17 Hicimos música para ti y no participaste en el baile; Lanzamos gritos de dolor y no hiciste ningún signo de dolor.
\p
\v 18 Porque Juan vino sin tomar comida ni bebida, y dicen: Él tiene espíritu malo.
\p
\v 19 El Hijo del Hombre se ha dado un banquete, y dicen: Mira, amante de la comida y el vino, amigo de publicanos y pecadores. Y la sabiduría se juzga correcta por sus obras.
\p
\v 20 Luego pasó a reprender a las ciudades donde se hicieron la mayoría de sus milagros, porque no se habían apartado de sus pecados.
\p
\v 21 Ay! De ti, Corazin! Ay! de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en ustedes hubieran sido hechas en Tiro y en Sidón, en tiempos pasados habrían sido apartadas de sus pecados en cilicio y en ceniza.
\p
\v 22 Pero yo les digo que será mejor para Tiro y Sidón en el día de juzgar que para ustedes.
\p
\v 23 Y tú, Capernaum, ¿crees que serás levantada hasta el cielo? descenderá hasta lo más hondo del infierno, porque si los milagros que se hicieron entre ustedes hubieran sido hechos en Sodoma, habría estado aquí hasta el día de hoy.
\p
\v 24 Pero yo les digo que será mejor para la tierra de Sodoma en el día de juzgar, que para ustedes.
\p
\v 25 En aquel tiempo, Jesús respondió y dijo: Te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado a los sabios y de los entendidos estas cosas, y las has manifestado a los niños pequeños.
\p
\v 26 Sí, Padre, porque fue agradable a tus ojos.
\p
\v 27 Todas las cosas me han sido dadas por mi Padre; y nadie tiene conocimiento del Hijo, sino el Padre; y nadie tiene conocimiento del Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
\p
\v 28 Vengan a mí, todos ustedes que están atribulados y cargados con trabajo, y les daré descanso.
\p
\v 29 Acepten mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, porque soy gentil y sin orgullo, y tendrán descanso para sus almas;
\p
\v 30 Porque mi yugo que les pongo es fácil, y mi carga que les doy ligera.
\c 12
\p
\v 1 En ese momento, Jesús recorrió los campos en el día de reposo; y sus discípulos, que tenían hambre, y empezaron arrancar espigas de trigo y comían.
\p
\v 2 Pero los fariseos, cuando lo vieron, le dijeron: Mira, tus discípulos hacen lo que no es correcto hacer en sábado.
\p
\v 3 Pero él les dijo: ¿No saben lo que hizo David cuando tuvo necesidad de comer, y los que estaban con él?
\p
\v 4 ¿Cómo entró en la casa de Dios y tomó para comer el pan santo que no le estaba permitido comer, ni a los que estaban con él, sino sólo a los sacerdotes?
\p
\v 5 ¿O no han leído en la ley, cómo los sacerdotes del templo rompen el sábado y no hacen nada malo?
\p
\v 6 Pero les digo que hay uno mayor que el Templo aquí.
\p
\v 7 Pero si supieran el significado: Mi deseo es de misericordia y no sacrificios, no habrían estado juzgando a los que no hicieron nada malo.
\p
\v 8 Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.
\p
\v 9 Y él fue de allí a su sinagoga:
\p
\v 10 Y había un hombre con una mano seca. Y le hicieron una pregunta, diciendo: ¿Es correcto sanar a un hombre en sábado? para tener algo en contra de él.
\p
\v 11 Y él les dijo: ¿Quién de ustedes, teniendo una oveja, si se mete en un hoyo en sábado, no echará una mano y la recuperará?
\p
\v 12 ¡Cuánto más valor tiene un hombre que una oveja! Por esta razón, es correcto hacer el bien en el día de reposo.
\p
\v 13 Entonces dijo al hombre: Extiende tu mano. Y lo sanó, y fue sana como la otra.
\p
\v 14 Pero los fariseos salieron e hicieron designios contra él, cómo podrían matarlo.
\p
\v 15 Y Jesús, sabiendo esto, se fue de allí, y muchos fueron tras él y sanaba a todos.
\p
\v 16 Y les ordenaba que no hablaran de él en público:
\p
\v 17 Para que lo dicho por el profeta Isaías se hiciera realidad,
\p
\v 18 Vean a mi siervo, el hombre que he escogido, mi amado en quien mi alma está muy complacido: Pondré mi Espíritu sobre él, y él anunciará juicio a los gentiles.
\p
\v 19 Su venida no será con peleas o gritos fuertes; y su voz no se levantará en las calles.
\p
\v 20 La caña aplastada no será rota por él; y no apagará la mecha que apenas humea, hasta que saque a victoria la justicia.
\p
\v 21 Y en su nombre pondrán los gentiles su esperanza.
\p
\v 22 Entonces le fue traído a uno con un espíritu malo, que era ciego y mudo; y lo sanó, de modo que él ciego y mudo veía y hablaba.
\p
\v 23 Y toda la gente se sorprendió y dijo: ¿No es éste el Hijo de David?
\p
\v 24 Pero los fariseos, al enterarse, dijeron: Este hombre solo echa fuera espíritus malignos por Beelzebú, el gobernante de los espíritus malignos.
\p
\v 25 Y conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino que tiene división en sí mismo, será asolado, y toda ciudad o casa dividida en sí misma será destruida.
\p
\v 26 Y si Satanás echa fuera a Satanás, él hace guerra contra sí mismo; ¿cómo va a permanecer su reino?
\p
\v 27 Y si yo por Beelzebub echo fuera espíritus malignos de los hombres, ¿por quién los echan sus hijos? Así que ellos serán sus jueces.
\p
\v 28 Pero si por el Espíritu de Dios echo fuera espíritus malignos, entonces el reino de Dios ha llegado a ustedes.
\p
\v 29 ¿Cómo puede uno entrar en la casa de un hombre fuerte y tomar sus bienes, si primero no pone cuerdas alrededor del hombre fuerte? y luego él puede tomar sus bienes.
\p
\v 30 El que no está conmigo, está contra mí; y el que no participa conmigo en reunir a la gente, los está alejando.
\p
\v 31 Así que les digo: Todo pecado y toda palabra mala contra Dios tendrá perdón; pero las blasfemias contra el Espíritu no habrá perdón.
\p
\v 32 Y el que dice una palabra contra el Hijo del hombre, tendrá perdón; pero quien diga una palabra en contra del Espíritu Santo, no tendrá perdón en esta vida o en lo que está por venir.
\p
\v 33 Cultiven un árbol bueno, y su fruto es bueno; o cultiven un árbol mal y su fruto será malo; porque él árbol por su fruto se conoce.
\p
\v 34 Descendientes de serpientes, ¿cómo, siendo malos, son capaces de decir cosas buenas? porque de la abundancia del corazón salen las palabras de la boca.
\p
\v 35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón dice cosas buenas; y el hombre malo de la maldad que hay en su corazón dice malas cosas.
\p
\v 36 Y yo les digo que en el día en que sean juzgados, los hombres tendrán que dar cuenta de cada palabra necia que han dicho.
\p
\v 37 Porque con sus palabras serán justificados, y con sus palabras serán juzgados.
\p
\v 38 Entonces, al oír esto, algunos de los escribas y fariseos le dijeron: Maestro, estamos buscando una señal tuya.
\p
\v 39 Pero él, respondiendo, les dijo: Una generación mala y adúltera está buscando una señal; y no se le dará más señal que la del profeta Jonás:
\p
\v 40 Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra.
\p
\v 41 Los hombres de Nínive se levantarán en el día de juicio y darán su decisión contra esta generación: porque fueron apartados de sus pecados por la predicación de Jonás; y ahora uno más grande que Jonás está aquí.
\p
\v 42 La reina del Sur se levantará en el día de juicio y dará su decisión contra esta generación; porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón; y ahora uno más grande que Salomón está aquí.
\p
\v 43 Pero el espíritu inmundo, cuando sale del hombre, pasa por lugares secos buscando reposo, y no lo encuentra.
\p
\v 44 Entonces él dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando él llega, ve que no hay nadie, pero que se ha limpiado y está en orden.
\p
\v 45 Entonces él va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entran y la hacen su casa, habitación; y la última condición de ese hombre es peor que la primera. Aun así será con esta generación malvada.
\p
\v 46 Mientras aún hablaba con la gente, llegaron su madre y sus hermanos, deseando hablar con él.
\p
\v 47 Y uno le dijo: Mira, tu madre y tus hermanos están afuera, deseando hablar contigo.
\p
\v 48 Pero él, respondiendo, dijo al que dio la noticia: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?
\p
\v 49 Y extendió su mano a sus discípulos, y dijo: Mira, mi madre y mis hermanos.
\p
\v 50 Porque el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, él es mi hermano, y hermana, y madre.
\c 13
\p
\v 1 En aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a la orilla del mar.
\p
\v 2 Y se le unió un gran número de personas, de modo que subió a un bote; y la gente se sentó junto al mar.
\p
\v 3 Y les dio enseñanza en forma de historia, diciendo: Él sembrador salió a poner semilla en la tierra;
\p
\v 4 Y mientras lo hacía, algunas semillas cayeron junto al camino, y los pájaros vinieron y los tomaron como alimento:
\p
\v 5 Y parte de la semilla cayó entre las piedras, donde no tenía mucha tierra, y de inmediato surgió porque la tierra no era profunda;
\p
\v 6 y cuando el sol estaba alto, fue quemada; y debido a que no tenía raíz, se secó y murió.
\p
\v 7 Y algunas semillas cayeron entre espinas, y las espinas crecieron y la ahogaron,
\p
\v 8 Y otras, cayendo sobre la tierra buena, dieron fruto, algunas ciento, algunas sesenta, y otras treinta veces más.
\p
\v 9 El que tiene oídos, que oiga.
\p
\v 10 Y vinieron los discípulos y le dijeron: ¿Por qué les dices cosas en forma de historias?
\p
\v 11 Y les respondió: A ustedes se les ha dado a conocer los secretos del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha dado.
\p
\v 12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero el que no tiene, incluso lo que tiene le será quitado.
\p
\v 13 Por esta razón, puse cosas en forma de historias; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
\p
\v 14 Y para ellos, las palabras de Isaías se han cumplido, aunque oigas, no entenderás; y viendo, verán y no percibirán.
\p
\v 15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y sus oídos oyen despacio, y tienen los ojos cerrados; por temor a que vean con sus ojos y escuchen con sus oídos y se vuelvan sabios en sus corazones y vuelvan a mí, para que yo los sane.
\p
\v 16 Pero bendecidos sus ojos que ven, y oídos, que oyen.
\p
\v 17 Porque en verdad es digo que los profetas y los hombres rectos deseaban ver lo que ven, y no lo vieron; y oír lo que oyen sus oídos, y no lo oyeron.
\p
\v 18 Escuchen, pues, la historia del sembrador que puso la semilla en la tierra.
\p
\v 19 Cuando la palabra del reino llega a cualquiera, y no la entiende, entonces viene el Maligno, y rápidamente quita lo que fue puesto en su corazón. Éste es la semilla que cayó en el camino.
\p
\v 20 Y lo que fue sobre las piedras, este es el que, al oír la palabra, de inmediato la toma con alegría;
\p
\v 21 Pero no teniendo raíz en sí mismo, continúa por un tiempo; y cuando viene la persecución o el dolor, debido a la palabra, luego tropieza, rápidamente y se llena de dudas.
\p
\v 22 Y lo que cayó entre espinos, éste es el que oye la palabra; y los cuidados y afanes de esta vida, y los engaños de la riqueza, detienen el crecimiento de la palabra y no da fruto.
\p
\v 23 Y la semilla que fue puesta en buena tierra, éste es el que escucha la palabra, y entienden; y quien da fruto, unos cien, unos sesenta, unos treinta veces más.
\p
\v 24 Y él les contó otra historia, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que puso buena semilla en su campo;
\p
\v 25 Pero mientras los hombres dormían, vino uno que tenía odio por él y puso malas semillas entre el grano, y se fue.
\p
\v 26 Pero cuando el tallo verde subía y daba fruto, las malas plantas se veían al mismo tiempo.
\p
\v 27 Y vinieron los siervos del señor de la casa, y le dijeron: Señor, ¿no has puesto buena semilla en tu campo? ¿cómo es que tiene malas plantas?
\p
\v 28 Y él dijo: Alguien ha hecho esto con odio. Y los sirvientes le dicen: ¿Quiere usted que arranquemos la mala hierba?
\p
\v 29 Pero él dice: No, no sea que, por casualidad, mientras arrancan la hierba mala, puedan arrancar el trigo con ellas.
\p
\v 30 Que crezcan juntos hasta la siega del grano; y luego diré a los obreros: “recogan primero la hierba mala, y ponganla en manojos para quemar; pero recojan el trigo en mi granero”.
\p
\v 31 Y les contó otra historia, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza que un hombre tomó y puso en su campo;
\p
\v 32 El cual es más pequeño que todas las semillas; pero cuando ha crecido, es más grande de las hortalizas, y se convierte en un árbol, de modo que las aves del cielo vienen y hacen sus lugares de descanso en sus ramas.
\p
\v 33 Otra historia les dio: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y puso en tres medidas de harina, hasta que todo fue fermentado.
\p
\v 34 Todas estas cosas que Jesús dijo a la gente en forma de historias; y sin una historia no les dijo nada:
\p
\v 35 Para que se haga realidad lo que dijo el profeta, Hablare por medio de parábolas; Daré conocimiento de cosas guardadas en secreto desde la fundación del mundo.
\p
\v 36 Entonces él se fue del pueblo y entró en la casa; y sus discípulos se acercaron a él y le dijeron: “Haznos saber la historia de la cizaña en el campo”.
\p
\v 37 Y él respondió y dijo: El que pone la buena semilla en la tierra es el Hijo del hombre;
\p
\v 38 Y el campo es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino; y las semillas malas son los hijos del Maligno;
\p
\v 39 Y el que los puso en la tierra es Satanás; y la siega del grano es el fin del mundo; y los segadores son los ángeles.
\p
\v 40 Así como la planta mala se juntan y se queman con fuego, así será en el fin del mundo.
\p
\v 41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y sacarán de su reino todos los que son causa de tropiezo, y a todos los que hacen mal,
\p
\v 42 Y los pondrán en el fuego; habrá llanto y gritos de dolor y crujir de dientes.
\p
\v 43 Entonces los rectos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga.
\p
\v 44 El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo, que un hombre encontró y volvió a esconder; y en su alegría va y vende todo lo que tiene, para obtener ese campo.
\p
\v 45 Una vez más, el reino de los cielos es como un comerciante en busca de hermosas perlas.
\p
\v 46 Y habiéndose encontrado con una perla de gran precio, fue y vendió todo lo que tenía a cambio de ella.
\p
\v 47 Otra vez, el reino de los cielos es como una red, que fue puesta en el mar y tomó todo tipo de peces;
\p
\v 48 Cuando estaba llena, la ponen sobre la arena; y sentados allí, ponen lo bueno en cestas, pero lo malo echan fuera.
\p
\v 49 Así será en el fin del mundo: los ángeles vendrán y sacarán lo malo de entre los justos,
\p
\v 50 Y los pondrán en el fuego; allí habrá llanto y crujir de dientes.
\p
\v 51 Jesús les dijo ¿Están todas estas cosas ahora claras para ustedes? Ellos le dicen, sí.
\p
\v 52 Y él les dijo: Por esta razón, todo escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como el dueño de una casa, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
\p
\v 53 Y cuando Jesús llegó al final de estas historias, se fue de allí.
\p
\v 54 Y entrando en su tierra, les dio enseñanza en su sinagoga, y se sorprendieron grandemente, y dijeron: ¿De dónde sacó este hombre esta sabiduría y estos milagros?
\p
\v 55 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No es su madre llamada María? y sus hermanos Santiago y José y Simón y Judas?
\p
\v 56 Y sus hermanas, ¿no están todas con nosotros? ¿De dónde, entonces, tiene todas estas cosas?
\p
\v 57 Y ellos no creyeron en él. Pero Jesús les dijo: Un profeta no está en ninguna parte sin honor, sino en su país y entre su familia.
\p
\v 58 Y los milagros que hizo allí eran pocos en número porque no tenían fe.
\c 14
\p
\v 1 En ese momento las noticias de Jesús llegaron a Herodes el rey;
\p
\v 2 Y dijo a sus siervos: Este es Juan el Bautista; ha vuelto de entre los muertos, y por eso actúan esos poderes en él.
\p
\v 3 Porque Herodes había arrestado a Juan y lo había puesto en la cárcel a causa de Herodías, la esposa de su hermano Felipe.
\p
\v 4 Porque Juan le había dicho: No es correcto que la tengas.
\p
\v 5 Y le hubiese dado muerte, pero por su temor al pueblo, porque en sus ojos Juan era un profeta.
\p
\v 6 Pero cuando llegó el día de Herodes, la hija de Herodías estaba bailando delante de ellos, y Herodes estaba complacido con ella.
\p
\v 7 Entonces él le dio su palabra con un juramento de dejarla tener todo lo que ella pidiera.
\p
\v 8 Y ella, por sugerencia de su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.
\p
\v 9 Y el rey estaba triste; pero a causa de sus juramentos y de sus invitados, dio la orden para que se le dieran;
\p
\v 10 Y ordeno y le cortaron la cabeza a Juan en la prisión.
\p
\v 11 Y su cabeza fue puesta en un plato y dada a la niña; y ella se lo llevó a su madre.
\p
\v 12 Entonces vinieron sus discípulos, y tomaron su cuerpo y lo enterraron; y fueron y le dieron a Jesús noticias de lo que había sucedido.
\p
\v 13 Cuando llegó a los oídos de Jesús, se fue de allí en una barca, a un lugar desolado por sí mismo; y el pueblo que lo supo, lo siguió a pie desde las ciudades.
\p
\v 14 Y saliendo, vio muchas personas, y tuvo misericordia de ellos, y sanó a los que estaban enfermos.
\p
\v 15 Cuando llegó la tarde, los discípulos se acercaron a él y le dijeron: Este es un desierto, y la hora de cenar ha pasado; envía a la gente lejos para que puedan ir a las ciudades y conseguir comida.
\p
\v 16 Pero Jesús les dijo: No es necesario que se vayan; ustedes denles de comer.
\p
\v 17 Y le dicen: Aquí tenemos cinco panes y dos pescados.
\p
\v 18 Y él les dijo: Dámelos.
\p
\v 19 Y dio órdenes para que la gente se sentara sobre la hierba; y tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, dijo palabras de bendición, e hizo la división del alimento, y se lo dio a los discípulos, y los discípulos se lo dieron a la gente.
\p
\v 20 Y todos comieron de la comida y tuvieron suficiente; y recogieron doce canastas llenas de pedazos que sobró.
\p
\v 21 Y los que habían comido eran como cinco mil hombres, además de mujeres y niños.
\p
\v 22 Y enseguida hizo que los discípulos subieran a la barca y fueran delante de él al otro lado, mientras que él despedía a la multitud.
\p
\v 23 Después de despedir al pueblo, subió al monte a solas para orar; y cuando llegó la noche, estuvo allí solo.
\p
\v 24 Pero la barca estaba ahora en medio del mar, y se turbó con las olas, porque el viento estaba contra ellos.
\p
\v 25 Y a la cuarta vigilia de la noche, vino a ellos, caminando sobre el mar.
\p
\v 26 Y cuando le vieron caminar sobre el mar, se turbaron, diciendo: Espíritu es; y ellos dieron gritos de miedo.
\p
\v 27 Pero enseguida Jesús les dijo: todo está bien; soy yo, no tengan miedo!
\p
\v 28 Y Pedro, respondiendo, le dijo: Señor, si eres tú, dame la orden de venir a ti en el agua.
\p
\v 29 Y él dijo: Ven. Y Pedro bajó del bote, y caminando sobre el agua, fue hacia Jesús.
\p
\v 30 Pero cuando vio el viento, tuvo miedo y, comenzando a descender, dio un grito, diciendo: Sálvame, Señor.
\p
\v 31 Y luego, Jesús extendió su mano, y lo tomó, y le dijo: Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?
\p
\v 32 Y cuando subieron al bote, el viento se vino abajo.
\p
\v 33 Y los que estaban en la barca lo adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.
\p
\v 34 Y cuando cruzaron, vinieron a la tierra en Genesaret.
\p
\v 35 Y cuando los hombres de aquel lugar tuvieron noticias de él, enviaron a todo el país alrededor, y le llevaron a todos los enfermos,
\p
\v 36 Y le rogaban que los dejare tocar el borde de su manto; todos los que lo hicieron quedaron sanos.
\c 15
\p
\v 1 Entonces vinieron a Jerusalén unos fariseos y unos escribas de Jerusalén, diciendo:
\p
\v 2 ¿Por qué tus discípulos van contra la enseñanza de los ancestros? porque toman comida con las manos sucias.
\p
\v 3 Y respondiendo él, les dijo: ¿Por qué, ustedes mismos, van contra la palabra de Dios a causa de la enseñanza que les ha sido transmitida?
\p
\v 4 Porque Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y el que habla mal del padre o de la madre, morirá.
\p
\v 5 Pero tú dices: Si un hombre le dice a su padre o a su madre, a Dios le he dado algo con lo que pude haberte ayudado;
\p
\v 6 No hay necesidad de que él le de honor a su padre y a su madre. Y has hecho la palabra de Dios sin efecto debido a tus enseñanzas.
\p
\v 7 Ustedes son hipócritas, bien dijo Isaías de ustedes,
\p
\v 8 Estas personas me honran con sus labios, pero su corazón está lejos de mí.
\p
\v 9 Pero su adoración es inútil, mientras que ellos dan como su enseñanza las reglas de los hombres.
\p
\v 10 Y juntó al pueblo, y les dijo: Escuchen, y sean claras mis palabras:
\p
\v 11 No lo que entra en la boca, hace inmundo al hombre, sino lo que sale de la boca esto contamina al hombre.
\p
\v 12 Entonces vinieron los discípulos y le dijeron: ¿Has visto que los fariseos se turbaron cuando oyeron estas palabras?
\p
\v 13 Pero él respondió: Toda planta que no plantó mi Padre que está en los cielos, será desarraigada.
\p
\v 14 Déjenlos ser: son guías ciegos. Y si un ciego guía a un ciego, los dos irán cayendo juntos en un agujero.
\p
\v 15 Entonces Pedro le dijo: Haznos la historia clara.
\p
\v 16 Y él dijo: ¿Eres tú, como ellos, aún sin sabiduría?
\p
\v 17 ¿No entienden que todo lo que entra en la boca pasa al estómago y se envía como desecho?
\p
\v 18 Pero lo que sale de la boca, viene del corazón; y contamina al hombre.
\p
\v 19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, homicidios, los adulterios, los deseos inmundos de la carne, los hurtos, falso testimonio, blasfemias.
\p
\v 20 Estas son las cosas que contaminan al hombre; pero tomar la comida con las manos sucias no ensucia al hombre.
\p
\v 21 Y Jesús se fue de allí a la región de Tiro y Sidón.
\p
\v 22 Y una mujer de Canaán salió de aquellas partes, dando voces y diciendo: ¡Ten piedad de mí, oh Señor, Hijo de David! mi hija es atormentada por un espíritu inmundo.
\p
\v 23 Pero él no le dio respuesta. Y vinieron sus discípulos y le dijeron: Despídela, porque ella está dando voces tras de nosotros.
\p
\v 24 Entonces él respondió y dijo: Fui enviado solo a las ovejas errantes de la casa de Israel.
\p
\v 25 Pero ella vino y le dio culto, diciendo: Ayúdame, Señor!
\p
\v 26 Y él respondió y dijo: No es correcto tomar el pan de los hijos y dárselo a los perros.
\p
\v 27 Pero ella dijo: Sí, Señor; pero hasta los perros toman los pedazos de debajo de la mesa de sus amos.
\p
\v 28 Entonces Jesús, respondiendo, le dijo: Oh mujer, grande es tu fe; deja que se cumpla tu deseo. Y su hija fue sanada desde esa hora.
\p
\v 29 Y Jesús fue de allí y vino al mar de Galilea; y subió a la montaña, y se sentó allí.
\p
\v 30 Y vino a él gran número de personas que tenían consigo a los cojos, o ciegos, mudos, mancos, o enfermos de algún modo, y muchos otros; Los pusieron a sus pies y los sanó.
\p
\v 31 De modo que la gente estaba maravillada cuando vieron que los mudos hablaban los mancos eran sanados, los paralíticos podían caminar. y los ciegos podían ver; y dieron gloria al Dios de Israel.
\p
\v 32 Y Jesús juntó a sus discípulos y dijo: Tengo compasión de la gente, porque hace tres días que están conmigo y no tienen alimento; y no los enviaré sin comida, o no tendrán fuerzas para el viaje.
\p
\v 33 Y los discípulos le dicen: ¿Cómo podemos obtener suficiente pan en un lugar desolado, para dar de comer a tantas personas?
\p
\v 34 Y Jesús les dice: ¿Cuántos panes tienen? Y dijeron: Siete panes y algunos pescados pequeños.
\p
\v 35 Luego ordenó a la gente que se sentara en él suelo,
\p
\v 36 Y tomó los siete pan y los pescados; y después de dar gracias, dio el pan partido a los discípulos, y los discípulos lo dieron a la gente.
\p
\v 37 Y todos tomaron comida, y tuvieron suficiente; y juntaron los pedazos de pan que sobró, y juntaron siete canastas llenas.
\p
\v 38 Y había cuatro mil hombres que comían, sin contar las mujeres y niños.
\p
\v 39 Y cuando hubo despedido al pueblo, subió a la barca y entró a la región de Magadán.
\c 16
\p
\v 1 Y llegaron los fariseos y los saduceos y, poniéndolo a prueba, le rogaron que les diera una señal del cielo.
\p
\v 2 Pero en respuesta, él les dijo: Al anochecer dices: El clima será bueno, porque el cielo está rojo.
\p
\v 3 Y en la mañana, el clima será malo hoy, porque el cielo está rojo y nublado. Ustedes pueden distinguir él aspecto del cielo, pero no los signos de los tiempos.
\p
\v 4 Una generación mala y adúltera está buscando una señal; y no se le dará ninguna señal sino la señal de Jonás. Y él se alejó de ellos.
\p
\v 5 Y cuando los discípulos llegaron al otro lado, no habían pensado en obtener pan.
\p
\v 6 Jesús les dijo: Tengan cuidado de no tener nada que ver con la levadura de los fariseos y saduceos.
\p
\v 7 Y discutían entre sí, diciendo: No trajimos pan.
\p
\v 8 Y mirándolos Jesús, dijo: Oh, hombres de poca fe, ¿por qué razonan entre ustedes, porque no tienen pan?
\p
\v 9 ¿Todavía no ven, o tienen en cuenta los cinco panes que se repartieron entre los cinco mil, y la cantidad de cestas que recogieron?
\p
\v 10 ¿O las siete piezas de pan que se multiplicó entre los cuatro mil, y el número de cestas que recogieron?
\p
\v 11 ¿Cómo es que no entienden que no les estaba hablando del pan, pero que se cuidaran de los fariseos y los saduceos?
\p
\v 12 Entonces vieron que no era la levadura de pan lo que él tenía en mente, sino la enseñanza de los fariseos y saduceos.
\p
\v 13 Cuando Jesús llegó a las partes de Cesarea de Filipo, dijo, interrogando a sus discípulos: ¿Quién dicen los hombres que el Hijo del hombre es?
\p
\v 14 Y ellos dijeron: Algunos dicen: Juan el Bautista; algunos, Elías; y otros, Jeremías, o uno de los profetas.
\p
\v 15 Él les dice: y ustedes ¿quién dicen que soy yo?
\p
\v 16 Entonces Simón Pedro respondió y dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
\p
\v 17 Entonces Jesús, respondiendo, le dijo: Simón, hijo de Jonás, bendecido eres, porque esta revelación no ha venido a ti de carne y sangre, sino de mi Padre que está en los cielos.
\p
\v 18 Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca se construirá mi iglesia, y las puertas del infierno no la vencerán.
\p
\v 19 A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra se atara en el cielo; y todo lo que hagas libre en la tierra será liberado en el cielo.
\p
\v 20 Entonces él ordenó a los discípulos que no dieran palabra alguna de que él era Jesús el Cristo.
\p
\v 21 Desde ese momento Jesús empezó a declarar a sus discípulos cómo tendría que ir a Jerusalén, y sufrir mucho a manos de los que están en autoridad y los principales sacerdotes y escribas, y ser ejecutado, y el tercer resucitar de entre los muertos.
\p
\v 22 Entonces Pedro, protestando, le dijo: Señor, Dios no lo permita; es imposible que esto ocurra.
\p
\v 23 Pero él, volviéndose a Pedro, le dijo: Quítate de mi camino, Satanás; eres un peligro para mí porque tu mente no está en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
\p
\v 24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y venga en pos de mí.
\p
\v 25 Porque cualquiera que tenga el deseo de mantener su vida segura la perderá; pero quienquiera que entregue su vida por mi causa, la hallará.
\p
\v 26 ¿Porque qué beneficio tiene un hombre, si se gana todo el mundo y pierde su vida? o ¿qué dará un hombre a cambio de su vida?
\p
\v 27 Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles; y luego dará a cada hombre la recompensa de sus obras.
\p
\v 28 De cierto les digo, que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino.
\c 17
\p
\v 1 Y después de seis días, Jesús toma consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, su hermano, y los hace subir con él a la alta montaña.
\p
\v 2 Y él fue cambiado en su forma delante de ellos; y su rostro brillaba como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz.
\p
\v 3 Y Moisés y Elías vinieron delante de ellos, hablando con él.
\p
\v 4 Y Pedro respondió y dijo a Jesús: Señor, es bueno que estemos aquí: si me lo permites, haré tres tiendas, una para ti, una para Moisés y otra para Elías.
\p
\v 5 Mientras él aún hablaba, una nube brillante se posó sobre ellos; y una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, con quien tengo complacencia; escuchenlo.
\p
\v 6 Y al oír estas palabras, los discípulos se postraron sobre sus rostros con gran temor.
\p
\v 7 Y Jesús, se acercó, puso su mano sobre ellos, y les dijo: Levántense y no teman.
\p
\v 8 Y alzando los ojos, no vieron a nadie, sino a Jesús solamente.
\p
\v 9 Cuando descendían del monte, Jesús les dio órdenes, diciendo: Nadie diga nada de lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.
\p
\v 10 Y sus discípulos, al preguntarle, dijeron: ¿Por qué dicen los escribas que Elías tiene que venir primero?
\p
\v 11 Y en respuesta dijo: Elías verdaderamente tiene que venir y arreglar todas las cosas.
\p
\v 12 Pero yo les digo que Elías ya vino, y ellos no lo conocieron, sino que hicieron con él lo que quisieron; lo mismo el Hijo del hombre sufrirá en sus manos.
\p
\v 13 Entonces los discípulos comprendieron que les estaba hablando de Juan el Bautista.
\p
\v 14 Cuando llegaron al pueblo, un hombre se arrodilló ante él y le dijo:
\p
\v 15 Señor, ten piedad de mi hijo, porque está loco y tiene un gran dolor. y con frecuencia cae al fuego y con frecuencia al agua.
\p
\v 16 Y lo he traído a tus discípulos, y ellos no pudieron curarlo.
\p
\v 17 Y respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Cuánto tiempo voy a aguantarlos? deja que venga él muchacho a mí.
\p
\v 18 Y Jesús reprendió al espíritu inmundo, y salió de él; y el niño fue sanado desde aquella hora.
\p
\v 19 Entonces los discípulos se acercaron a Jesús en privado, y dijeron: ¿Por qué no pudimos echarlo fuera?
\p
\v 20 Y él les dice: Por su poca fe; porque en verdad les digo que si tienen fe como un grano de mostaza, dirán a este monte: muévete de este lugar a ese; y será movido; y nada será imposible para ustedes.
\p
\v 21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno.
\p
\v 22 Y mientras andaban por Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres;
\p
\v 23 Y le matarán, y al tercer día resucitara de entre los muertos. Y estaban muy tristes.
\p
\v 24 Y cuando llegaron a Capernaum, vinieron los que tomaron el impuesto del Templo a Pedro, y le dijeron: ¿Acaso tu amo no hace el pago del impuesto del Templo?
\p
\v 25 Él dice: Sí. Y cuando entró en la casa, Jesús le dijo: ¿Cuál es tu opinión, Simón? ¿De quién obtienen el pago o el impuesto los reyes de la tierra? de sus hijos o de otras personas?
\p
\v 26 Y cuando dijo: De los hombres, Jesús le dijo: Entonces los hijos son libres.
\p
\v 27 Pero para que no les causemos problemas, ve al mar, y baja un anzuelo, y toma el primer pez que salga; y en su boca verás un poco de dinero; tómalo y dáselo por mí y por ti.
\c 18
\p
\v 1 En esa hora, los discípulos se acercaron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?
\p
\v 2 Y tomó un niño, y lo puso en medio de ellos,
\p
\v 3 Y dijo: En verdad, les digo, si no tienen un cambio de corazón y se vuelven como niños pequeños, no entrarán en el reino de los cielos.
\p
\v 4 El que se rebajará como este niño, este es el más grande en el reino de los cielos.
\p
\v 5 Y cualquiera que honre a un niño tan pequeño en mi nombre, me honra a mi:
\p
\v 6 Pero cualquiera que sea causa de problemas para uno de estos pequeños que tiene fe en mí, sería mejor para él tener una gran piedra fijado a su cuello, y que se le hundiese en el mar profundo.
\p
\v 7 ¡Una maldición está en la tierra por tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos; pero infeliz es ese hombre por quien viene el tropiezo.
\p
\v 8 Y si tu mano o tu pie es causa de angustia, que se corte y te lo quite; es mejor para ti entrar en la vida con la pérdida de una mano o un pie que tener dos manos o dos pies, para entrar en el fuego eterno.
\p
\v 9 Y si tu ojo te hace caer en pecado, sácalo y quítatelo de encima; es mejor que vengas a la vida con un solo ojo que teniendo dos ojos, para ir al infierno de fuego.
\p
\v 10 No menosprecies a uno de estos pequeños; porque os digo que en el cielo sus ángeles ven en todo momento el rostro de mi Padre que está en los cielos.
\p
\v 11 Porque él hijo del hombre vino para salvar lo que se había perdido.
\p
\v 12 ¿Qué dirías ahora? si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se ha ido, ¿no dejará las noventa y nueve, y se irá a las montañas en busca de la descarriada?
\p
\v 13 Y si la encuentra, de verdad les digo, él está más contento por esa que encontró que con los noventa y nueve que no se han salido del camino.
\p
\v 14 Aun así, no es el placer de nuestro Padre celestial que uno de estos pequeños llegue a la destrucción.
\p
\v 15 Y si tu hermano te hace mal, ve y repréndele entre tú y él en privado: si te escucha, has recuperado a tu hermano.
\p
\v 16 Pero si no quiere oírte, lleva contigo uno o dos más, para que con la boca de dos o tres testigos, conste cada palabra.
\p
\v 17 Y si no les presta oído, dilo a la iglesia; y si no quiere prestar oído a la iglesia, que sea para ti como un gentil y como recaudador de impuestos.
\p
\v 18 En verdad les digo que cualquier cosa que hayan atado en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desaten en la tierra será desatado en el cielo.
\p
\v 19 De nuevo les digo, que si dos de ustedes están de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa por la cual hagan una petición, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
\p
\v 20 Porque donde dos o tres se juntan en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
\p
\v 21 Entonces vino Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces puede mi hermano hacer mal contra mí, y yo le doy el perdón? hasta siete veces?
\p
\v 22 Jesús le dice: No te digo, hasta siete veces; pero, hasta setenta veces siete.
\p
\v 23 Por esta razón, el reino de los cielos es semejante a un rey, que pasó hacer cuentas con sus siervos.
\p
\v 24 Y al principio, uno vino a él que estaba en deuda con él por diez mil talentos.
\p
\v 25 Y como no pudo hacer el pago, su señor le ordenó a él, a su esposa, a sus hijos e hijas, y todo lo que tenía, que se los diese por dinero y se hiciera el pago.
\p
\v 26 Entonces el criado se postró sobre su rostro y lo adoró, diciendo: Señor, dame tiempo para pagar y yo te pagaré todo.
\p
\v 27 Y el señor de aquel siervo, movido por la piedad, lo dejó ir, y lo libró de la deuda.
\p
\v 28 Pero saliendo aquel siervo, se encontró con uno de los otros siervos, que le debía cien denarios, y lo tomó por el cuello, diciendo: ¡paga!
\p
\v 29 Entonces el criado se postró sobre su rostro, y le rogó diciendo: Dame tiempo y te pagaré.
\p
\v 30 Y no quiso, sino que fue y lo puso en la cárcel hasta que pagó la deuda.
\p
\v 31 Cuando los otros sirvientes vieron lo que se había hecho, se pusieron muy tristes, y vinieron y dieron aviso a su señor de lo que se había hecho.
\p
\v 32 Entonces su señor envió a buscarlo, y dijo: ¡Siervo malo! Te perdone de toda esa deuda, por que me lo rogaste.
\p
\v 33 ¿No era correcto que tuvieras misericordia con el otro siervo, así como yo tuve misericordia de ti?
\p
\v 34 Y su señor se enojó mucho, y lo puso en las manos de los que los torturan hasta que pagase toda la deuda.
\p
\v 35 Así te hará mi Padre que está en los cielos, si no se perdonan de todo corazón entre hermanos.
\c 19
\p
\v 1 Y aconteció que después de decir estas palabras, Jesús se fue de Galilea, y llegó a las partes de Judea al otro lado del Jordán.
\p
\v 2 Y un gran número de personas fue tras él; y él los sanó.
\p
\v 3 Y vinieron a él algunos Fariseos, poniéndole a prueba, y diciendo: ¿Es correcto que un hombre repudie a su esposa por cualquier causa?
\p
\v 4 Y Jesús dijo: ¿No has leído en las Escrituras que el que los hizo primero los hizo hombres y mujeres?
\p
\v 5 Y dijo: Por esto se apartará un hombre de su padre y de su madre, y se unirá a su esposa; y los dos se convertirán en una sola carne?
\p
\v 6 Para que ya no sean dos, sino una sola carne. Entonces no permitas que lo que ha sido unido por Dios sea separado por el hombre.
\p
\v 7 Le dicen: ¿Por qué, pues, Moisés dio órdenes de que un marido le diera carta de divorcio y repudiarla?
\p
\v 8 Y Él les dijo: Moisés, a causa de tus duros corazones, les permitió repudiar a sus mujeres; pero no ha sido así desde el principio.
\p
\v 9 Y yo les digo, que cualquiera que repudia a su mujer por cualquier otra cosa salvo por causa de fornicación, y toma a otra, adultera; y el que la toma como su esposa cuando ella es divorciada, adultera.
\p
\v 10 Los discípulos le dicen: Si esta es la posición de un hombre en relación con su esposa, es mejor no casarse.
\p
\v 11 Pero él les dijo: No todos pueden recibir esta palabra, sino sólo aquellos a quienes se les da.
\p
\v 12 Porque hay hombres que, desde el nacimiento, no tenían relaciones sexuales; y hay algunos que fueron hechos así por hombres; y hay otros que se han hecho así para el reino de los cielos. Aquel que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.
\p
\v 13 Entonces algunos trajeron pequeños niños a él, para poder ponerles las manos encima en bendición; y los discípulos los reprendieron.
\p
\v 14 Pero Jesús dijo: Dejen que los pequeños vengan a mí, y no se los impidan; porque de los tales es el reino de los cielos.
\p
\v 15 Y él les impuso las manos y se fue.
\p
\v 16 Y vino uno a él, y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien tengo que hacer para tener la vida eterna?
\p
\v 17 Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. pero si tienes un deseo de entrar a la vida, mantén las reglas de la ley.
\p
\v 18 Él le dice: ¿Cuál? Y Jesús dijo: No mates a nadie, no adulteres, no tomes lo que no es tuyo, no des falso testimonio,
\p
\v 19 Honra a tu padre y a tu madre, y ten amor por tu prójimo en cuanto a ti mismo.
\p
\v 20 El joven le dice: Todo esto he hecho desde mi juventud: ¿qué más me falta?
\p
\v 21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes, y dáselo a los pobres, y tendrás riquezas en el cielo; y ven en pos de mí.
\p
\v 22 Al oír estas palabras, el joven se fue triste, porque tenía muchas propiedades.
\p
\v 23 Y Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo que es difícil para un hombre con mucho dinero entrar en el reino de los cielos.
\p
\v 24 Y otra vez les digo, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un hombre con mucho dinero entre al reino de Dios.
\p
\v 25 Y los discípulos, al oír esto, se sorprendieron grandemente, diciendo: ¿Quién puede entonces tener la salvación?
\p
\v 26 Y Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres esto no es posible; pero con Dios todo es posible.
\p
\v 27 Entonces Pedro le dijo: Mira, hemos abandonado todo y hemos venido detrás de ti; ¿qué tendremos?
\p
\v 28 Y Jesús les dijo: De cierto les digo que en el tiempo en que todas las cosas sean renovadas, y el Hijo del Hombre esté sentado en su gloria, y ustedes que me han seguido, que han venido después de mí se sentarán en doce asientos, juzgando a las doce tribus de Israel.
\p
\v 29 Y a todos los que hayan dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o niño, o tierra, por mi nombre, se les dará cien veces más, y tendrán vida eterna.
\p
\v 30 Pero un gran número de los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros.
\c 20
\p
\v 1 Porque el reino de los cielos es semejante al dueño de una casa, que salió temprano en la mañana para traer obreros a su viña.
\p
\v 2 Y cuando había hecho un acuerdo con los obreros por un centavo por día, los envió a su viña.
\p
\v 3 Y salió como a la hora tercera, y vio a otros en el mercado sin hacer nada;
\p
\v 4 Y les dijo: vayan a la viña con los otros, y les pagaré lo justo. Y ellos fueron a trabajar.
\p
\v 5 Otra vez salió alrededor de la sexta y la novena hora, e hizo lo mismo.
\p
\v 6 Y a la undécima hora salió y vio a otros que no hacían nada; y él les dice: ¿Por qué están aquí todo el día sin hacer nada?
\p
\v 7 Le Respondieron: Porque ninguno nos ha dado trabajo. Él les dice: vayan con el resto, a la viña.
\p
\v 8 Y cuando llegó la noche, el señor de la viña le dijo a su mayordomo: Dejen que los obreros vengan y pagales, desde el último hasta el primero.
\p
\v 9 Y cuando aquellos hombres que habían ido a trabajar a la hora undécima, les dieron un penique por cada hombre.
\p
\v 10 Luego, los que llegaron primero tuvieron la idea de que obtendrían más; y ellos, como el resto, recibieron un centavo.
\p
\v 11 Y cuando lo recibieron, protestaron contra el dueño de la casa,
\p
\v 12 Diciendo: Estos últimos han hecho solo una hora de trabajo, y ustedes los han hecho iguales a nosotros, que hemos pasado por el arduo trabajo del día y el calor abrasador.
\p
\v 13 Pero él, en respuesta, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No hiciste un acuerdo conmigo por un centavo?
\p
\v 14 Toma lo que es tuyo, y vete; es mi voluntad pagar lo mismo al los postreros como a ti.
\p
\v 15 ¿No tengo el derecho de hacer lo que me parece bien con lo mío en mi casa? ¿O tienes envidia, porque soy bueno?
\p
\v 16 Así que los últimos serán los primeros, y los primeros últimos; porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.
\p
\v 17 Y cuando Jesús subía a Jerusalén, tomó a los doce discípulos aparte, y les dijo:
\p
\v 18 Mira, vamos a Jerusalén; y el Hijo del hombre será entregado en manos de los principales sacerdotes y escribas; y darán órdenes para que lo maten,
\p
\v 19 Y lo entregarán a los gentiles para que se burlen de él y para que lo azoten y para que lo maten en la cruz; y al tercer día él resucitara de los muertos.
\p
\v 20 Entonces la madre de los hijos de Zebedeo fue a él con sus hijos, y lo adoraron y le suplicaron.
\p
\v 21 Y él le dijo: ¿Cuál es tu deseo? Ella le dice: “Que se sienten mis dos hijos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda, en tu reino”.
\p
\v 22 Pero Jesús respondió y dijo: No tienes idea de lo que estás pidiendo. ¿Eres capaz de tomar la copa que estoy por tomar y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?
\p
\v 23 Ellos le dicen: Nosotros podemos. Él les dice: En verdad, tomarás de mi copa; y con él bautismo que yo soy bautizado, serán bautizados, pero estar sentado a mi diestra y a mi izquierda no es lo mío dar, sino para aquellos para quienes mi Padre lo ha preparado.
\p
\v 24 Y cuando llegó a oídos de los diez, se enojaron con los dos hermanos.
\p
\v 25 Pero Jesús les dijo: saben que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes entre ellos ejercen potestad.
\p
\v 26 No sea así entre ustedes; pero si alguno desea hacerse grande entre ustedes, que sea su servidor;
\p
\v 27 Y a cualquiera que tenga el deseo de ser el primero entre ustedes, que tome el lugar más bajo y sea su siervo:
\p
\v 28 Así como el Hijo del hombre no vino para tener siervos, sino para ser siervo, y para dar su vida por la salvación de los hombres.
\p
\v 29 Cuando salían de Jericó, un gran número de personas fue tras él.
\p
\v 30 Y dos ciegos sentados a la orilla del camino, cuando tenían la noticia de que Jesús pasaba, dieron grandes voces, diciendo: Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros.
\p
\v 31 Y la gente les dio órdenes de callar; pero siguieron gritando aún más fuerte, Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros.
\p
\v 32 Entonces Jesús, parándose, les mandó llamar a ellos, y dijo: ¿Qué quieren que les haga?
\p
\v 33 Le dicen: Señor, que nuestros ojos estén abiertos.
\p
\v 34 Y Jesús, lleno de piedad, les puso los dedos sobre los ojos; y luego pudieron ver, y fueron tras él.
\c 21
\p
\v 1 Y cuando estaban cerca de Jerusalén, y habían venido a Betfage, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos,
\p
\v 2 Diciéndoles: vayan al pequeño pueblo de delante de ustedes, y de inmediato verán una asna con su pollino con una cuerda alrededor de su cuello, sueltalos y ven con ellos a mí.
\p
\v 3 Y si alguno les dice algo, dirán: El Señor los necesita; y de inmediato los devolverá.
\p
\v 4 Y esto sucedió para que estas palabras del profeta se cumplieran,
\p
\v 5 Di a la hija de Sión: Mira, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre una asna, sobre un pollino hijo de animal de carga.
\p
\v 6 Y los discípulos fueron e hicieron como Jesús les había ordenado,
\p
\v 7 y tomaron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó en ella.
\p
\v 8 Y la multitud tendió sus mantos sobre él camino; y otros obtuvieron ramas de los árboles, y los pusieron en el camino.
\p
\v 9 Y los que iban delante de él, y los que iba detrás aclamaba diciendo, diciendo: Hosanna Gloria al Hijo de David: Bendición sobre el que viene en el nombre del Señor: Gloria en las alturas.
\p
\v 10 Y cuando llegó a Jerusalén, todo el pueblo se conmovió, diciendo: ¿Quién es este?
\p
\v 11 Y el pueblo dijo: Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.
\p
\v 12 Y Jesús entró en el templo y echó fuera a todos los que comerciaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los asientos de los que comerciaban con palomas.
\p
\v 13 Y él les dijo: Está en las Escrituras: Mi casa será llamada casa de oración, pero ustedes la están haciendo una cueva de ladrones.
\p
\v 14 Y vinieron a él los ciegos y cojos en el Templo, y él los sanó.
\p
\v 15 Pero cuando los principales sacerdotes y los escribas vieron los milagros que él hizo, y a los niños clamando en el Templo: Hosanna al hijo de David! se enojaron y le dijeron:
\p
\v 16 ¿Tienes alguna idea de lo que están diciendo? Y Jesús les dijo: Si: ¿no has leído en las Escrituras, que de los labios de los niños y de los bebés en el pecho perfeccionaste la alabanza?
\p
\v 17 Y él se apartó de ellos, y salió de la ciudad a Betania, y estuvo allí para pasar la noche.
\p
\v 18 Por la mañana, cuando regresaba a la ciudad, tenía ganas de comer.
\p
\v 19 Y viendo una higuera al borde del camino, llegó a ella, y no vio nada en ella, sino sólo hojas; y él le dijo: No darás fruto de ti desde ahora en adelante para siempre. Y enseguida la higuera se secó y murió.
\p
\v 20 Cuando los discípulos lo vieron, se sorprendieron y dijeron: ¿Cómo se secó la higuera en tan poco tiempo?
\p
\v 21 Y Jesús, respondiendo, les dijo: De cierto os digo, que si creen, sin dudar, no solo harán lo que se ha hecho a la higuera, sino que le dirán a este monte quítate y échate en el mar, se hará.
\p
\v 22 Y todas las cosas, cualquier cosa que pidan en oración, teniendo fe, lo recibirán.
\p
\v 23 Cuando llegó al templo, los principales sacerdotes y los que tenían autoridad sobre el pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? y quien te dio esta autoridad?
\p
\v 24 Y Jesús les dijo en respuesta: Les haré una pregunta, y si me dan la respuesta, les diré con qué autoridad hago estas cosas.
\p
\v 25 El bautismo de Juan, ¿de dónde vino? del cielo o de los hombres? Y ellos razonaron entre sí, diciendo: Si decimos: Del cielo; él nos dirá: ¿Por qué entonces no tienes fe en él?
\p
\v 26 Pero si decimos: De los hombres; tememos a la gente, porque todos consideran que Juan es un profeta.
\p
\v 27 Y ellos respondieron y dijeron: No tenemos idea. Entonces él les dijo: Y yo no les diré con qué autoridad hago estas cosas.
\p
\v 28 ¿Pero qué les parece? Un hombre tenía dos hijos; y vino al primero, y dijo: Hijo, ve y trabaja en mi viña.
\p
\v 29 Y él dijo en respuesta, no lo haré: pero más tarde, cambiando su decisión, se fue.
\p
\v 30 Y él llegó al segundo y dijo lo mismo. Y él respondió y dijo: Sí, señor, y no fue.
\p
\v 31 ¿Cuál de los dos hizo el placer de su padre? Ellos dicen: el primero. Jesús les dijo: De cierto les digo, que los publicanos y las prostitutas irán al reino de Dios delante de ustedes.
\p
\v 32 Porque Juan vino a ustedes por el camino de la justicia, y no tuvieron fe en él, pero los recaudadores de impuestos y las prostitutas le creyeron; y ustedes no, cuando lo vieron, ni siquiera se arrepintieron de sus pecados, para tener fe en él.
\p
\v 33 Escuchen otra historia. El dueño de una casa hizo un viñedo, lo tapó con una pared, e hizo un lugar para aplastar el vino, e hizo una torre, y la arrendó a unos labradores del campo, y se fue a otro país.
\p
\v 34 Y cuando se acercaba la hora del fruto, envió a sus siervos a los labradores, para obtener el fruto.
\p
\v 35 Y los labradores atacaron a sus siervos, dieron golpes a uno, mataron a otro y apedrearon a otro.
\p
\v 36 Otra vez, envió otros siervos más en número que el primero; y los labradores hicieron lo mismo con ellos.
\p
\v 37 Pero después de esto, les envió a su hijo, diciendo: Tendrán respeto por mi hijo.
\p
\v 38 Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el que algún día será el dueño de la propiedad; ven, vamos a matarlo y nos quedamos con su herencia.
\p
\v 39 Y ellos lo tomaron y, echándolo fuera de la viña, lo mataron.
\p
\v 40 Cuando, entonces, venga el señor de la viña, ¿qué hará con esos labradores?
\p
\v 41 Le Díjeron: matara sin misericordia a esos labradores malos, y dejará la viña a otros labradores, que le darán el fruto cuando esté listo.
\p
\v 42 Jesús les dice: ¿Nunca leyeron en los Escrituras, la piedra que desecharon los constructores, a sido hecha la piedra principal del edificio; esto fue obra del Señor, y es una maravilla para nuestros ojos?
\p
\v 43 Por lo cual les digo que el reino de Dios será quitado de ustedes, y se lo darán a una nación que produzca los frutos de él.
\p
\v 44 Cualquier hombre que caiga sobre esta piedra será quebrantado, pero aquel sobre quien ella cayere será aplastado.
\p
\v 45 Y cuando sus historias llegaron a oídos de los principales sacerdotes y los fariseos, vieron que él estaba hablando de ellos.
\p
\v 46 Y a pesar de que tenían el deseo de echarle mano, tenían miedo del pueblo, porque a sus ojos él era un profeta.
\c 22
\p
\v 1 Y Jesús, hablándoles otra vez en parábolas, diciendo:
\p
\v 2 El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta cuando su hijo se casó,
\p
\v 3 Y envió a sus siervos a llamar a los invitados a la fiesta; y ellos no quisieron venir.
\p
\v 4 Otra vez envió otros siervos, con órdenes de decir a los invitados: He aquí, preparé mi festín; mis bueyes y mis animales gordos han sido muertos, y todas las cosas están listas; vengan a la fiesta.
\p
\v 5 Pero ellos no prestaron atención, y se dedicaron a sus asuntos, uno a su granja, y otro a su oficio.
\p
\v 6 Y los demás atacaron violentamente a sus siervos, y los atacaron brutalmente, y los mataron.
\p
\v 7 Pero el rey estaba enojado; y envió sus ejércitos, y los que habían dado muerte a sus siervos, los destruyó, quemando su ciudad con fuego.
\p
\v 8 Entonces dijo a sus siervos: La fiesta está lista, pero los invitados no fueron dignos.
\p
\v 9 Vayan a las calles principales, y haz que todos los que veas vengan a la fiesta de la novia.
\p
\v 10 Y aquellos siervos salieron a las calles, y juntaron a todos los que se encontraron, malos y buenos; y la fiesta estaba llena de invitados.
\p
\v 11 Pero cuando el rey entró a ver a los invitados, vio allí a un hombre que no estaba vestido como invitado;
\p
\v 12 Y le dice: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda? Y él no tenía nada que decir.
\p
\v 13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: atenlo con cuerdas alrededor de sus manos y pies, y échenlo fuera en la oscuridad; allí será el llanto y crujir de dientes.
\p
\v 14 Porque muchos son llamados y pocos escogidos.
\p
\v 15 Entonces los fariseos fueron y tuvieron una reunión para ver cómo podrían usar sus palabras para atraparlo.
\p
\v 16 Y le enviaron sus discípulos, con los herodianos, diciendo: Maestro, vemos que eres amante de la verdad, y que estás enseñando el verdadero camino de Dios, y que no le temes a nadie, porque no juzgas a los hombres por su apariencia.
\p
\v 17 Danos, entonces, tu opinión sobre esto: ¿es correcto dar impuestos a César, o no?
\p
\v 18 Pero Jesús vio su truco y dijo: Oh, hipócritas, ¿por qué tratan de ponerme en el error?
\p
\v 19 Déjame ver el dinero de los impuestos. Y ellos le dieron un centavo.
\p
\v 20 Y él les dijo: ¿De quién es esta imagen y nombre?
\p
\v 21 Le dijeron: de César. Entonces él les dijo: Da pues a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.
\p
\v 22 Al oírlo, se maravillaron y se alejaron de él.
\p
\v 23 En el mismo día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le hicieron una pregunta, diciendo:
\p
\v 24 Maestro, Moisés dijo: Si un hombre, en el momento de su muerte no tiene hijos, deje que su hermano se lleve a su esposa y darle una familia para su hermano;
\p
\v 25 Y había entre nosotros siete hermanos; y el primero estaba casado y, al morir, sin descendencia, dio su esposa a su hermano;
\p
\v 26 Del mismo modo, el segundo y el tercero, hasta el séptimo.
\p
\v 27 Y finalmente, la mujer llegó a su fin.
\p
\v 28 En la resurrección, pues ¿de cuál de los siete será ella esposa? porque todos la tuvieron a ella.
\p
\v 29 Pero Jesús les dijo a ellos en respuesta: Están en error, no teniendo conocimiento de las Escrituras, o del poder de Dios.
\p
\v 30 Porque en la resurrección, ni se casarán, ni se darán en casamiento, sino que son como los ángeles en el cielo.
\p
\v 31 Pero sobre la resurrección de los muertos, ¿no saben lo que Dios les dijo en las Escrituras:
\p
\v 32 Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es el Dios de los muertos, sino de los vivos.
\p
\v 33 Y la gente que lo escuchaba se sorprendió de su enseñanza.
\p
\v 34 Pero los fariseos, oyendo cómo había hecho callar las bocas de los saduceos, se juntaron a una;
\p
\v 35 Y uno de ellos, un maestro de la ley, le hizo una pregunta, lo puso a prueba y le dijo:
\p
\v 36 Maestro, ¿cuál es la regla principal en la ley?
\p
\v 37 Y le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
\p
\v 38 Esta es la primera y más grande regla.
\p
\v 39 Y un segundo es semejante: Ten amor por tu prójimo como por ti mismo.
\p
\v 40 En estas dos reglas se basan toda la ley y los profetas.
\p
\v 41 Mientras los fariseos estaban juntos, Jesús les hizo una pregunta, diciendo:
\p
\v 42 ¿Cuál es tu opinión del Cristo? ¿De quién es hijo? Ellos le dicen: El Hijo de David.
\p
\v 43 Les dice: ¿Cómo, pues, David en el Espíritu le puso el nombre de Señor, diciendo:
\p
\v 44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que yo ponga debajo de tus pies a todos los que están contra ti?
\p
\v 45 Si David le da el nombre de Señor, ¿cómo es él su hijo?
\p
\v 46 Y nadie fue capaz de darle una respuesta, y tan grande era su temor de él, que desde ese día nadie le hizo más preguntas.
\c 23
\p
\v 1 Entonces Jesús dijo al pueblo y a sus discípulos:
\p
\v 2 Los escribas y los fariseos tienen la autoridad de Moisés;
\p
\v 3 Todas las cosas, entonces, que te dan órdenes de hacer, estas hagan y guarden; pero no tomes sus obras como su ejemplo, porque dicen y no hacen.
\p
\v 4 Hacen leyes duras y ponen cargas pesadas en las espaldas de los hombres; que es imposible cargarlas pero ellos mismos ni con un dedo quieren tocarlas.
\p
\v 5 Pero todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres, porque ensanchan sus filacterias y los bordes de sus vestiduras,
\p
\v 6 Y lo que desean son los primeros lugares en las fiestas, y las principales sillas en las sinagogas,
\p
\v 7 Y palabras de respeto en los mercados, y ser llamado por los hombres, Maestro.
\p
\v 8 Pero no puedes ser nombrado Maestro: porque uno es tu maestro, él Cristo, y todos ustedes son hermanos.
\p
\v 9 Y no le den a nadie el nombre de padre en la tierra, porque uno es su Padre que está en el cielo.
\p
\v 10 Y no pueden ser nombrados maestros: porque uno es su maestro, el Cristo.
\p
\v 11 Pero que el más grande de ustedes sea su servidor.
\p
\v 12 Y cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
\p
\v 13 Pero una maldición está sobre ustedes, escribas y fariseos, ¡hipócritas! porque están cerrando el reino de los cielos contra los hombres; pues no entran ustedes mismos, y ni dejan entrar a los que están entrando.
\p
\v 14 ! Ay! De ustedes maestros de la ley y fariseos hipócritas! Porque le quitan las casas a las viudas, y para disimularlo hacen largas oraciones. Por eso ustedes recibirán mayor castigo.
\p
\v 15 ¡Ay! De ustedes, escribas y fariseos, hipócritas!! porque recorren la tierra y el mar para obtener un discípulo y, al tenerlo, lo convierten en el doble de un hijo del infierno que ustedes.
\p
\v 16 ¡Ay! De ustedes, guías ciegos, que dicen: Cualquiera que jura por el Templo, no es nada; pero quien hace un juramento por el oro del Templo, él es deudor.
\p
\v 17 Necios y ciegos: ¿cuál es mayor, el oro, o el Templo que santifica el oro?
\p
\v 18 Y cualquiera que hiciere un juramento junto al altar, no es nada; pero quien hace un juramento por la ofrenda que está sobre él, es deudor.
\p
\v 19 Ciegos! ¿cuál es mayor, la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda?
\p
\v 20 Entonces él, que hace un juramento junto al altar, jura por él altar y sobre todas las cosas que están sobre él.
\p
\v 21 Y el que hace juramento junto al Templo, jura por el Templo y por él que lo habita.
\p
\v 22 Y el que hace el juramento por el cielo, jura por él trono de Dios, y por el que está sentado sobre él.
\p
\v 23 ¡Ay! De ustedes escribas y fariseos, hipócritas! porque ustedes hacen que los hombres den un décimo de todo tipo de plantas de olor dulce, pero no piensan en las cosas más importantes de la ley, la justicia, la misericordia y la fe; Esto es lo que deben de hacer sin dejar de hacer lo otro.
\p
\v 24 Guías ciegos, que sacan una mosca de su bebida, pero se tragan el camello.
\p
\v 25 ¡Ay! de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpian el exterior de la taza y del plato, pero por dentro están llenos de robo y de injusticia.
\p
\v 26 Fariseo ciego, primero limpia el interior del vaso y del plato, para que el exterior sea igual de limpio.
\p
\v 27 ¡Ay! de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! porque ustedes son como los sepulcros blanqueados, que se blanquean, y parecen hermosos por fuera, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.
\p
\v 28 Así también ustedes ante los hombres parecen estar llenos de justicia, pero dentro de ustedes están llenos de hipocresía y de maldad.
\p
\v 29 ¡Ay! de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! porque pusiste construcciones para albergar los cadáveres de los profetas, y adornan los monumentos de los justos, y dijiste:
\p
\v 30 Si hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no habríamos ayudado a matar a los profetas.
\p
\v 31 Para que sean testigos en contra de ustedes mismos de que son hijos de los que mataron a los profetas.
\p
\v 32 Completa, pues, lo que empezaron tus padres!.
\p
\v 33 Serpientes, vástagos de serpientes, ¿cómo serán guardados del castigo del infierno?
\p
\v 34 Por lo tanto he aquí, les envío profetas, sabios y escribas; a algunos de ustedes los matarán, y los crucificaran, y a algunos de ustedes los azotarán en sus sinagogas, y los perseguirán de pueblo en pueblo.
\p
\v 35 Para que venga sobre ustedes toda la sangre de los justos, que se ha derramado sobre la tierra desde la sangre de Abel el justo. hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías, al cual mataron entre el templo y el altar.
\p
\v 36 En verdad les digo, todas estas cosas vendrán en esta generación.
\p
\v 37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! Una y otra vez quise juntar a tus hijos como un pájaro toma a sus crías bajo sus alas, ¡y no quisiste!
\p
\v 38 Mira, tu casa está abandonada.
\p
\v 39 Porque les digo desde ahora, no me verán hasta que digan: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
\c 24
\p
\v 1 Y salió Jesús del templo, y en el camino se acercaron sus discípulos, y le señalaron los edificios del templo.
\p
\v 2 Pero él, respondiendo, les dijo: ven todas estas cosas? de verdad les digo que aquí no quedará piedra apoyada sobre otra, que no sea derribada.
\p
\v 3 Mientras estaba sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se acercaron a él en privado, y le dijeron: ¿Cuándo serán estas cosas? y ¿cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?
\p
\v 4 Y Jesús les dijo en respuesta: Cuídense de no ser engañados.
\p
\v 5 Porque vendrán personas en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y un número se desviará del verdadero camino a través de ellos.
\p
\v 6 Y oirán de guerras y rumores de guerras; no se preocupen, porque estas cosas tienen que suceder; pero todavía no es el final.
\p
\v 7 Porque nación se levantará contra nación, y el reino contra el reino, y pestes y los hombres estarán sin comida, y la tierra temblará en diferentes lugares;
\p
\v 8 Pero todas estas cosas son el principio de los dolores.
\p
\v 9 Entonces los entregarán a ustedes para que los maltraten y los matarán; y serán aborrecidos por todas las naciones a causa de mi nombre.
\p
\v 10 Y muchas personas perderán la fe y se apartaran del camino correcto, se entregaran unos a otros, y se odiarán mutuamente.
\p
\v 11 Y vendrán una cantidad de falsos profetas, y engañaran a muchos.
\p
\v 12 Y debido a que se incrementará el mal, el amor de la mayoría de las personas se enfriará.
\p
\v 13 Mas él que persevere hasta el final obtendrá la salvación.
\p
\v 14 Y estas buenas nuevas del reino se darán por todo el mundo para testimonio a todas las naciones; y luego vendrá el fin.
\p
\v 15 Cuando, entonces, vean en el lugar santo la abominación que hace la destrucción, de la cual fue dada la palabra por Daniel el profeta (él que lee entienda).
\p
\v 16 Entonces que los que están en Judea huyan a las montañas:
\p
\v 17 No descienda el que está en la parte superior de la casa para sacar nada de su casa;
\p
\v 18 Y no vuelva el que está en el campo a buscar su capa.
\p
\v 19 Pero será difícil para las mujeres que están embarazadas y para las que tienen bebés en el pecho en esos días.
\p
\v 20 Y oren para que su huida no sea en invierno o en sábado.
\p
\v 21 Porque en aquellos días habrá un gran dolor, tal como no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni lo habrá.
\p
\v 22 Y si esos días no hubieran sido acortados, no habría habido salvación para ninguno, pero debido a los santos esos días serán acortados.
\p
\v 23 Entonces, si alguien les dice: Mira, aquí está el Cristo, o Aquí; no le crean;
\p
\v 24 Porque vendrán falsos Cristos, y falsos profetas, que harán grandes señales y prodigios; para que, de ser posible, incluso los santos sean engañados.
\p
\v 25 Mira, les he dejado claro antes de que suceda.
\p
\v 26 Si, entonces, les dicen: Mira, él está en el desierto; no salgan: ven, él está en las habitaciones interiores; no lo crean.
\p
\v 27 Porque como en un relámpago, se ve brillar del este hasta el oeste; así será la venida del Hijo del hombre.
\p
\v 28 Dondequiera que esté el cadáver, allí se juntarán las águilas.
\p
\v 29 Pero enseguida, después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor y las estrellas descenderán del cielo y las potencias del cielo se moverán:
\p
\v 30 Y entonces la señal del Hijo de hombre se verá en el cielo; y entonces todas las naciones de la tierra tendrán tristeza, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.
\p
\v 31 Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta y juntarán a sus santos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
\p
\v 32 Ahora tomen un ejemplo de la higuera: cuando su rama se pone tierna y extiende sus hojas, están seguros de que el verano está cerca;
\p
\v 33 Aun así, cuando vean todas estas cosas, pueden estar seguro de que está cerca, a las puertas.
\p
\v 34 En verdad les digo, esta generación no llegará a su fin hasta que todas estas cosas estén completas.
\p
\v 35 El cielo y la tierra llegarán a su fin, pero mis palabras no llegarán a su fin.
\p
\v 36 Pero de ese día y hora nadie tiene conocimiento, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre solamente.
\p
\v 37 Y como lo fueron los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
\p
\v 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio, estaban festejando y tomando esposas y casándose, hasta el día en que Noé entró en el arca,
\p
\v 39 Y no tuvieron cuidado hasta que llegó el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del hombre.
\p
\v 40 Entonces dos hombres estarán en el campo; uno es tomado, y otro es dejado;
\p
\v 41 Dos mujeres moliendo en un molino; una es tomada, y la otra será dejada.
\p
\v 42 Velen, manténganse despiertos entonces! porque no saben en qué día vendrá su Señor.
\p
\v 43 Pero asegúrense de esto, que si el dueño de la casa hubiese sabido del momento en que el ladrón estaba llegando, él hubiese estado velando, y no hubiese permitido que su casa fuera asaltada.
\p
\v 44 Prepárate entonces; porque cuando menos lo esperen él Hijo del hombre regresara.
\p
\v 45 ¿Quién es el siervo fiel y sabio, a quien su señor ha puesto sobre los que están en su casa, para darles su alimento a su debido tiempo?
\p
\v 46 Una bendición sobre ese siervo, al cual, cuando su señor venga, lo halle cumpliendo con su deber.
\p
\v 47 En verdad, les digo, él lo pondrá de encargado sobre todo lo que tiene.
\p
\v 48 Pero si ese siervo malo dice en su corazón: Mi señor tarda mucho en llegar;
\p
\v 49 Y comenzare y maltrata a los otros siervos, y aun a comer y beber con los borrachos,
\p
\v 50 El señor de ese siervo vendrá en un día cuando no lo está esperando y a la hora que no sabe.
\p
\v 51 Y lo castigará duramente y llevará la misma suerte que los hipócritas: entonces: allí será el lloro y crujir de dientes.
\c 25
\p
\v 1 Entonces el reino de los cielos será como diez vírgenes, que tomaron sus lámparas, y salieron con el propósito de buscar al esposo.
\p
\v 2 Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes.
\p
\v 3 Porque las necias, cuando tomaron sus luces, no tomaron aceite con ellas.
\p
\v 4 Pero las prudentes tomaron aceite en sus lámparas.
\p
\v 5 Ahora el esposo tardó mucho en llegar, y todos se fueron a dormir.
\p
\v 6 Pero en el medio de la noche hay un grito, ¡él esposo viene! Salgan a recibirlo.
\p
\v 7 Entonces todas esas vírgenes se levantaron, y prepararon sus lámparas.
\p
\v 8 Y las necias dijeron a las prudentes: Danos de tu aceite; porque nuestras lámparas se están apagando.
\p
\v 9 Pero las prudentes respondieron, diciendo: Puede que no haya suficiente para nosotras y para ustedes; Sería mejor para ustedes ir a los comerciantes y comprar petróleo para ustedes mismas.
\p
\v 10 Y mientras iban a buscar aceite, vino el esposo; y las que estaban listas entraron con él a la boda; y la puerta se cerró.
\p
\v 11 Después vinieron las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, déjanos entrar.
\p
\v 12 Pero él respondió y dijo: En verdad les digo que no les conozco.
\p
\v 13 Vigila, entonces, porque no saben del día o de la hora que él Hijo del hombre ha de venir.
\p
\v 14 Porque es como cuando un hombre, a punto de emprender un viaje, reunió a sus siervos y les dio que cuidaran su propiedad.
\p
\v 15 Y a uno le dio cinco talentos, a otro dos, a otro uno; a todos conforme a su capacidad; y él se fue de viaje.
\p
\v 16 Enseguida, el que había recibido los cinco talentos fue y negoció con ellos e hizo cinco más.
\p
\v 17 De la misma manera, al que le dieron los dos recibió dos más.
\p
\v 18 Pero el que le fue dado uno se fue y lo puso en un hoyo en la tierra, y guardó el dinero de su señor en un lugar secreto.
\p
\v 19 Después de mucho tiempo, viene el señor de aquellos siervos, y hace su cuenta con ellos.
\p
\v 20 Y el que tenía los cinco talentos, vino con sus otros cinco talentos, diciendo: Señor, tú diste cinco talentos a mi cuidado: mira, tengo cinco más.
\p
\v 21 Y su señor le dijo: Bien hecho, siervo bueno y verdadero: has sido fiel en lo pequeño, yo te daré el control sobre las cosas grandes: toma tu parte en la alegría de tu señor.
\p
\v 22 Y vino el que tenía los dos talentos, y dijo: Señor, tú me diste dos talentos: he aquí, tengo otros dos.
\p
\v 23 Y su señor le dijo: Bien hecho, siervo bueno y fiel: has sido fiel en lo pequeño, yo te daré el control sobre las cosas grandes: toma tu parte en la alegría de tu señor.
\p
\v 24 Y vino el que tenía un solo talento, y dijo: Señor, sabía que eres un hombre duro, y que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste.
\p
\v 25 Y yo tuve miedo, y fui, y puse tu talento en la tierra: aquí está lo que es tuyo.
\p
\v 26 Pero su señor en respuesta le dijo: Eres un siervo malo y perezoso; si sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí.
\p
\v 27 ¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco y, a al volver yo, hubiera recibido lo que es mío con intereses?
\p
\v 28 Quita, pues, su talento y dáselo a quien tiene los diez talentos.
\p
\v 29 Porque a todo el que tiene se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
\p
\v 30 Y al siervo inútil echar en las tinieblas de fuera: allí será el llanto y crujir de dientes.
\p
\v 31 Pero cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con él, se sentará en su trono de gloria.
\p
\v 32 Y delante de él todas las naciones se juntarán; y serán separados el uno del otro, como las ovejas se separan de las cabras por el pastor.
\p
\v 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a la izquierda.
\p
\v 34 Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: Vengan, ustedes que tienen la bendición de mi Padre, en el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo:
\p
\v 35 Porque yo tuve hambre, y ustedes me dieron de comer: tuve sed, y ustedes me dieron de beber: fui forastero y me hospedaron;
\p
\v 36 No tenía ropa, y me la dieron: cuando estuve enfermo me visitaron o en la cárcel, vinieron a mí.
\p
\v 37 Entonces los justos responderán a él, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer? o sediento y te dimos de beber?
\p
\v 38 ¿Y cuándo te vimos vagando y te dimos alojamiento,? o falto de ropa, y te la dimos?
\p
\v 39 ¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?
\p
\v 40 Y el Rey responderá y les dirá: De cierto les digo, porque lo hiciste al más pequeño de estos, mis hermanos, me lo hiciste a mí.
\p
\v 41 Entonces dirá a los que están a la izquierda: “Salgan de mí, malditos”, al fuego eterno que está listo para el Maligno y sus ángeles:
\p
\v 42 Porque yo necesitaba comida, y ustedes no me la dieron; Necesitaba beber, y no me diste de beber;
\p
\v 43 Vagué, y no me hospedaron; sin ropa, y no me dieron ropa; enfermo, y en prisión, y ustedes no vinieron a mí.
\p
\v 44 Entonces responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos necesitado de comida o bebida, o vagando, o sin ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te cuidamos?
\p
\v 45 Entonces él les responderá, diciendo: De cierto les digo, porque no lo hiciste al más humilde de estos, no me lo hiciste a mí.
\p
\v 46 Y éstos irán al castigo eterno; pero los justos a la vida eterna.
\c 26
\p
\v 1 Y cuando Jesús hubo terminado todas estas palabras, dijo a sus discípulos:
\p
\v 2 Dentro de dos días es la Pascua, y el Hijo del hombre será entregado para ser crucificado.
\p
\v 3 Entonces los principales sacerdotes y los escribas y los ancianos del pueblo se juntaron en la casa del sumo sacerdote, que se llamaba Caifás.
\p
\v 4 E hicieron planes juntos para arrestar a Jesús con engaños y matarlo.
\p
\v 5 Pero ellos dijeron: No durante la fiesta, para que no se alborote la gente.
\p
\v 6 Cuando Jesús estaba en Betania, en casa de Simón el leproso,
\p
\v 7 Vino a él una mujer que tenía una botella de perfume muy costoso, y ella le puso el perfume sobre la cabeza cuando estaba sentado a la mesa.
\p
\v 8 Pero cuando los discípulos lo vieron, se enojaron, diciendo: ¿Para qué se desperdicia esto?
\p
\v 9 Porque pudo haberse vendido por mucho dinero y dárselo a los pobres.
\p
\v 10 Pero al ver Jesús, les dijo: ¿Por qué molestas a la mujer? ella me ha hecho un acto amable.
\p
\v 11 Porque a los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán.
\p
\v 12 Porque al poner este perfume en mi cuerpo, lo hizo para prepararme para mi sepultura.
\p
\v 13 De cierto, de cierto les digo: Dondequiera que se divulguen estás buenas nuevas en todo el mundo, se hablará de lo que hizo esta mujer en memoria de ella.
\p
\v 14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes,
\p
\v 15 Y les dijo: ¿Qué me darán, si les entrego a Jesus? Y ellos señalaron el precio en treinta monedas de plata.
\p
\v 16 Y a partir de ese momento él estaba esperando la oportunidad de entregarlo en sus manos.
\p
\v 17 El primer día de los panes sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: ¿Dónde debemos preparar para que comas la Pascua?
\p
\v 18 Y él les dijo: vayan a la ciudad de cierto hombre, y dile: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca: celebraré la pascua en tu casa con mis discípulos.
\p
\v 19 Y los discípulos hicieron como Jesús les había dicho; y prepararon la Pascua.
\p
\v 20 Cuando llegó la noche, estaba sentado a la mesa con los doce discípulos;
\p
\v 21 Y mientras comían, dijo: De cierto les digo que alguno de ustedes me va a traicionar.
\p
\v 22 Y entristecidos en gran manera empezaron a preguntar un tras otro: ¿Soy yo, Señor?
\p
\v 23 Y él respondió y dijo: El que mete su mano en el plato conmigo, me traicionara.
\p
\v 24 A la verdad, el Hijo del Hombre va, como dicen las Escrituras acerca de él; pero la maldición está sobre aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado; hubiera sido bueno para ese hombre si nunca hubiera nacido.
\p
\v 25 Y Judas, él que lo entregaba, respondió y dijo: ¿Soy yo, Maestro? Él le dice: tú lo has dicho.
\p
\v 26 Cuando estaban comiendo, Jesús tomó pan y, después de bendecirlo, les dio el pan partido a los discípulos y les dijo: Tómalo; este es mi cuerpo.
\p
\v 27 Y tomando una copa, bendiciendo, se las dio, diciendo:
\p
\v 28 Tomen todos, porque esta es mi sangre de nuevo pacto, que es dada a los hombres para el perdón de sus pecados.
\p
\v 29 Pero yo os digo que de ahora en adelante no tomaré de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes él vino nuevo en el reino de mi Padre.
\p
\v 30 Y después de un canto de alabanza a Dios, salieron al monte de los Olivos.
\p
\v 31 Entonces Jesús les dijo: Todos ustedes se apartaran de mí esta noche; porque está dicho en las Escrituras: Daré muerte al pastor de las ovejas, y las ovejas del rebaño serán dispersadas.
\p
\v 32 Pero después que haya resucitado de entre los muertos, iré delante de ustedes a Galilea.
\p
\v 33 Entonces Pedro respondió, y le dijo: Aunque todos te nieguen, yo nunca te negaré.
\p
\v 34 Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes de la hora del grito del gallo, dirás tres veces que no me conoces.
\p
\v 35 Pedro le responde: Aunque me maten contigo, no te negaré. Así lo dijeron todos los discípulos.
\p
\v 36 Luego viene Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní, y les dice a sus discípulos: “Siéntense aquí, mientras yo voy allí a orar”.
\p
\v 37 Y tomó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y se entristeció y se turbó en gran manera.
\p
\v 38 Entonces él les dice: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; velen conmigo aquí.
\p
\v 39 Y él se adelantó un poco, y postrándose en su rostro en oración, dijo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tu quieras.
\p
\v 40 Y vino a los discípulos, y los ve que están durmiendo, y dice a Pedro: ¿Qué? ¿No pudiste velar conmigo una hora?
\p
\v 41 Velen y oren, para que no entren a prueba: el espíritu verdaderamente está listo, pero la carne es débil.
\p
\v 42 Una vez más, se fue por segunda vez, y dijo en oración: Padre mío, si esto no puede pasar de mí sin que yo lo tome, que se haga tu voluntad.
\p
\v 43 Y vino otra vez y los vio durmiendo, porque sus ojos estaban cansados.
\p
\v 44 Y se fue de ellos otra vez, y una tercera vez dijo la misma oración.
\p
\v 45 Entonces él viene a los discípulos; y les dice: Duerman ahora, y descansen: porque la hora ha llegado, y el Hijo del hombre es entregado en manos de hombres malos.
\p
\v 46 Arriba, vayamos: mira, el que me traiciona está cerca.
\p
\v 47 Mientras él aún hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él una banda armada con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.
\p
\v 48 Ahora el que lo entregaba les había dado una señal que decía: Aquel a quien doy un beso, ése es él: arrestenlo.
\p
\v 49 Y enseguida vino a Jesús y le dijo: ¡Maestro! y le dio un beso.
\p
\v 50 Y Jesús le dijo: Amigo, haz aquello por lo que has venido. Luego vinieron y pusieron sus manos sobre Jesús, y lo arrestaron.
\p
\v 51 Y uno de los que estaban con Jesús extendió su mano, y sacó su espada, y le dio un golpe al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja.
\p
\v 52 Entonces Jesús le dice: Vuelve a poner tu espada en su lugar; porque todos los que tomen la espada, morirán a espada.
\p
\v 53 ¿No te parece posible que si le ruego a mi Padre, incluso ahora me envíe doce legiones de ángeles?
\p
\v 54 ¿Pero cómo se cumplirian las Escrituras, que dicen que así debe ser?
\p
\v 55 En esa hora, Jesús dijo a la gente: ¿Has salido como un ladrón con espadas y palos para llevarme? Yo enseñaba todos los días en el Templo y tú no me llevabas.
\p
\v 56 Pero todo esto ha sucedido para que las escrituras de los profetas se hagan realidad. Entonces todos sus discípulos dejándole huyeron.
\p
\v 57 Y los que habían hecho prisionero a Jesús lo llevaron a la casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde los escribas y los que tenían autoridad sobre el pueblo se habían reunido.
\p
\v 58 Pero Pedro lo siguió a lo lejos, a la casa del sumo sacerdote, y entró y se sentó con los criados para ver el fin.
\p
\v 59 Y los principales sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban falso testimonio contra Jesús, para que lo mataran;
\p
\v 60 Y no lo hallaron, aunque vinieron varios testigos falsos.
\p
\v 61 Pero luego vinieron dos que dijeron: Este dijo: Yo puedo destruir el templo de Dios y reedificar en tres días.
\p
\v 62 Entonces el sumo sacerdote se levantó y le dijo: ¿No tienes respuesta? ¿Qué es lo que estos dicen contra ti?
\p
\v 63 Pero Jesús no dijo una palabra. Y el sumo sacerdote le dijo: Te juro por el Dios viviente que nos digas si eres el Cristo, el Hijo de Dios.
\p
\v 64 Jesús le dice: Tú lo dices; pero yo les digo: Desde ahora verán al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder de Dios y viniendo sobre las nubes del cielo.
\p
\v 65 Entonces el sumo sacerdote, partiéndose violentamente sus vestiduras, dijo: Dijo mal contra Dios: ¿qué más necesidad tenemos de testigos? porque ahora han llegado a sus oídos sus palabras contra Dios:
\p
\v 66 ¿Cuál es su opinión? Respondieron y dijeron: “Está bien que lo maten”.
\p
\v 67 Entonces le escupieron en el rostro, le dieron de puñetazo y otros le abofeteaban, avergonzaron, diciendo:
\p
\v 68 ¡Sé profeta, oh Cristo, y di quien te dio un golpe!
\p
\v 69 Y Pedro estaba sentado en la plaza abierta fuera de la casa; y una criada se le acercó, y le dijo: Tú estabas con Jesús el Galileo.
\p
\v 70 Pero Pedro lo negó delante de todos, diciendo: no sé lo que dices.
\p
\v 71 Y cuando salió a la puerta, otra lo vio y dijo a los que estaban allí: Este hombre estaba con Jesús el Nazareno.
\p
\v 72 Y otra vez dijo con un juramento, no conozco al hombre.
\p
\v 73 Y pasado un tiempo, los que estaban cerca vinieron y dijeron a Pedro: Verdaderamente tú eres uno de ellos; porque tu acento te descubre.
\p
\v 74 Luego, con maldiciones y juramentos, dijo: No conozco al hombre. Y de inmediato vino el grito de un gallo.
\p
\v 75 Y la palabra de Jesús regresó a Pedro, cuando dijo: Antes de la hora del grito del gallo, dirás tres veces que no me conoces. Y salió, llorando amargamente.
\c 27
\p
\v 1 Al llegar la mañana, todos los principales sacerdotes y los que estaban en autoridad planearon contra Jesús como entregarlo a la muerte.
\p
\v 2 Y pusieron cuerdas sobre él, y se lo llevaron, y lo entregaron a Pilato, el gobernante.
\p
\v 3 Entonces Judas, él que lo entregó, viendo que iba a ser muerto, en su arrepentimiento llevó los treinta pedazos de plata a los sumos sacerdotes y a los que tenían autoridad,
\p
\v 4 Diciendo: He hecho mal al dar en tu manos un hombre justo. Pero ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? es tu negocio.
\p
\v 5 Y dejó la plata en el templo, y salió, y fue y se ahorcó.
\p
\v 6 Y los principales sacerdotes tomaron la plata y dijeron: No está bien ponerla en él tesoro de las ofrendas porque es el precio de la sangre.
\p
\v 7 Y tomaron la decisión de comprar con la plata el campo del alfarero, como un lugar para los muertos de otros países.
\p
\v 8 Por esta causa, ese campo fue nombrado, El campo de sangre, hasta el día de hoy.
\p
\v 9 Y se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías: y tomaron las treinta y tres piezas de plata, el precio del que era estimado por los hijos de Israel;
\p
\v 10 Y las dieron para él campo de alfarero, como me ordenó el Señor.
\p
\v 11 Y Jesús estaba delante del gobernante, que le hizo una pregunta: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.
\p
\v 12 Pero cuando los principales sacerdotes y los que estaban en autoridad hicieron declaraciones contra él, no respondió.
\p
\v 13 Entonces le dice Pilato: ¿No prestas atención a lo que tus testigos dicen contra ti?
\p
\v 14 Y él no le dio respuesta, ni siquiera una palabra: por lo que el gobernante se maravillaba mucho.
\p
\v 15 Ahora, en la fiesta, era tradición que el gobernante liberara a las personas un prisionero, a su elección.
\p
\v 16 Y tenían entonces un prisionero importante, que se llamaba Barrabás.
\p
\v 17 Y cuando se juntaron, Pilato les dijo: ¿a Quién quieren que suelte? Barrabás, o Jesús, ¿llamado el Cristo?
\p
\v 18 Porque vio que por envidia lo habían entregado.
\p
\v 19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le envió a él, diciendo: No tengas nada que ver con ese hombre justo, porque he tenido muchos problemas este día en sueños por causa de él.
\p
\v 20 Ahora bien, los principales sacerdotes y los que tenían autoridad hicieron que la gente pidiera a Barrabás y que Jesús fuera ejecutado.
\p
\v 21 Pero el gobernante respondió y les dijo: ¿Cuál de los dos quieren que yo liberé? Y ellos dijeron, Barrabás.
\p
\v 22 Pilato les dice: ¿Qué debo hacer con Jesús, que se llama Cristo? Todos dicen: que muera en la cruz.
\p
\v 23 Y él dijo: ¿Por qué, qué mal ha hecho? Pero ellos lanzaron fuertes gritos, diciendo crucificalo!
\p
\v 24 Y cuando Pilato vio que no podía hacer nada, pero que el alboroto era cada vez más mayor, tomó agua y, lavándose las manos delante del pueblo, dijo: La sangre de este hombre justo no está en mis manos; ustedes son responsables.
\p
\v 25 Y todo el pueblo respondió y dijo: Sea su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.
\p
\v 26 Entonces dejó libre a Barrabás, pero después de haber azotado a Jesús, lo entregó para que lo crucificaran.
\p
\v 27 Entonces los hombres armados del gobernador llevaron a Jesús al palacio, y juntaron a toda la tropa alrededor de él.
\p
\v 28 Y desnudandolo, le pusieron una túnica roja.
\p
\v 29 Hicieron una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza y le pusieron una vara en la mano derecha, y se arrodillaron delante de él, y se burlaron de él, diciendo: Larga vida al rey de los judíos.
\p
\v 30 Y escupiéndole, le avergonzaron, y le dieron golpes con la vara en la cabeza.
\p
\v 31 Y cuando se burlaban de él, le quitaron la ropa, le vistieron y se lo llevaron para ponerlo en la cruz.
\p
\v 32 Mientras salían, vieron a un hombre de Cirene, cuyo nombre era Simón, y lo hicieron ir con ellos, para que él llevara su cruz.
\p
\v 33 Y cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, es decir, Lugar de la calavera,
\p
\v 34 le dieron vino mezclado con hiel; y después de probarlo, no tomó más.
\p
\v 35 Y cuando lo pusieron en la cruz, hicieron divisiones entre ellos por decisión fortuita.
\p
\v 36 Y estaban sentados allí mirándolo.
\p
\v 37 Y pusieron sobre su cabeza la declaración de su crimen por escrito: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDIOS.
\p
\v 38 Luego dos ladrones fueron puestos en cruces con él, uno a la derecha y otro a la izquierda.
\p
\v 39 Y los que pasaban lo insultaban, sacudían sus cabezas y decían:
\p
\v 40 Tú que derribas el templo y lo levantas en tres días, libérate; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.
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\v 41 De la misma manera, los principales sacerdotes, burlándose de él, con los escribas y los ancianos, dijeron:
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\v 42 Salvador de los demás, no tiene salvación para sí mismo. Si él es el Rey de Israel, que baje ahora de la cruz, y creeremos en él.
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\v 43 Puso su fe en Dios; deja que Dios sea su salvador ahora, si lo quiere; porque él dijo: Yo soy el Hijo de Dios.
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\v 44 Y los ladrones que estaban en las cruces le dijeron malas palabras.
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\v 45 Desde la hora sexta, a oscuras sobre toda la tierra, hasta la hora novena.
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\v 46 Cerca de la hora novena, Jesús lanzó un fuerte grito, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? es decir, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
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\v 47 Y algunos de los que estaban cerca, oyéndole, dijeron: Este hombre está clamando a Elías.
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\v 48 Y luego uno de ellos fue rápidamente, y tomando una esponja, la empapó de vinagre, y la puso sobre una vara y le dio de beber.
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\v 49 Y el resto dijo: Déjenlo; veamos si Elías vendrá en su ayuda.
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\v 50 Y Jesús dio otro fuerte grito, y abandonó su espíritu.
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\v 51 Y la cortina del Templo se dividió en dos de extremo a extremo; y la tierra tembló; y las rocas se partieron;
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\v 52 Y l se abrieron los sepulcros; y los cuerpos de una serie de santos dormidos resucitaron;
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\v 53 Y saliendo de sus lugares de reposo, después de la resurrección de el, entraron en la ciudad santa y fueron vistos por varias personas.
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\v 54 Y el capitán y los que estaban con él guardando a Jesús, cuando vieron la conmoción de la tierra y las cosas que se hacían, tuvieron gran temor, y dijeron: Verdaderamente éste era hijo de Dios.
\p
\v 55 Y varias mujeres estaban allí, mirando desde la distancia, que habían venido con Jesús desde Galilea, sirviendo.
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\v 56 Entre los cuales estaban María Magdalena, y María, la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
\p
\v 57 Y al anochecer, vino un hombre rico de Arimatea, José por nombre, que era un discípulo de Jesús.
\p
\v 58 Este hombre fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato dio órdenes para que se le diera.
\p
\v 59 Y José tomó el cuerpo, y lo envolvió en lino limpio,
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\v 60 Y lo puso en un sepulcro nuevo, que había labrado en la roca para él; y después de hacer rodar una gran piedra hasta la puerta, se fue.
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\v 61 Y María Magdalena estaba allí, y la otra María, sentada junto al sepulcro.
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\v 62 Al día siguiente de la preparación de la Pascua, los principales sacerdotes y los fariseos se reunieron con Pilato,
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\v 63 Diciendo: Señor, tenemos en mente cómo ese hombre falso dijo, mientras aún vivía, que después de tres días resucitaré.
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\v 64 Ordena, pues, que el lugar donde está su cuerpo sea vigilado hasta el tercer día, por temor a que sus discípulos vengan y se lo lleven en secreto y le digan a la gente: “Él ha vuelto de entre los muertos; el error será peor que el primero.
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\v 65 Pilato les dijo: Tú tienes atalayas; ve y hazlo tan seguro como puedas.
\p
\v 66 Entonces ellos fueron, y pusieron guardias el lugar donde estaba su cuerpo, poniendo un sello en la piedra, y los atalayas estaban con ellos.
\c 28
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\v 1 A última hora del sábado, cuando el amanecer del primer día de la semana estaba cerca, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el lugar donde estaba su cuerpo.
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\v 2 Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor descendió del cielo y, haciendo retroceder la piedra, se sentó sobre ella.
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\v 3 Su forma estaba brillando como la luz, y su ropa era blanca como la nieve:
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\v 4 Y por temor a él los atalayas temblaban, y se volvieron como hombres muertos.
\p
\v 5 Y el ángel dijo a las mujeres: No teman; porque veo que están buscando a Jesús, que murió en la cruz.
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\v 6 Él no está aquí, porque ha vuelto a la vida, como él mismo dijo. Ven, mira el lugar de descanso del Señor.
\p
\v 7 Y ve pronto, y da a sus discípulos la noticia de que él ha resucitado, y va delante de ustedes a Galilea; allí lo verán, como te he dicho.
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\v 8 Y se fueron rápidamente, con temor y gran gozo, para dar la noticia a sus discípulos.
\p
\v 9 Y en el camino, Jesús vino a ellas, diciendo: Salve! Y vinieron, y pusieron sus manos sobre sus pies, y le adoraron.
\p
\v 10 Entonces Jesús les dijo: No teman: vayan hacer notificar a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán.
\p
\v 11 Mientras ellas estaban yendo, algunos de los atalayas entraron en la ciudad y dieron noticias a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían sucedido.
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\v 12 Cuando se juntaron con los que tenían autoridad y tomaron una decisión, dieron mucho dinero a los atalayas, diciendo:
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\v 13 Digan: Sus discípulos vinieron de noche y se lo llevaron en secreto mientras dormíamos.
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\v 14 Y si esto llega a oídos del gobernante, veremos que él no los haga responsable.
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\v 15 Entonces tomaron el dinero, e hicieron como se les había ordenado; y este relato ha estado vigente entre los judíos hasta el tiempo presente.
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\v 16 Pero los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús les había ordenado ir.
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\v 17 Y cuando lo vieron, le adoraron; pero algunos tenían dudas.
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\v 18 Entonces Jesús, acercándose a ellos, dijo: Toda potestad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.
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\v 19 Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
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\v 20 Enseñándoles que guarden todas las reglas que yo les he dado; y he aquí, yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.