\id LUK spa Biblia en Español Sencillo
\h Lucas
\toc1 Lucas
\toc2 Lucas
\mt1 Lucas
\c 1
\p
\v 1 Como varios intentos se han hecho para poner en orden el relato de aquellos eventos que tuvieron lugar entre nosotros,
\p
\v 2 Tal como nos lo transmitieron por aquellos que lo vieron desde el principio y fueron predicadores de la palabra,
\p
\v 3 Yo tambien excelentísimo Teófilo me pareció bien, después de haber hecho la investigación, con gran cuidado, de todas las cosas de los acontecimientos desde su origen, y poner los hechos por escrito.
\p
\v 4 Para que conozcas bien la verdad de aquellas cosas sobre las cuales te enseñaron.
\p
\v 5 En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote, llamado Zacarías, del orden de Abías; y él tenía una esposa de la familia de Aarón, y su nombre era Elisabet.
\p
\v 6 Ellos eran justos a los ojos de Dios, guardando todas las reglas y órdenes de Dios, y no haciendo nada malo.
\p
\v 7 Y estaban sin hijos, porque Elisabet era estéril, y ambos eran muy viejos.
\p
\v 8 Ahora sucedió que ejerciendo su turno actuando como sacerdote ante Dios según el orden de su clase,
\p
\v 9 Como era costumbre conforme al oficio del sacerdocio, le tocó en suerte entrar al Templo para quemar el incienso al Señor.
\p
\v 10 Y todas las personas estaban ofreciendo oraciones fuera, en el momento de la quema de incienso.
\p
\v 11 Y vio a un ángel del Señor en su lugar al lado derecho del altar.
\p
\v 12 Y Zacarías se turbó cuando lo vio, y vino temor sobre él.
\p
\v 13 Pero el ángel dijo: No temas, Zacarías, porque tu oración ha llegado a los oídos de Dios, y tu mujer Elisabet tendrá un hijo, y su nombre será Juan.
\p
\v 14 Y te alegrarás y te deleitarás; y muchas personas tendrán alegría de su nacimiento.
\p
\v 15 Porque él será grande a los ojos del Señor; no tomará vino ni bebida fuerte; y él estará lleno del Espíritu de Dios desde su nacimiento.
\p
\v 16 Y por él se convertirán muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios.
\p
\v 17 Y él irá delante de él, en el espíritu y en el poder de Elías, volviendo los corazones de los padres a sus hijos, y los rebeldes al camino de la prudencia y justicia; para preparar al Señor un pueblo cuyos corazones han sido bien dispuestos.
\p
\v 18 Y Zacarías le dijo al ángel: ¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy un hombre viejo, y mi esposa está muy avanzada en años.
\p
\v 19 Y respondiendo el ángel, dijo: Yo soy Gabriel, cuyo lugar es delante de Dios; Me ha enviado para decirte estas palabras y darte esta buena noticia.
\p
\v 20 Ahora, mira, estarás sin voz ni lenguaje hasta el día en que esto ocurra, porque no has creído en mis palabras, que tendrán efecto en el momento correcto.
\p
\v 21 Y la gente estaba esperando a Zacarías y se sorprendieron porque estuvo en el Templo por largo tiempo.
\p
\v 22 Y cuando salió, no pudo decir nada, y se dieron cuenta que había visto una visión en el Templo; y les estaba haciendo señas y permaneció mudo.
\p
\v 23 Y cuando terminaron los días de su ministerio en el Templo, regresó a su casa.
\p
\v 24 Después de ese tiempo, Elisabet, segura de que iba a ser madre, se mantuvo apartada de los ojos de los hombres durante cinco meses, diciendo:
\p
\v 25 El Señor me ha hecho esto, porque sus ojos estaban puestos en mí para quitarme la vergüenza. ante los ojos de los hombres.
\p
\v 26 En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad en Galilea, llamada Nazaret,
\p
\v 27 A una virgen que iba a casarse con un hombre llamado José, de la familia de David; y el nombre de la virgen era María.
\p
\v 28 Y el ángel entró a donde ella estaba, y dijo: Paz favorecida de Dios, á la cual se ha dado gracia especial; el Señor está contigo.
\p
\v 29 Pero ella se turbó mucho con estas palabras, y se dijo a sí misma: ¿Cuál puede ser el propósito de estas palabras?
\p
\v 30 Y el ángel le dijo: No temas, María, porque tienes la aprobación de Dios.
\p
\v 31 Y mira, darás a luz un hijo, y su nombre será Jesús.
\p
\v 32 Él será grande, y será nombrado el Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el reino de David, su padre.
\p
\v 33 Él tendrá dominio sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
\p
\v 34 Y María le dijo al ángel: ¿Cómo puede ser esto, porque no conozco varón?
\p
\v 35 Y respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo reposará sobre ti; y el que nacerá, será llamado santo, Hijo de Dios.
\p
\v 36 Incluso ahora Elisabet, que es de tu familia, ella ha concebido; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril.
\p
\v 37 Porque no hay nada imposible para Dios.
\p
\v 38 Y María dijo: Yo soy sierva del Señor; hágase conmigo como me dices. Y el ángel se fue.
\p
\v 39 Entonces María se levantó y fue rápidamente a las montañas, a una ciudad de Judá;
\p
\v 40 Y entró en la casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.
\p
\v 41 Y cuando la voz de María llegó a los oídos de Elisabet, el bebé hizo un movimiento repentino dentro de ella; entonces Elisabeth estaba llena del Espíritu Santo,
\p
\v 42 Y ella dijo a gran voz: Bendita eres entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre.
\p
\v 43 ¿Cómo es que la madre de mi Señor viene a mí?
\p
\v 44 Porque, verdaderamente, cuando el sonido de tu voz vino a mis oídos, el bebé en mi cuerpo hizo un movimiento repentino de alegría.
\p
\v 45 Dichosa la que creyó, porque se cumplira lo que le fue dicho por parte del Señor.
\p
\v 46 Y María dijo: Mi alma glorifica a Dios;
\p
\v 47 Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
\p
\v 48 Porque ha tenido compasión de su sierva, aunque es pobre y humilde: desde ahora, todas las generaciones me dirán bienaventurada.
\p
\v 49 Porque él poderoso me ha hecho grandes cosas; y Santo es su Nombre.
\p
\v 50 Su misericordia es para todas las generaciones a los que le temen.
\p
\v 51 Con su brazo ha hecho actos de poder; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
\p
\v 52 Ha derribado reyes de sus tronos, levantando en alto a los humildes.
\p
\v 53 Los que no tenían comida los llenaban de cosas buenas; a los hombres ricos los despachó sin nada en sus manos;
\p
\v 54 Su ayuda ha dado a Israel, su siervo, y no se olvidó de tratarlo con misericordia,
\p
\v 55 Como él dio su palabra a nuestros padres. Para con Abraham y su descendencia para siempre.
\p
\v 56 Y María estuvo con ella por cerca de tres meses y luego regresó a su casa.
\p
\v 57 Ahora era tiempo de que Elisabeth diera a luz, y ella tuvo un hijo.
\p
\v 58 Y llegó a oídos de sus vecinos y parientes que el Señor había sido muy bueno con ella, y ellos tomaron parte en su alegría.
\p
\v 59 Y al octavo día vinieron a circuncidar al niño, y le hubiesen dado el nombre de Zacarías, el nombre de su padre;
\p
\v 60 Pero su madre respondió y dijo: No, su nombre es Juan.
\p
\v 61 Y dijeron: Ninguno de tus parientes tiene ese nombre.
\p
\v 62 E hicieron señales a su padre, para saber qué nombre le iban a dar.
\p
\v 63 Y envió a escribir y poner por escrito: Su nombre es Juan; y todos estaban sorprendidos.
\p
\v 64 Y de inmediato su boca estaba abierta y volvió a hablar y alabó a Dios.
\p
\v 65 Y vino temor a todos los que vivían en sus alrededores; y se habló mucho de todas estas cosas en toda la región montañosa de Judea.
\p
\v 66 Y todos los que tenían noticias de ellos, los tuvieron en mente, y dijeron: ¿Qué será este niño? Porque la mano del Señor estaba con él.
\p
\v 67 Y su padre, Zacarías, estaba lleno del Espíritu Santo, y con voz de profeta dijo estas palabras:
\p
\v 68 Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha venido a su pueblo y lo ha hecho libre,
\p
\v 69 Levantando un poderoso salvador para nosotros en la casa de su siervo David,
\p
\v 70 (Como dijo, por boca de sus santos profetas, desde los tiempos más remotos,)
\p
\v 71 Salvación de los que están contra nosotros, y de las manos de aquellos que nos odian;
\p
\v 72 Para hacer actos de misericordia que prometió a nuestros padres y tener en cuenta su santa palabra,
\p
\v 73 El juramento que le hizo a Abraham, nuestro padre, Que nos había de conceder,
\p
\v 74 Para que nosotros, siendo libres del temor de los que están en contra de nosotros, podamos darle adoración,
\p
\v 75 En justicia y vida santa delante de él todos nuestros días.
\p
\v 76 Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo; irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;
\p
\v 77 Para dar conocimiento de la salvación a su pueblo, por el perdón de los pecados,
\p
\v 78 Por la entrañable misericordias de nuestro Dios, nos trae de lo alto del sol, un nuevo dia,
\p
\v 79 Para dar luz a los que están en las tinieblas, y en sombra de la muerte, para que nuestros pies puedan ser guiados en el camino de la paz.
\p
\v 80 Y el niño crecía y se fortalecía en el espíritu; y él vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer a Israel.
\c 2
\p
\v 1 Ahora sucedió en aquellos días que salió una orden de César Augusto de empadronar a todo el mundo.
\p
\v 2 Este primer censo, se hizo cuando Cirenio era el gobernante de Siria.
\p
\v 3 Y todos los hombres fueron contados, todos en su ciudad.
\p
\v 4 Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a Belén, la ciudad de David, porque era de la casa y familia de David,
\p
\v 5 Para ser puesto en la lista con María, su futura esposa, que estaba a punto de convertirse en madre.
\p
\v 6 Y mientras estaban allí, llegó el momento de que ella diera a luz.
\p
\v 7 Y ella tuvo su primer hijo; y, lo envolvió en lino, lo puso a descansar en el lugar donde el ganado tenía su comida, porque no había lugar para ellos en el mesón.
\p
\v 8 Y en la misma región había pastores de ovejas en los campos, cuidando sus rebaños de noche.
\p
\v 9 Y vino a ellos el ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeaba; y el temor vino sobre ellos.
\p
\v 10 Y el ángel dijo: No teman; porque en verdad, les doy buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo:
\p
\v 11 Porque en este día, en la ciudad de David, ha nacido un Salvador, que es CRISTO el Señor.
\p
\v 12 Y esta es la señal para ustedes: verán a un niño pequeño envuelto en lino, en el lugar donde el ganado tiene su alimento.
\p
\v 13 Y repentinamente apareció con el ángel un gran ejército de ángeles del cielo, alabando a Dios y diciendo:
\p
\v 14 Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
\p
\v 15 Y cuando los ángeles se habían ido de ellos al cielo, los pastores de las ovejas se decían unos a otros: Vamos ahora a Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha anunciado.
\p
\v 16 Y vinieron pronto, y vieron a María, a José, y al niño en el lugar donde el ganado comía.
\p
\v 17 Y cuando lo vieron, les dieron cuenta de lo que se les había dicho acerca del niño.
\p
\v 18 Y todos aquellos quienes oyeron estaban maravillados de lo que decían los pastores de las ovejas.
\p
\v 19 Pero María guardaba todas estas cosas en su corazón, y pensaba mucho en ellas.
\p
\v 20 Entonces los pastores de las ovejas volvieron, glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y que habían visto, como se les había dicho.
\p
\v 21 Y cuando, después de ocho días, llegó el momento de su circuncisión, se llamaba Jesús, el nombre que el ángel le había dado antes de su nacimiento.
\p
\v 22 Y cuando los días necesarios de purificación se cumplieron, por la ley de Moisés habían llegado a su fin, lo llevaron a Jerusalén para consagrarlo al Señor.
\p
\v 23 Como dice la ley del Señor, el primer hijo varón de cada madre será santo para el Señor,
\p
\v 24 Y hacer una ofrenda, como está ordenada en la ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones de paloma.
\p
\v 25 Y había en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón; y él era un hombre justo, temeroso a Dios y esperando la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
\p
\v 26 Y tuvo conocimiento, por el Espíritu Santo, que no vería la muerte hasta que viera al Cristo del Señor.
\p
\v 27 Y lleno del Espíritu, vino al Templo; y cuando el padre y la madre entraron con el niño Jesús, para hacer con él lo que estaba ordenado por la ley,
\p
\v 28 Entonces él lo tomó en sus brazos y alabó a Dios y le dijo:
\p
\v 29 Ahora deja que tu siervo vaya en paz, Oh Señor, conforme a tu palabra;
\p
\v 30 Porque mis ojos han visto tu salvación,
\p
\v 31 Que tú has preparado delante de todas las naciones;
\p
\v 32 Una luz de revelación a los gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel.
\p
\v 33 Y su padre y su madre estaban maravillados de lo que se decía de él.
\p
\v 34 Y Simeón les dio su bendición y dijo a María, su madre: Mira, este niño será la causa de la caída y de levantamiento de un gran número de personas en Israel, y para señal que será contradicha;
\p
\v 35 Y una espada atravesará tu corazón; para que los pensamientos secretos de los hombres salgan a la luz.
\p
\v 36 Y estaba allí, Ana, una mujer profetisa, hija de Fanuel, de la familia de Aser, ella era muy anciana, y después de siete años de casarse.
\p
\v 37 Había sido viuda durante ochenta y cuatro años; ella estaba en el Templo en todo momento, adorando con oraciones y yendo sin comida, día y noche.
\p
\v 38 Ana presentándose en la misma hora, ella alababa a Dios, hablándole de él niño Jesús a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.
\p
\v 39 Y cuando hubieron hecho todas las cosas que estaban ordenadas por la ley del Señor, volvieron a Galilea, a Nazaret, la ciudad donde vivían.
\p
\v 40 Y el niño crecía y se fortalecía lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba sobre él.
\p
\v 41 Y cada año su padre y su madre iban a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.
\p
\v 42 Y cuando tenía doce años, subieron a Jerusalén como era la costumbre, de la fiesta;
\p
\v 43 Y cuando los días de la fiesta llegaron a su fin y regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, pero José y su madre no lo sabían.
\p
\v 44 Y creyendo que él estaba con algunos de ellos, se fueron. caminaron por un día; y después de buscarlo entre sus parientes y amigos,
\p
\v 45 Y viendo que él no estaba allí, volvieron a Jerusalén, para buscarlo.
\p
\v 46 Y después de tres días se encontraron con él en el Templo, sentado entre los sabios, escuchando sus palabras y formulando preguntas.
\p
\v 47 Y a todos los que oían, estaban maravillados de su conocimiento y de las respuestas que dio.
\p
\v 48 Cuando lo vieron, se sorprendieron, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? mira, tu padre y yo te hemos estado buscando con angustia.
\p
\v 49 Y él les dijo: ¿Por qué me buscaban? ¿No te quedó claro que mi lugar correcto estaba en la casa de mi Padre.
\p
\v 50 Mas ellos no entendieron las palabras que les hablo.
\p
\v 51 Y descendió con ellos, y vino a Nazaret; e hizo lo que se le ordenó: y su madre guardó todas estas palabras en su corazón.
\p
\v 52 Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia delante de Dios y de los hombres.
\c 3
\p
\v 1 En el año quince del emperador de Tiberio César, Poncio Pilato fue gobernador de Judea, y Herodes siendo tetrarca de Galilea, su hermano Felipe, tetrarca de la tierra de Iturea y Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,
\p
\v 2 Cuando Anás y Caifás eran sumos sacerdotes, la palabra del Señor vino a Juan, el hijo de Zacarías, en el desierto.
\p
\v 3 Y él vino a todo el país alrededor del Jordán, predicando el bautismo como una señal de perdón de pecados para aquellos cuyos corazones estaban arrepentidos.
\p
\v 4 Como dice en el libro de las palabras del profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto: Prepara el camino del Señor, endereza sus caminos.
\p
\v 5 Todo valle se rellenará, y todos los montes y colinas serán rebajados, y los retorcidos se enderezará, y los caminos ásperos serán lisos;
\p
\v 6 Y toda carne verá la salvación de Dios.
\p
\v 7 Entonces dijo a la gente que había salido a él para que los bautizara; vástagos de serpientes, ¿Quien les enseñó a huir de la ira venidera?
\p
\v 8 Dejen en claro por sus actos que sus corazones han sido cambiados; y no se digan a sí mismos: “Tenemos a Abraham por nuestro padre; porque yo les digo que Dios puede de estas piedras hacer hijos de Abraham”.
\p
\v 9 Y aun ahora el hacha está puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no tenga buen fruto será cortado y puesto en el fuego.
\p
\v 10 Y la gente le hizo preguntas, diciendo: ¿Qué tenemos que hacer?
\p
\v 11 Y él respondió, y les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que tiene una sola; y el que tiene comida, que haga lo mismo.
\p
\v 12 Entonces los publicanos llegaron a él para el bautismo y le dijeron: Maestro, ¿qué tenemos que hacer?
\p
\v 13 Y él les dijo: No intenten obtener más dinero de la cantidad que se les ha ordenado.
\p
\v 14 Y hombres del ejército le preguntaron, diciendo: ¿Y qué tenemos que hacer? Y él les dijo: No hagan actos violentos a ningún hombre, y no extorsionen a nadie, no calumnien, confórmensen con su sueldo.
\p
\v 15 Y mientras la gente estaba esperando, y todos los hombres estaban cuestionando en sus corazones acerca de Juan, si él era el Cristo o no,
\p
\v 16 Juan respondió, diciéndoles a todos, Verdaderamente, les doy el bautismo con agua, pero uno viene y es más poderoso que yo, y no soy digno de desatar la correa de su sandalias: él les dará el bautismo con el Espíritu Santo, y con fuego:
\p
\v 17 En cuya mano está el instrumento con el que limpiará su grano; él pondrá el grano bueno en su granero, pero la paja será quemada en el fuego que nunca se apagará.
\p
\v 18 Con estas y otras palabras de exhortación, anunciaba las buenas nuevas a la gente;
\p
\v 19 Pero el rey Herodes el tetrarca, siendo reprendido por Juan a causa de Herodías, la esposa de su hermano, y otras cosas malvadas que Herodes había hecho,
\p
\v 20 Pero Herodes, a todas sus maldades añadió otra, hizo lo peor de todo, y metió a Juan en la cárcel.
\p
\v 21 Y sucedió que cuando todas las personas se bautizaron, Jesús, se bautizó con ellos, estaba en oración, cuando el cielo estaba abierto,
\p
\v 22 Descendió el Espíritu Santo en forma de paloma, y una voz vino del cielo, diciendo: Tú eres mi Hijo amado, con quien estoy muy complacido.
\p
\v 23 Y Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, siendo el hijo (como parecía) de José, el hijo de Eli,
\p
\v 24 El hijo de Matat, el hijo de Leví, el hijo de Melqui, el hijo de Jana, el hijo de José,
\p
\v 25 Hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Nahum, hijo de Esli, hijo de Nagai,
\p
\v 26 Hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semei, hijo de Jose, hijo de Juda,
\p
\v 27 Hijo de Joana, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Sealtiel, hijo de Neri,
\p
\v 28 Hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmodam, hijo de Er,
\p
\v 29 Hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat, hijo de Leví,
\p
\v 30 Hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, el hijo de Jonan, el hijo de Eliaquim,
\p
\v 31 El hijo de Melea, el hijo de Mainan, el hijo de Matata, el hijo de Natán, el hijo de David,
\p
\v 32 El hijo de Isaí, el hijo de Obed, el hijo de Booz, el hijo de Salmón, el hijo de Naasón,
\p
\v 33 El hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Judá,
\p
\v 34 Hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor,
\p
\v 35 Hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala,
\p
\v 36 Hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec,
\p
\v 37 Hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainán,
\p
\v 38 Hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.
\c 4
\p
\v 1 Y Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán, y fue guiado por el Espíritu al desierto
\p
\v 2 Durante cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y él no tenía comida en aquellos días; y cuando llegaron a su fin, tuvo hambre.
\p
\v 3 Y el diablo le dijo: Si eres el Hijo de Dios, ordena a esta piedra que se convierta en pan.
\p
\v 4 Y Jesús le respondió: En las Escrituras dice: El pan no es la única necesidad del hombre, sino toda palabra de Dios.
\p
\v 5 Y lo tomó él diablo y le permitió ver todos los reinos de la tierra en un minuto de tiempo.
\p
\v 6 Y el diablo dijo: Te daré autoridad sobre todos estos, y la gloria de ellos, porque me ha sido dado, y se lo doy a cualquiera que yo desee.
\p
\v 7 Si te arrodillas y me adorares, todo será tuyo.
\p
\v 8 Y Jesús, respondiendo, le dijo: Vete de mí satanás, Está dicho en los Escrituras: Al Señor tu Dios adora, y a él solo servirás.
\p
\v 9 Y lo llevó a Jerusalén, y lo puso en el lugar más alto del Templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, desciende de aquí; porque está escrito en los Escrituras,
\p
\v 10 Él ordenará a sus ángeles que cuiden de ti:
\p
\v 11 Y en sus manos te mantendrán arriba, para que tu pie no tropiece contra una piedra.
\p
\v 12 Entonces Jesús respondió, y le dijo: Está dicho en las Escrituras: No pongas a prueba al Señor tu Dios.
\p
\v 13 Y cuando todas estas pruebas terminaron, el diablo se alejó de él por un tiempo.
\p
\v 14 Y Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y las noticias de él pasaron por toda la tierra alrededor.
\p
\v 15 Y él enseñaba en sus sinagogas, y todos los hombres lo glorificaban.
\p
\v 16 Y vino a Nazaret, donde había estado de niño, y se fue, conforme a su costumbre, a la sinagoga en sábado, el día de reposo, y se levantó para dar una lectura.
\p
\v 17 Y el libro del profeta Isaías le fue dado y, abriendo el libro, vino al lugar donde dice,
\p
\v 18 El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; él me ha enviado para sanar a los que tienen el corazón roto; para pregonar libertad a los cautivos, y los ciegos verán, y poner en libertad, a los oprimidos;
\p
\v 19 Para predicar el año aceptable del Señor.
\p
\v 20 Y enrollando el libro, lo devolvió al ministro y se sentó; y todos los ojos de la sinagoga estaban fijos en él.
\p
\v 21 Entonces él les dijo: Hoy esta palabra se ha cumplido delante de ustedes.
\p
\v 22 Y todos ellos dieron testimonio, maravillados, de las palabras de gracia que salían de su boca, y dijeron: ¿No es éste el hijo de José?
\p
\v 23 Y les dijo: Sin duda me dirán: este refrán: médico cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que hiciste en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.
\p
\v 24 Y él les dijo: De cierto les digo que ningún profeta es honrado en su tierra.
\p
\v 25 De cierto les digo, que había muchas viudas en Israel en los días de Elías, cuando el cielo estuvo cerrado por tres años y seis meses, y no había alimento en la tierra;
\p
\v 26 Pero Elías no fue enviado a ninguno de ellos, sino a Sarepta, en la tierra de Sidón, a una mujer viuda.
\p
\v 27 Y había un número de leprosos en Israel en el tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue limpiado, sino solo Naamán el sirio.
\p
\v 28 Y todos los que estaban en la sinagoga se enojaron mucho cuando les dijeron estas cosas.
\p
\v 29 Y ellos se levantaron y lo sacaron de la ciudad, hasta la cumbre a la orilla del monte donde estaba edificado su pueblo, para empujarlo y enviarlo a la muerte.
\p
\v 30 Pero él pasó por en medio de ellos y siguió su camino.
\p
\v 31 Y descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea; y él les estaba dando enseñanza en el día de reposo.
\p
\v 32 Y se sorprendieron de su enseñanza, porque su palabra era con autoridad.
\p
\v 33 Y había un hombre en la sinagoga que tenía un espíritu inmundo; y él lanzó un gran grito y dijo:
\p
\v 34 ¡Déjenos! ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? has venido a poner fin a nosotros? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.
\p
\v 35 Y Jesús le dijo: Cállate, y sal de él. Y cuando el espíritu inmundo derribandolo en la tierra en medio de ellos, salió de él, sin hacerle daño.
\p
\v 36 Y se maravillaron todos ellos, y se dijeron unos a otros: ¿Qué son estas palabras? que con autoridad y poder da órdenes a los espíritus inmundos y ellos salen.
\p
\v 37 Y se habló mucho de él en todos los lugares de alrededor.
\p
\v 38 Entonces Jesús se levantó, y salió de la sinagoga, y entró en la casa de Simón. Y la madre de la esposa de Simón estaba muy enferma con fiebre; y le pidieron que la ayudara,
\p
\v 39 Se acercó a ella y, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó; y de inmediato se levantó y se hizo cargo de sus necesidades.
\p
\v 40 Y a la puesta del sol todos los que tenían a alguien enfermo con algún tipo de enfermedad, se los llevaron a él, y les puso las manos encima a cada uno de ellos y los sanó.
\p
\v 41 Y algunos espíritus malos salieron de ellos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero les dio órdenes precisas de no decir una palabra, porque sabían que él era el Cristo.
\p
\v 42 Y cuando fue de día, salió y fue a un lugar desierto; y grandes cantidades de personas vinieron a buscarlo, y acudieron a él y lo detenían para que no se fuera de ellos.
\p
\v 43 Pero él les dijo: Tengo que dar las buenas nuevas del reino de Dios en otras ciudades, porque para esto he sido enviado.
\p
\v 44 Y él estaba enseñando en las sinagogas de Galilea.
\c 5
\p
\v 1 Y sucedió que mientras la gente venía empujando para estar cerca de él, y para escuchar de la palabra de Dios, él estaba cerca del lago llamado Genesaret;
\p
\v 2 Y vio dos barcos a la orilla del lago, y los pescadores habían salido de ellos y estaban lavando sus redes.
\p
\v 3 Y se metió en una de las barcas, propiedad de Simón, y le rogó que fuera un poco lejos de la tierra. Y sentándose, enseñaba al pueblo desde el bote.
\p
\v 4 Y cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: Sal a aguas profundas, y baja tus redes para pescar.
\p
\v 5 Y Simón, respondiendo, dijo: Maestro, estuvimos trabajando toda la noche y no pescamos nada; mas en tu palabra echaré las redes.
\p
\v 6 Y cuando lo hicieron, obtuvieron una cantidad tan grande de peces que parecía que sus redes se romperían;
\p
\v 7 E hicieron señales a sus amigos en el otro bote para que vinieran en su ayuda. Y vinieron, y los dos barcos estaban tan llenos que se hundían.
\p
\v 8 Pero viendo esto Simón, descendió a las rodillas de Jesús, y dijo: Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador.
\p
\v 9 Porque estaba maravillado, y todos los que estaban con él, por la cantidad de peces que habían tomado;
\p
\v 10 Y así fueron Jacobo y Juan, los hijos de Zebedeo, que estaban trabajando con Simón. Y Jesús le dijo a Simón: No temas; de ahora en adelante serás un pescador de hombres.
\p
\v 11 Cuando llegaron a tierra con sus botes, abandonaron todo y fueron tras él.
\p
\v 12 Y sucedió que estando él en una de las ciudades, allí había un leproso; y cuando vio a Jesús, postró su rostro en oración hacia él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
\p
\v 13 Y extendiendo su mano lo tocó, dijo: Quiero; sé limpio Y de inmediato su enfermedad se fue de él.
\p
\v 14 Y le dio órdenes: No digas nada a nadie, sino ve que el sacerdote te vea y has ofrenda de purificación para que seas limpiado, como dice la ley de Moisés, y para que les testifiques.
\p
\v 15 Pero las noticias suyas salieron cada vez más, en todas direcciones, y gran cantidad de personas se unieron para escuchar sus palabras y para sanar de sus enfermedades.
\p
\v 16 Pero él se fue solo a un lugar desolado para orar.
\p
\v 17 Y sucedió que en uno de esos días que estaba enseñando; y estaban sentados allí algunos fariseos y maestros de la ley, que habían venido de todas las ciudades de Galilea y Judea y de Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él, para sanar.
\p
\v 18 Y algunos hombres tenían con ellos, en una cama, a un hombre que estaba enfermo, sin poder moverse; e intentaron meterlo y ponerlo ante Jesús.
\p
\v 19 Y debido a la gran cantidad de gente, no había forma de meterlo; así que subieron a la parte superior de la casa y lo dejaron caer por el techo, en su cama, en el medio frente a Jesús.
\p
\v 20 Y al ver su fe, dijo: Hombre, tus pecados son perdonados.
\p
\v 21 Y los escribas y los fariseos discutían diciendo: ¿Quién es éste, que habla blasfemias? ¿Quién puede dar el perdón de los pecados, sino sólo Dios?
\p
\v 22 Pero Jesús, que tenía conocimiento de sus pensamientos, les dijo: ¿Por qué razonan en sus corazones?
\p
\v 23 ¿Cuál es más simple: decir: tus pecados son perdonados; o decir, levántate y vete?
\p
\v 24 Pero para que sepan que en la tierra el Hijo del Hombre tiene autoridad para el perdón de los pecados, (le dijo al hombre que estaba enfermo), yo te digo: Levántate, toma tu cama y vete a tu casa.
\p
\v 25 Y enseguida se levantó delante de ellos, y tomando su cama, se fue a su casa alabando a Dios.
\p
\v 26 Y asombrados todos, dieron gloria a Dios; y estaban llenos de temor, diciendo: Hoy hemos visto maravillas.
\p
\v 27 Y después de estas cosas salió, y vio a Leví, un publicano, sentado en el lugar donde se hacían los impuestos, y le dijo: Sígueme.
\p
\v 28 Y renunciando a su negocio, se levantó y fue tras él.
\p
\v 29 Y Leví hizo un gran banquete para él en su casa; y un gran número de publicanos y otros se sentaron a la mesa con ellos.
\p
\v 30 Y los fariseos y sus escribas protestaron contra sus discípulos, diciendo: ¿Por qué beben y comen con los publicanos y pecadores?
\p
\v 31 Y Jesús, respondiendo, les dijo: Los que están bien no tienen necesidad de un médico, sino los que están enfermos.
\p
\v 32 No he venido a llamar a justos, sino a los pecadores, para que se arrepientan de sus pecados.
\p
\v 33 Y ellos le dijeron: Los discípulos de Juan frecuentemente ayunan, y hacen oraciones, y también los discípulos de los Fariseos; pero tus discípulos comen y beben.
\p
\v 34 Y Jesús dijo: ¿Podrán hacer que los amigos del recién casado ayunen, cuando él esté con ellos?
\p
\v 35 Pero vendrán días cuando él será quitado de ellos, y entonces en aquellos días ayunarán.
\p
\v 36 Y él les dijo, en una historia, que ningún hombre toma un trozo de tela de un vestido nuevo y se lo pone a un vestido viejo, para que el vestido nuevo se dañe y el trozo del nuevo no vaya bien con el viejo.
\p
\v 37 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, por temor a que las pieles se rompan por el vino nuevo, y se deje salir el vino, y las pieles lleguen a la destrucción.
\p
\v 38 Pero el vino nuevo tiene que ser puesto en odres nuevos; y lo uno y lo otro se conserva.
\p
\v 39 Y ningún hombre, habiendo bebido vino viejo, desea algo nuevo, porque dice: Lo viejo es mejor.
\c 6
\p
\v 1 Y aconteció que un sábado, el día de reposo, estaba pasando por los campos de trigo, y sus discípulos arrancaban espigas del trigo para comer, restregandose en sus manos y comían.
\p
\v 2 Pero algunos de los fariseos dijeron: ¿Por qué hacen lo que no es correcto hacer en sábado?
\p
\v 3 Y Jesús dijo: ¿No han leído en las Escrituras lo que hizo David cuando tuvo hambre, él y los que estaban con él?
\p
\v 4 ¿Cómo entró en la casa de Dios y tomó el pan santo consagrado a Dios, que solo los sacerdotes podían tomar, y lo dio a los que estaban con él?
\p
\v 5 Y él dijo: El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.
\p
\v 6 Y sucedió que en otro día de reposo, él entró a la sinagoga y estaba enseñando allí. Y había un hombre allí cuya mano derecha estaba seca.
\p
\v 7 Y los escribas y los fariseos lo espiaban para ver si él lo sanaba en el día de reposo, para tener un pretexto para acusarle.
\p
\v 8 Pero él sabía lo que pensaban en ellos; y le dijo al hombre cuya mano estaba seca: levántate y ven en el medio. Y él se levantó y se puso de pie.
\p
\v 9 Y Jesús dijo: les haré una pregunta: ¿Es correcto hacer el bien en sábado o hacer el mal? dar vida o quitarla?
\p
\v 10 Y mirándolos alrededor a todos ellos, le dijo: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano quedó sana.
\p
\v 11 Pero estaban llenos de ira, y hablaban entre sí de lo que podrían hacerle a Jesús.
\p
\v 12 Y aconteció en aquellos días que él salió a la montaña a orar; y estuvo toda la noche orando a Dios.
\p
\v 13 Y cuando era de día y, volviéndose a sus discípulos, hizo una selección de doce entre ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles;
\p
\v 14 Simón, a quien dio el nombre de Pedro, y Andrés, su hermano, y Santiago, y Juan, y Felipe, y Bartolomé,
\p
\v 15 Y Mateo, y Tomás y Jacobo, hijo de Alfeo, y Simón, que fué llamado el Zelote,
\p
\v 16 Y Judas, el hijo de Jacobo, y Judas Iscariote, el traidor.
\p
\v 17 Y descendió con ellos a un lugar llano, y en compañía de sus discípulos, y un gran número de personas de toda Judea y Jerusalén y de las partes de Tiro y Sidón junto al mar, vinieron para oirle y para ser sanado de sus enfermedades;
\p
\v 18 Y aquellos que estaban atribulados con espíritus inmundos eran sanados.
\p
\v 19 Y todo el pueblo deseaba ser tocado por él, porque el poder salía de él y los sanaba a todos.
\p
\v 20 Y volviendo la vista á sus discípulos, dijo: Bienaventurados los pobres, porque el reino de Dios es de ustedes.
\p
\v 21 Bienaventurados los que tienen hambre, porque serán saciados. Bienaventurados los que lloran ahora; porque se alegrarán.
\p
\v 22 Bienaventurados ustedes, cuando los hombres los aborrezcan, y cuando los expulsen, cuando los insulten, cuando desprecien su nombre como cosa mala, por causa del Hijo del hombre.
\p
\v 23 Alégrense en aquel día, y alégrense, porque su recompensa en los cielos será grande; porque sus padres hicieron estas mismas cosas a los profetas.
\p
\v 24 Ay! de ustedes los que tienen riquezas! porque ya han sido consolados.
\p
\v 25 Ay! de ustedes que están saciados, porque tendrán hambre. Ay! de ustedes que se están riendo ahora, porque estarán llorando de tristeza.
\p
\v 26 Ay! de ustedes cuando todos los hombres les dan su aprobación; porque así lo hicieron sus padres a los falsos profetas.
\p
\v 27 Pero yo les digo a ustedes quienes me escuchan: Tengan amor por los que están en tu contra, hagan bien a los que les odian;
\p
\v 28 Bendigan a los que los maldicen, digan oraciones por aquellos que son crueles con ustedes.
\p
\v 29 Si un hombre te da un golpe en un lado de la cara, preséntale también la otra; y al que te quita la capa, ni aun la túnica le niegues.
\p
\v 30 Da a todos los que vengan a pedir, y si un hombre se lleva lo tuyo, no intentes recuperarlo nuevamente.
\p
\v 31 Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti.
\p
\v 32 Si tienes amor por aquellos que te quieren, ¿qué crédito tienes? porque aun los pecadores tienen amor por aquellos que los aman.
\p
\v 33 Y si haces bien a los que te hacen bien, ¿qué crédito tienes? porque incluso los pecadores hacen lo mismo.
\p
\v 34 Y si prestas a aquellos, de quien esperas recuperarlo, ¿qué crédito tienes? incluso los pecadores lo hacen a los pecadores, esperando recuperar otro tanto.
\p
\v 35 Ama, pues, a los que están contra ti y haz el bien, y da prestado, sin esperar nada a cambio, y tu recompensa será grande y serán hijos del Altísimo; porque es bueno con los ingratos y hombres malos.
\p
\v 36 Sé lleno de misericordia, como tu Padre está lleno de misericordia.
\p
\v 37 No sean jueces de otros, y no serán juzgados: no condenen a otros, y no serán condenados: perdonen a otros, y serán perdonados:
\p
\v 38 Den, y se les dará a ustedes; buena medida, apretada, lleno y remecida, y rebozando les darán a su regazo. Porque en la misma medida que mides, se te medirá.
\p
\v 39 Y les dio enseñanza en forma de historia, diciendo: ¿Es posible que un ciego sea el guía de otro? ¿No caerán juntos en un agujero?
\p
\v 40 El discípulo no es más grande que su maestro, mas todo él que ha sido perfeccionado será como su maestro.
\p
\v 41 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, pero no ves la viga que está en tu ojo?
\p
\v 42 ¿Cómo le dirás a tu hermano, hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, cuando tú mismo no ves la viga que tienes en tu propio ojo? ¡Oh Hipócrita! Primero saca tu viga de tu ojo y luego verás claramente para quitar la paja del ojo de tu hermano.
\p
\v 43 Porque ningún árbol bueno da malos frutos, ni ningún árbol malo da buenos frutos.
\p
\v 44 Porque cada árbol se conoce por su fruto. Los hombres no obtienen los higos de las espinas ni las uvas de las plantas de mora.
\p
\v 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón, da buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.
\p
\v 46 ¿Por qué me dices: Señor, Señor, y no hacen lo que yo digo digo?
\p
\v 47 Todo el que viene a mí y escucha mis palabras y las hace, les indicaré a quién es semejante.
\p
\v 48 Es como un hombre que está construyendo una casa, que cavó profundo y puso su base sobre una roca; y cuando el agua subía y el río creció y dio con fuerza contra esa casa, no se movía, porque el edificio estaba fundada sobre la roca.
\p
\v 49 Pero el que oye, sin hacer, es como un hombre que edifica una casa en la tierra sin base para ella; y cuando la fuerza del río vino contra él, enseguida descendió; y la destrucción de esa casa fue grandiosa.
\c 7
\p
\v 1 Después de haber llegado al final de todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en Capernaum.
\p
\v 2 Y cierto capitán tenía un siervo que era muy querido para él; este sirviente estaba enfermo y casi muerto.
\p
\v 3 Y cuando las noticias de Jesús llegaron a sus oídos, envió a él a los ancianos de los judíos, pidiéndole que viniera y sanara a su siervo.
\p
\v 4 Y cuando llegaron a Jesús, le rogaron mucho, diciendo: es digno que le concedas esto;
\p
\v 5 Porque él ama nuestra nación, y él mismo ha puesto una sinagoga para nosotros.
\p
\v 6 Y Jesús fue con ellos. Y cuando él no estaba lejos de la casa, el hombre le envió amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo;
\p
\v 7 Por eso, no me atreví a ir a buscarte en persona: solo di la palabra y mi siervo sanará.
\p
\v 8 Porque yo, yo soy un hombre puesto bajo autoridad, teniendo soldados bajo mis órdenes; y le digo a éste: Ve, y él va; y a otro, ven, y él viene; y a mi sirviente, haz esto, y él lo hace.
\p
\v 9 Y cuando le dijeron estas cosas a Jesús, se sorprendió y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: No he visto tanta fe, no, no en Israel.
\p
\v 10 Y cuando los que fueron enviados regresaron a la casa, vieron que el siervo estaba sano.
\p
\v 11 Y sucedió que, pasado un tiempo, fue a un pueblo llamado Naín; y sus discípulos fueron con él, y un gran número de personas.
\p
\v 12 Cuando se acercó a la puerta de la ciudad, sacaron a un hombre muerto, el único hijo de su madre, que era viuda; y un gran número de personas del pueblo estaban con ella.
\p
\v 13 Cuando el Señor la vio, se apiadó de ella y le dijo: No llores.
\p
\v 14 Y llegando cerca, puso su mano en la camilla donde estaba el muerto, y los que lo llevaban se detuvieron. Y él dijo: Joven, a ti te digo, levántate.
\p
\v 15 Y el muerto se levantó, y comenzó a hablar. Y él se lo dio a su madre.
\p
\v 16 Y el temor vino sobre todos, y alabaron a Dios, diciendo: Un gran profeta está entre nosotros; y Dios ha visitado a su pueblo.
\p
\v 17 Y esta historia acerca de él; extendió su fama por toda Judea y los lugares de alrededor.
\p
\v 18 Y los discípulos de Juan le dieron cuenta de todas estas cosas. Y Juan llamó a dos de sus discípulos,
\p
\v 19 Entonces Juan envió a dos de sus discípulos al Señor, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos otro?
\p
\v 20 Y cuando los hombres vinieron a él, le dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o estamos esperando otro?
\p
\v 21 En ese momento, liberó a varias personas de sus enfermedades y dolores, y de espíritus malos; y a otros que estaban ciegos les dio la vista.
\p
\v 22 Y respondiendo Jesús, les dijo: Ve, y hazle saber a Juan de lo que has visto, y oído; los ciegos ahora ven, los cojos caminan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el mensaje de salvación.
\p
\v 23 Y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.
\p
\v 24 Y cuando los hombres que fueron enviados por Juan, se habían ido, él dijo a la gente, acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver al desierto? un tallo alto moviéndose por el viento?
\p
\v 25 ¿Pero qué salieron a ver? un hombre con ropa delicada? Mira ahora, aquellos que tienen ropa hermosa y comida deliciosa están en casas de reyes.
\p
\v 26 Pero, ¿qué salieron a ver? ¿un profeta? Sí, les digo, y más que un profeta.
\p
\v 27 Este es aquel de quien se ha escrito: Mira, envío a mi siervo delante de ti, quien preparará tu camino delante de ti.
\p
\v 28 Les digo que entre los nacidos de mujeres, ninguno es mayor que Juan el bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.
\p
\v 29 Y todo el pueblo y los recaudadores de impuestos, que lo oyeron, reconocieron la justicia de Dios, siendo bautizados con el bautismo de Juan.
\p
\v 30 Pero los fariseos y los maestros de la ley estaban en contra del propósito de Dios para ellos mismos, no siendo bautizados por Juan.
\p
\v 31 Y dijo él Señor ¿Qué comparación debo hacer de los hombres de esta generación? cómo son?
\p
\v 32 Son como niños que están sentados en el mercado, clamando unos a otros, y diciendo: Hicimos música para ti, pero no participaste en el baile; lanzamos gritos de dolor, pero no lloraste.
\p
\v 33 Porque vino Juan el Bautista, que no comía ni bebía, y dicen: Él tiene espíritu malo.
\p
\v 34 El Hijo del Hombre se fue de fiesta y ustedes dicen: Aquí hay un amante de la comida y el vino, un amigo de los publicanos y los pecadores.
\p
\v 35 Mas la sabiduría es juzgada por todos sus hijos.
\p
\v 36 Y uno de los fariseos le pidió que comiera con él. Y él fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa.
\p
\v 37 Y había una mujer en la ciudad que era pecadora; y cuando tuvo noticias de que era un invitado en la casa del fariseo, tomó una botella de alabastro con perfume,
\p
\v 38 Y entró y tomó su lugar detrás de él, cerca de sus pies, llorando, de modo que sus pies se lavaron con las lágrimas de sus ojos, y con su cabello los hizo secar, y besando sus pies ella colocó el perfume sobre ellos.
\p
\v 39 Cuando el fariseo en cuya casa estaba, lo vio, se dijo a sí mismo: Este hombre, si fuera profeta, sería consciente de qué clase de mujer es esta que le puso las manos encima, que es pecadora.
\p
\v 40 Y Jesús, respondiendo, dijo: Simón, tengo algo que decirte. Y él dijo: Maestro, continúa.
\p
\v 41 Y él dijo: Dos hombres estaban en deuda con cierto hombre de negocios: uno tenía una deuda de quinientos denarios, y la otra de cincuenta.
\p
\v 42 Cuando no pudieron hacer el pago, los liberó de sus deudas. ¿Cuál de ellos, ahora, tendrá mayor amor por él?
\p
\v 43 Simón, en respuesta, dijo: Parece ser él, cuya deuda era mayor. Y él dijo: Tu decisión es correcta.
\p
\v 44 Y volviéndose a la mujer, le dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Entré a tu casa; no me diste agua para mis pies, pero ella me lavó los pies con las lágrimas de sus ojos y los secó con su cabello.
\p
\v 45 No me diste un beso, pero ella, desde el momento en que entré, ha seguido besándome los pies.
\p
\v 46 No pusiste aceite sobre mi cabeza; mas ella puso perfume en mis pies.
\p
\v 47 Y así te digo, ella tendrá perdón por su gran número de pecados que son muchos, por su gran amor; pero el que tiene poca necesidad de perdón, da poco amor.
\p
\v 48 Y él le dijo a ella: Tus tus pecados te son perdonados.
\p
\v 49 Y los que estaban sentados a la mesa con él, se dijeron a sí mismos: ¿Quién es éste que perdona pecados?
\p
\v 50 Y dijo a la mujer: Por tu fe tienes la salvación; ve en paz.
\c 8
\p
\v 1 Y sucedió que, después de un corto tiempo, pasó por la ciudad y el campo dando las buenas nuevas del reino de Dios, y con él estaban los doce,
\p
\v 2 Y ciertas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y enfermedades, María que se llamaba Magdalena, de quien habían salido siete espíritus malos,
\p
\v 3 Y Juana, la esposa de Chuza, la principal sierva de Herodes, y Susana y muchas otras, que le dieron de su riqueza para sus necesidades.
\p
\v 4 Y cuando se reunió una gran cantidad de gente, y los hombres de cada ciudad salieron a él, les dio la enseñanza en forma de una historia:
\p
\v 5 El sembrador salió a sembrar su semilla, y mientras lo hacía, alguna fue arrojada al camino y fue aplastada bajo los pies, y fue comida por las aves del cielo.
\p
\v 6 Otra parte cayó sobre la roca, y cuando brotó se secó y murió porque no tenía humedad.
\p
\v 7 Otra parte cayó entre espinos, y las espinas crecieron juntamente con ella, la ahogaron.
\p
\v 8 Y otra parte cayó sobre la buena tierra, brotó y dieron fruto cien veces más. Y con estas palabras dijo en voz alta: El que tiene oídos, que oiga.
\p
\v 9 Y sus discípulos le hicieron preguntas sobre el punto de la historia.
\p
\v 10 Y él dijo: A ustedes les he dado a conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, se les dan historias, para que al ver, no puedan ver, y oyendo no entiendan.
\p
\v 11 Ahora este es el punto de la historia: la semilla es la palabra de Dios.
\p
\v 12 Los que están al lado del camino son los que han oído; entonces el diablo viene y quita la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
\p
\v 13 Y los que están sobre la roca son los que con alegría oyen la palabra; pero al no tener raíz, tienen fe por un tiempo, y cuando llega la prueba se dan por vencidos.
\p
\v 14 Y los que fueron entre espinos son los que escucharon y siguieron su camino, pero fueron abrumados por las preocupaciones y las riquezas y los placeres de la vida, y no dieron fruto.
\p
\v 15 Y los que están en la buena tierra son los que, habiendo prestado oído a la palabra, con corazón bueno y dispuesto, dan fruto con perseverancia.
\p
\v 16 Ningún hombre, cuando enciende la luz, pone una cubierta sobre ella, o la pone debajo de una cama, pero la pone sobre su mesa, para que los que entren puedan ver la luz.
\p
\v 17 Porque nada hay oculto, que no haya ser manifestado, y nada en secreto que no haya de ser conocido, y de salir a la luz.
\p
\v 18 Cuídense, pues, oigan bien, porque al que tiene, se le dará, y al que no tiene, se le quitará incluso lo que parece tener.
\p
\v 19 Y vinieron a él su madre y sus hermanos, y no pudieron acercarse por la gran cantidad de gente.
\p
\v 20 Y alguien le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera deseando verte.
\p
\v 21 Pero él les dijo a ellos en respuesta: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y lo hacen.
\p
\v 22 Y aconteció uno de esos días que subió a un bote con sus discípulos; y él les dijo: Pasemos al otro lado del lago; y ellos partieron en el bote.
\p
\v 23 Mientras ellos navegaban, se fue a dormir; y una tempestad de viento descendió sobre el mar, y la barca se llenó de agua y se vieron en peligro.
\p
\v 24 Entonces vinieron a él y, le despertaron de su sueño, diciendo: Maestro, Maestro, la destrucción está cerca! Y él, cuando estaba despierto, dio órdenes al viento y las olas, y la tormenta llegó a su fin, y todo estaba en calma.
\p
\v 25 Y él les dijo: ¿Dónde está su fe? con miedo, se maravillaban, y se dijeron el uno al otro: ¿Quién es este, quién da órdenes incluso a los vientos y al agua y hacen lo que dice?
\p
\v 26 Y llegaron a la tierra de los gerasenos, que está frente a Galilea.
\p
\v 27 Y cuando llegó a la tierra, vino a él un hombre de la ciudad que estaba endemoniado; y durante mucho tiempo no se había vestido, y no estaba viviendo en una casa, sino en el cementerio.
\p
\v 28 Al ver a Jesús, dio un fuerte grito y descendió sobre la tierra delante de él, y dijo a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? te ruego que no me atormentes.
\p
\v 29 Porque dio orden al espíritu malo para que salga del hombre. pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y lo mantuvieron bajo control, y lo encadenaron con cadenas y grillos; pero partiendo las cadenas en dos, y él demonio lo hacía huir a lugares desiertos.
\p
\v 30 Y Jesús le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él dijo: Legión; porque una cantidad de espíritus había entrado en él.
\p
\v 31 Y le rogaron que no les diera orden de irse a las profundidades.
\p
\v 32 Había una gran manada de cerdos en ese lugar, comiendo en la montaña; y los espíritus malignos le rogaron que los dejara ir a los cerdos, y él los dejó.
\p
\v 33 Y los espíritus malos salieron del hombre y entraron en los cerdos: y la manada se precipitó por una pendiente pronunciada en el agua y vino a la destrucción.
\p
\v 34 Y cuando los hombres que los cuidaban vieron lo que había sucedido, fueron rápidamente y dieron noticias de ello en la ciudad y en el campo.
\p
\v 35 Y salieron a ver lo que había sucedido, y vinieron a Jesús y vieron al hombre de quien habían salido los espíritus malos, sentado, vestido y con pleno uso de sus sentidos, a los pies de Jesús; y el miedo vino sobre ellos.
\p
\v 36 Y los que lo habían visto dieron cuenta de cómo el hombre que tenía los espíritus malignos fue sanado.
\p
\v 37 Y toda la gente del país de los Gerasenos le rogaron que se fuera de ellos; porque tenían gran temor; y subió a una barca y regresó.
\p
\v 38 Pero el hombre de quien salieron los espíritus malos tenía un gran deseo de estar con él, pero él lo envió lejos, diciendo:
\p
\v 39 Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, divulgando a través de toda la ciudad las grandes cosas que Jesús había hecho por él.
\p
\v 40 Y cuando Jesús regresó, la gente se alegró de verlo, porque todos lo estaban esperando.
\p
\v 41 Entonces vino un hombre llamado Jairo, que era gobernante en la sinagoga, y descendió a los pies de Jesús, y le pidió que fuera a su casa;
\p
\v 42 Porque tenía una hija única, como de doce años, y estaba a punto de morir. Pero mientras él estaba en camino, la gente estaba presionando para estar cerca de él.
\p
\v 43 Y una mujer, que había tenido un flujo de sangre durante doce años, y había entregado todo su dinero a médicos, y ninguno de ellos pudo curarla,
\p
\v 44 Fue tras él y puso su mano al borde de su túnica, y de inmediato el flujo de su sangre se detuvo.
\p
\v 45 Y Jesús dijo: ¿Quién me estaba tocando? Y cuando todos dijeron: No soy yo, Pedro y los que estaban con él dijeron: Maestro, la gente te está empujando por todos lados.
\p
\v 46 Pero Jesús dijo: Alguien me estaba tocando, porque tuve la sensación de que el poder había salido de mí.
\p
\v 47 Y cuando la mujer vio que no era capaz de mantenerlo en secreto, ella vino temblando de miedo y, cayendo delante de él, dejó en claro ante todas las personas la razón por la que ella lo tocó, y cómo la sano enseguida.
\p
\v 48 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; ve en paz.
\p
\v 49 Mientras él todavía estaba hablando, alguien vino de la casa del jefe de la sinagoga, diciendo: Tu hija está muerta; no sigas molestando al Maestro.
\p
\v 50 Pero al oír estas palabras, Jesús le dijo: No temas, solo ten fe, y ella será sana.
\p
\v 51 Y cuando llegó a la casa, no dejó entrar a nadie, sino a Pedro, a Juan, a Jacobo, al padre de la niña y a su madre.
\p
\v 52 Y toda la gente lloraba y lloraba por ella; pero él dijo: No estés triste, porque ella no está muerta, sino durmiendo.
\p
\v 53 Y se estaban riendo de él, seguros de que ella estaba muerta.
\p
\v 54 Pero él, tomando su mano, le dijo: Mi niña, levántate.
\p
\v 55 Y su espíritu regresó a ella y ella se levantó enseguida, y él ordenó que se le diera comida.
\p
\v 56 Y su padre y su madre estaban maravillados, pero les dio órdenes de que no le dijeran nada a nadie.
\c 9
\p
\v 1 Y juntando a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades.
\p
\v 2 Y los envió a ser predicadores del reino de Dios, y a sanar a los enfermos.
\p
\v 3 Y él les dijo: No tomen nada para su viaje, ni palo, ni bolsa, ni pan, ni dinero, y no lleven dos túnicas.
\p
\v 4 Y si entran en una casa, que esa casa sea su lugar de descanso hasta que se vayan.
\p
\v 5 Y si alguna gente no los recibe, cuando se vayan de esa ciudad, sacudan el polvo de sus pies para dar testimonio contra ellos.
\p
\v 6 Y se fueron, recorriendo todas las ciudades, predicando el evangelio y sanando a los enfermos en todos los lugares.
\p
\v 7 Ahora bien, el rey Herodes tenía noticias de todas estas cosas que hacía Jesús; y estaba en duda, porque algunos decían: que Juan había resucitado;
\p
\v 8 Y por algunos, que Elías había venido; y por otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado.
\p
\v 9 Y Herodes dijo: Le di muerte a Juan, pero ¿quién es este, de quien se me dan tales historias? Y él tenía un deseo de verlo.
\p
\v 10 Y los doce, cuando volvieron, le dieron cuenta de lo que habían hecho. Y él los tomó con él, a un lugar desierto a un pueblo llamado Betsaida.
\p
\v 11 Pero el pueblo, al recibir noticias de él, fue tras él; y él les recibió, y les dio enseñanza acerca del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban sanidad.
\p
\v 12 Cuando comenzó atardecer; y los doce vinieron a él y le dijeron: Envía a esta gente para que vayan a las ciudades y a la comarca, y busquen lugares de descanso y comida para ellos, porque estamos en un lugar desolado.
\p
\v 13 Pero él dijo: ustedes denles de comer. Y dijeron: Solo tenemos cinco panes y dos pescados, a no ser que nosotros vayamos a comprar comida para todas estas personas.
\p
\v 14 Porque había como cinco mil hombres. Y dijo a sus discípulos: Haz que se sienten en grupos, de cincuenta por grupo.
\p
\v 15 Y lo hicieron así, e hicieron que todos estuvieran sentados.
\p
\v 16 Y tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, los bendijo, y cuando se rompieron, se los dio a los discípulos para que los dieran a la gente.
\p
\v 17 Y todos tomaron comieron y tuvieron suficiente; y recogieron lo que les sobró, doce canastas llenas.
\p
\v 18 Y sucedió que cuando estaba en oración aparte, y los discípulos estaban con él, les hizo una pregunta, diciendo: ¿Quién dice el pueblo que soy yo?
\p
\v 19 Y ellos, respondiendo, dijeron: Juan el Bautista; pero otros dicen Elías; y otros, que uno de los viejos profetas ha resucitado.
\p
\v 20 Y él dijo: ¿Pero ustedes quién dicen que soy? Y Pedro, respondiendo, dijo: El Cristo de Dios.
\p
\v 21 Pero él les dio órdenes especiales, para que no le dijeran esto a nadie;
\p
\v 22 Diciendo: Es necesario que El Hijo del hombre sufrirá mucho, y será desechado por los ancianos, los principales sacerdotes y los maestros de la ley, y será muerto, y al tercer día volverá a la vida.
\p
\v 23 Y les dijo a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y venga en pos de mí.
\p
\v 24 Porque al que tiene el deseo de guardar su vida, la perderá, pero el que entregue su vida por mí, la salvará.
\p
\v 25 ¿Qué aprovecha el hombre si gana todo el mundo, pero se pierde o destruye a sí mismo?
\p
\v 26 Porque si alguno tiene un sentimiento de vergüenza por mí o por mis palabras, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria y la gloria del Padre y de los santos ángeles.
\p
\v 27 Pero en verdad les digo, algunos de los que están aquí, no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.
\p
\v 28 Y como ocho días después de haber dicho estas cosas, tomó consigo a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.
\p
\v 29 Y mientras él estaba en oración, su rostro cambió y su ropa se volvió blanca y brillante.
\p
\v 30 Y dos hombres, Moisés y Elías, estaban hablando con él;
\p
\v 31 Rodeados de un resplandor glorioso, y hablaban de la muerte que iba a sufrir Jesús en Jerusalén.
\p
\v 32 Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; pero cuando se despertaron, vieron su gloria y los dos hombres que estaban con él.
\p
\v 33 Y cuando estaban a punto de irse de él, Pedro le dijo a Jesús: Maestro, es bueno que estemos aquí; Hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías: sin saber lo que él estaba diciendo.
\p
\v 34 Y mientras decía estas cosas, la sombra de una nube se apoderó de ellos, y estaban llenos de temor al entrar a la nube.
\p
\v 35 Y se oyó una voz desde la nube que decía: Este es mi Hijo amado, escuchenlo.
\p
\v 36 Y después de que la voz se fue, vieron que Jesús estaba solo. Y guardaron silencio, y en aquellos días no dijeron nada a nadie de las cosas que habían visto.
\p
\v 37 Y al día siguiente, cuando bajaron del monte, un gran grupo de personas se acercó a él.
\p
\v 38 Y un hombre de entre ellos, gritando, dijo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, porque él es mi único hijo.
\p
\v 39 Y mira, un espíritu lo toma, y de repente le hace que grite, retorcerse de dolor y le sale espuma por los labios, y cuando por fin se aleja de él, es marcado como por golpes.
\p
\v 40 Y pedí a tus discípulos que lo enviaran, pero no pudieron hacerlo.
\p
\v 41 Y Jesús dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes y aguantarlos? deja que tu hijo venga aquí.
\p
\v 42 Y mientras venía, él demonio lo derribó y lo sacudió violentamente y retorcido por el espíritu malo. Pero Jesús reprendio al espíritu inmundo, y sanó al niño, y se lo devolvió a su padre.
\p
\v 43 Y estaban maravillados del gran poder de Dios. Pero mientras todos se preguntaban acerca de todas las cosas que hacía, les decía a sus discípulos:
\p
\v 44 Dejen que estas palabras penetren en sus oídos, porque el Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres.
\p
\v 45 Pero estas palabras no eran claras para ellos, pues Dios no les había permitido entenderlo; y tenían miedo de cuestionarlo al respecto.
\p
\v 46 Ahora hubo una discusión entre ellos sobre cuál de ellos sería el mejor.
\p
\v 47 Pero cuando Jesús vio el razonamiento de sus corazones, tomó un niño y lo puso a su lado,
\p
\v 48 Y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, me honra; y cualquiera que me honre Da honor al que me envió: porque el que es el más pequeño entre todos ustedes, ese hombre es él más grande.
\p
\v 49 Y Juan, respondiendo, dijo: Maestro, vimos a un hombre expulsando a los espíritus inmundos en tu nombre, y se lo hemos prohibido, porque él no era uno de nosotros.
\p
\v 50 Pero Jesús le dijo: Deja que lo haga, porque el que no está contra nosotros, es por nosotros.
\p
\v 51 Y aconteció que cuando se acercaban los días para ser recibido arriba, emprendió con valor su viaje para ir a Jerusalén,
\p
\v 52 Y envió mensajeros delante de él; y vinieron a un pequeño pueblo de Samaria para hacerle preparativos.
\p
\v 53 Pero no le recibieron, porque claramente veían que iría a Jerusalén.
\p
\v 54 Cuando sus discípulos, Santiago y Juan, vieron esto, dijeron: Señor, ¿podemos enviar fuego del cielo y poner fin a ellos?
\p
\v 55 Pero volviéndose, les reprendió diciendo: ustedes no saben de qué espíritu son.
\p
\v 56 porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres sino para salvarlas. Y ellos fueron a otra ciudad pequeña.
\p
\v 57 Y cuando estaban en el camino, cierto hombre le dijo: Yo te seguiré dondequiera que vayas.
\p
\v 58 Y Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielos nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
\p
\v 59 Y dijo a otro: Ven después de mí. Pero él dijo: Señor, déjame ir primero y enterrar a mi padre.
\p
\v 60 Pero él le dijo: Deja que los muertos cuiden de sus muertos; tú ve y da noticias del reino de Dios.
\p
\v 61 Y otro hombre dijo: Iré contigo, Señor, pero antes déjame despedirme primero de los que están en mi casa.
\p
\v 62 Pero Jesús dijo: Ningún hombre, habiendo puesto su mano en el arado mirando hacia atrás, es apto para el reino de Dios.
\c 10
\p
\v 1 Ahora bien, después de estas cosas, el Señor hizo una selección de otros setenta y los envió delante de él, de dos en dos, a cada pueblo y lugar adonde él mismo estaba a punto de llegar.
\p
\v 2 Y él les dijo: La cosecha a la verdad es mucha, pero no hay suficientes obreros: así que hagan oración al Señor de la cosecha, que envíe obreros a su cosecha.
\p
\v 3 Vayan: mira, Yo los envío como corderos en medio de lobos.
\p
\v 4 No lleven bolsa, ni monedero o comida, ni zapatos; no saluden a nadie en el camino.
\p
\v 5 Y cada vez que entren a una casa, primero digan: Paz a esta casa.
\p
\v 6 Y si hay un hijo de paz allí, tu paz estará con él; pero si no, volverá a ustedes.
\p
\v 7 Y quédense en la misma casa, tomando el alimento y la bebida que les dan; porque el obrero tiene derecho a su recompensa. No vayan de casa en casa.
\p
\v 8 Y a cualquier pueblo que vayan, si les reciben, toma cualquier alimento que se les dé;
\p
\v 9 Y sana a los enfermos que en ella haya y diles: el reino de Dios está cerca de ustedes.
\p
\v 10 Pero si van a un pueblo donde no los reciben, sal a las calles y di:
\p
\v 11 Hasta el polvo de su pueblo, que está sobre sus pies, lo sacudimos en contra de ustedes; pero estén seguros de esto, que el reino de Dios está cerca de ustedes.
\p
\v 12 Les digo que será mejor en ese día para Sodoma que para esa ciudad.
\p
\v 13 ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay ti, Betsaida! Porque si tales milagros se hubieran realizado en Tiro y Sidón como se ha hecho en ustedes, en el pasado se habrían apartado de sus pecados, y lo habrían demostrando poniéndose ropas ásperas sentándose en cenizas.
\p
\v 14 Pero será mejor para Tiro y Sidón, en el día de juicio, que para ustedes.
\p
\v 15 Y tú, Capernaum, ¿no fuiste levantada al cielo? irás al infierno abatida.
\p
\v 16 El que a ustedes escucha, me escucha a mí; y el que lo rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió.
\p
\v 17 Y los setenta volvieron con alegría, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre.
\p
\v 18 Y les dijo: Yo veía a Satanás, cayendo del cielo como una estrella.
\p
\v 19 Mira, te he dado poder para poner pie sobre serpientes y escorpiones, y sobre toda la fuerza del enemigo; y nada les hará daño.
\p
\v 20 No se alegren, sin embargo, porque tienen poder sobre los espíritus, sino porque sus nombres están registrados en el cielo.
\p
\v 21 En aquella misma hora se llenó de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y los entendidos, y las has revelado a los niños: porque así, oh Padre, porque así te agrado.
\p
\v 22 Todas las cosas me han sido dadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es él Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
\p
\v 23 Y volviéndose a los discípulos, dijo en privado: Bienaventurados los ojos que ven lo que ustedes ven;
\p
\v 24 Porque les digo que muchos profetas y reyes han deseado ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que oyen, y no lo oyeron.
\p
\v 25 Y un cierto maestro de la ley se levantó y lo puso a prueba, diciendo: Maestro, ¿qué tengo que hacer para tener la vida eterna?
\p
\v 26 Y él le dijo: ¿Qué dice la ley? Cómo lees?
\p
\v 27 Y él, respondiendo, dijo ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y ama a tu prójimo como ti mismo.
\p
\v 28 Y él dijo: Has dado la respuesta correcta: haz esto y tendrás vida.
\p
\v 29 Pero él, deseando justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?
\p
\v 30 Y respondiendo Jesús, le dijo: Cierto hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y llegó a manos de ladrones, que le tomaron sus ropas e hiriendolo, y cuando se fueron, estaba medio muerto.
\p
\v 31 Y por casualidad cierto sacerdote descendía por ese camino; y cuando lo vio, pasó por el otro lado.
\p
\v 32 Y de la misma manera, un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado.
\p
\v 33 Pero un hombre de Samaria, yendo por el camino, vino donde estaba, y cuando lo vio, se compadeció de él,
\p
\v 34 Y vino a él y le vendo sus heridas, con aceite y vino; y lo puso en su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó.
\p
\v 35 Otro día al partir sacó dos denarios, y se los dio al mesonero, y dijo: Cuídalo; y si este dinero no es suficiente, yo te lo pagaré cuando regrese.
\p
\v 36 ¿Cuál de estos tres hombres, en su opinión, era vecino del hombre que cayó en manos de los ladrones?
\p
\v 37 Y dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Jesús dijo: Ve y haz lo mismo.
\p
\v 38 Ahora, mientras estaban en camino, él llegó a una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.
\p
\v 39 Y tenía una hermana, llamada María, que se sentó a los pies del Señor y prestó atención a sus palabras.
\p
\v 40 Pero Marta tenía las manos ocupadas en el trabajo de la casa, y ella se acercó a él y le dijo: Señor, ¿no es nada para ti que mi hermana me haya dejado hacer todo el trabajo? Dile que ella me debe ayudar.
\p
\v 41 Pero el Señor, respondiendo, le dijo: Marta, Marta, estás llena de preocupaciones y turbada estás con muchas cosas:
\p
\v 42 Pero solo una cosa es necesaria, y María tomó la buena parte, la cual no le será quitada.
\c 11
\p
\v 1 Y sucedió que estaba orando en cierto lugar, y cuando llegó a su fin, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.
\p
\v 2 Y les dijo: Cuando oren, digan: Padre nuestro que estás en los cielos, que tu nombre sea santificado y venga tu reino. Hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra.
\p
\v 3 El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.
\p
\v 4 Y Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.
\p
\v 5 Y él les dijo también: ¿Quién de ustedes, teniendo un amigo, iría a él a la media noche y le dirá: Amigo, préstame tres panes;
\p
\v 6 Porque un amigo mío vino a mí de viaje, y no tengo nada que poner delante de él;
\p
\v 7 Y él, desde el interior de la casa, respondería: No me molestes; la puerta ahora está cerrada, y mis hijos están conmigo en la cama; no me es posible levantarme y darte.
\p
\v 8 Te digo, que aunque no se levante a dárselos, por ser su amigo, sin embargo por su importunidad, se levantará y le dará todo lo que necesite.
\p
\v 9 Y yo les digo: Pidan, y se les dará; busquen, lo encontrarán; llamen a la puerta y se les abrirá.
\p
\v 10 Porque a todos los que piden, se les dará; y el que busca halla; y al que llama, se le abrirá.
\p
\v 11 ¿Y quién de ustedes, siendo padre, dará una piedra a su hijo, que pide pan? o por un pez, le dará una serpiente?
\p
\v 12 O por un huevo, le dará un escorpión?
\p
\v 13 Si, entonces, ustedes que son malos, pueden dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más dará su Padre en los cielos el Espíritu Santo a los que le piden?
\p
\v 14 Y estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo. Y sucedió que cuando el espíritu se fue, el hombre mudo pudo hablar; y la gente estaba maravillada.
\p
\v 15 Pero algunos de ellos dijeron: Él echa fuera los demonios por Beelzebu, el gobernante de los espíritus malignos.
\p
\v 16 Y otros, probándolo, estaban buscando una señal del cielo de él.
\p
\v 17 Pero él, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino en que hay división es destruido; y una casa en la cual hay división viene a la destrucción.
\p
\v 18 Si, entonces, Satanás está en guerra consigo mismo, ¿cómo guardará su reino? porque dicen que yo echo fuera demonios de los hombres con la ayuda de Beelzebu.
\p
\v 19 Y si yo, por Beelzebu, echo fuera demonios, ¿sus hijos por quién los echan? por tanto ellos serán sus jueces.
\p
\v 20 Pero si yo, por el dedo de Dios, echo fuera demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a ustedes.
\p
\v 21 Cuando el hombre fuerte armado vigila su casa, entonces sus bienes están a salvo:
\p
\v 22 pero el que es más fuerte lo ataca y lo vence, se lleva sus armas de guerra, en las que había puesto su fe, y hace la división de sus bienes.
\p
\v 23 El que no está conmigo, está en mi contra, y el que no me ayuda a juntar a la gente, los está desparramando.
\p
\v 24 El espíritu inmundo, cuando ha salido de un hombre, pasa por lugares secos, buscando reposo; y cuando él no lo consigue, dice, volveré a mi casa de la que salí.
\p
\v 25 Y cuando viene, ve que se ha hecho limpia y adornada.
\p
\v 26 Entonces él va y obtiene otros siete espíritus más malvados que él, y entran y toman su lugar allí: y la última condición de ese hombre es peor que la primera.
\p
\v 27 Y sucedió que cuando dijo estas cosas, una mujer del pueblo dijo en voz alta: Feliz es el vientre que te dio a luz, y los pechos de los que tomaste leche.
\p
\v 28 Pero él dijo: Más felices son los que escuchan la palabra de Dios y la guardan.
\p
\v 29 Y cuando un gran número de personas se juntaron con él, él dijo: Esta generación es mala: está buscando una señal y no se le dará ninguna señal sino la señal de Jonás.
\p
\v 30 Porque así como Jonás se convirtió en señal para los ninivitas, así será el Hijo del hombre para esta generación.
\p
\v 31 La reina del Sur se levantará en el día de juicio y juzgará a los hombres de esta generación; porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón; y he aquí más que Salomón en este lugar.
\p
\v 32 Los hombres de Nínive se levantarán en el día del juicio y con esta generación; y la condenarán; porque fueron apartados de sus pecados por la predicación de Jonás; y he aquí más que Jonás en este lugar.
\p
\v 33 Ningún hombre, cuando la luz ha sido encendida, la pone en un lugar secreto, o debajo de una vasija, sino sobre su mesa, para que aquellos que entren puedan ver la luz.
\p
\v 34 La luz del cuerpo es el ojo: cuando tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando es malo, tu cuerpo está en tinieblas.
\p
\v 35 Así que ten cuidado de que la luz que está en ti no sea tiniebla.
\p
\v 36 Si, entonces, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte en las tinieblas, estará completamente lleno de luz, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.
\p
\v 37 Ahora, mientras él estaba hablando, un fariseo le pidió que fuera a comer con él; y él entró y tomó su asiento en la comida.
\p
\v 38 Y cuando el fariseo lo vio, se sorprendió porque vino a la comida sin lavarse primero.
\p
\v 39 Y el Señor le dijo: ustedes los fariseos limpian lo que está fuera del vaso y del plato; pero dentro de ustedes son ladrones y están llenos de maldad.
\p
\v 40 ¡Oh necios! ¿Acaso el que hizo el exterior de la misma manera no hizo el interior?
\p
\v 41 Pero si le das a los pobres todo lo que tienes, y así todo quedará limpio.
\p
\v 42 Pero Ay! de ustedes, fariseos! porque ustedes hacen que los hombres den una décima parte de todo tipo de plantas, y no reflexionan sobre la justicia y el amor de Dios; es correcto que hagan estas cosas, sin dejar aquello.
\p
\v 43 ¡Ay! de ustedes, fariseos! porque aman las primeras sillas de las sinagogas y los saludos en las plazas.
\p
\v 44 ¡Ay de ustedes escribas y fariseos, Hipócritas! porque ustedes son como los sepulcros, que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.
\p
\v 45 Y uno de los maestros de la ley, respondiendo, le dijo: Maestro, al decir esto nos ofendes también a nosotros.
\p
\v 46 Y él dijo: ¡Ay de ustedes, maestros de la ley! porque cargan a los hombres con reglas que no pueden soportar, ustedes mismos ni aun con un solo dedo las tocan.
\p
\v 47 ¡Ay de ustedes! porque ustedes edifican los sepulcros de los profetas, pero sus padres los mataron.
\p
\v 48 Entonces ustedes son testigos y dan aprobación al trabajo de sus padres; porque los mataron y ustedes edifican sus sepulcros.
\p
\v 49 Por esta razón la sabiduría de Dios ha dicho: Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos de ellos; darán muerte y a otros perseguirán;
\p
\v 50 para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo;
\p
\v 51 De la sangre de Abel a la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo. Sí, les digo, que será demandada de esta generación.
\p
\v 52 ¡Ay de ustedes, maestros de la ley! porque han quitado la llave del conocimiento: no entraron ustedes mismos, y se interpusieron en el camino de los que quieren hacerlo.
\p
\v 53 Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos lo rodearon enojados cuestionando y provocando para que hablase acerca de más cosas;
\p
\v 54 Acechandole, procurando hacerle caer en una trampa de sus palabras que podrían ser utilizadas en su contra.
\c 12
\p
\v 1 En ese momento, cuando miles de personas se habían reunido, en tal cantidad que se estaban atropellando unos a otros, dijo primero a sus discípulos: “No tengan nada que ver con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía”.
\p
\v 2 Pero nada está encubierto, que no haya de descubrirse, o secreto, que no haya de saberse.
\p
\v 3 Por lo tanto, cualquier cosa que hayas dicho en la oscuridad, a la luz se oirá, y lo que has dicho en secreto dentro de la casa, se hará público desde las azoteas.
\p
\v 4 Y les digo, amigos míos: No teman a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.
\p
\v 5 Pero les enseñaré a quién deben de temer, de aquel que después de la muerte tiene poder para enviar al infierno; Sí, les digo: A Él teman!.
\p
\v 6 ¿No se dan cinco pajarillos a cambio de dos cuartos? y Dios tiene a cada uno de ellos en mente.
\p
\v 7 Pero incluso los cabellos de tu cabeza están contados. No teman: tienen más valor que una bandada de gorriones.
\p
\v 8 Y les digo que a todo el que me da testimonio delante de los hombres, también el Hijo del hombre dará testimonio delante de los ángeles de Dios.
\p
\v 9 Pero si alguno dice a los hombres que no tiene conocimiento de mí, diré que no tengo conocimiento de él delante de los ángeles de Dios.
\p
\v 10 Y si alguno dice palabra contra el Hijo del hombre, tendrá perdón; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.
\p
\v 11 Y cuando los lleven delante de las sinagogas, de las autoridades y de los gobernantes, no se preocupen por cómo o que habrán de responder:
\p
\v 12 Porque el Espíritu Santo les enseñará en esa misma hora qué deben de decir.
\p
\v 13 Y una de las personas en la multitud le dijo: Maestro, dale una orden a mi hermano para que haga la división de la herencia conmigo.
\p
\v 14 Pero él dijo: Hombre, ¿quién me hizo juez o hacedor de decisiones por ti?
\p
\v 15 Y les dijo: Tengan cuidado de mantenerse libres de la avaricia; porque la vida de un hombre no está compuesta de la cantidad de cosas que posee.
\p
\v 16 Y él les dijo a ellos, en una historia: La tierra de un hombre de gran riqueza era muy fértil:
\p
\v 17 Y él se dijo a sí mismo: ¿Qué hay que hacer? porque no tengo lugar para poner toda mi fruta.
\p
\v 18 Y él dijo: Esto haré: derribaré mis almacenes y haré otros mayores, y allí pondré todo mi frutos y mis bienes.
\p
\v 19 Y le diré a mi alma, Alma, que tienes una gran cantidad de bienes almacenados, suficiente durante varios años; reposate, toma, come, y bebe y se feliz.
\p
\v 20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma, ¿y quién será el dueño de todas las cosas que has juntado?
\p
\v 21 Así que eso es lo que le llega al hombre que obtiene riqueza para sí mismo, y no tiene riqueza a los ojos de Dios.
\p
\v 22 Y dijo a sus discípulos: Por lo cual les digo que no se afanen en sus vidas, qué comerán ni por el cuerpo, qué vestirán.
\p
\v 23 ¿No es la vida más que alimento, y el cuerpo más que su ropa?
\p
\v 24 Piensa en los cuervos; no ponen semillas en la tierra ni siegan; no tienen almacenes o edificios; y Dios les da su alimento: ¡cuánto más valiosos son ustedes que las aves!
\p
\v 25 ¿Y quién de ustedes, al afanarse, puede hacerse más alto?
\p
\v 26 Si, entonces, no pueden hacer ni siquiera lo que es menos, ¿por qué están preocupado por el resto?
\p
\v 27 Piensen en las flores: no trabajan, no hacen ningún hilo; y aún así les digo, incluso Salomón, en toda su gloria, no fue vestido como una de ellas.
\p
\v 28 Pero si Dios da tal ropa a la hierba en el campo, que hoy está viva, y mañana será quemada en el horno, ¿cuánto más te dará ropa, hombres de poca fe?
\p
\v 29 Y no piensen demasiado en lu comida y bebida, y no dejen que su mente esté llena de dudas.
\p
\v 30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero su Padre sabe que tienen necesidad de estas cosas.
\p
\v 31 Pero busca el reino de Dios, y estas otras cosas te serán dadas por añadidura.
\p
\v 32 No temas, pequeño rebaño, porque es un gran placer para su Padre darles el reino.
\p
\v 33 Vendan la propiedad que tienen a cambio de dinero y den el dinero a los pobres; háganse bolsas de dinero que no envejecerán, riquezas almacenadas en el cielo que no se agota, donde ladrón no llega, ni gusano lo destruye.
\p
\v 34 Porque donde están sus riquezas, allí estará su corazón.
\p
\v 35 Prepárense, vestidos como para un viaje, con sus lámparas encendidas.
\p
\v 36 Sean como los hombres que buscan a su señor, cuando regrese de la fiesta de la novia; para que cuando llegue a la puerta, se le abra rápidamente.
\p
\v 37 Felices son aquellos siervos que están mirando cuando el señor viene; de verdad les digo, él se hará su sirviente, y hará que se sienten a a la mesa, él vendrá y les dará de comer.
\p
\v 38 Y si él viene en la segunda vigilia de la noche o en la tercera vigilia, y lo están esperando, felices son esos siervos.
\p
\v 39 Pero sepan esto, que si el dueño de la casa hubiera tenido conocimiento del tiempo cuando el ladrón estaba llegando, él velaría, y no habría permitido que su casa fuera asaltada.
\p
\v 40 Así que estén preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá en un momento en que no lo están esperando.
\p
\v 41 Y Pedro le dijo: Señor, ¿nos han dicho estas palabras solamente a nosotros, o a todos los hombres?
\p
\v 42 Y el Señor dijo: ¿Quién es entonces el siervo sabio y responsable a quien su señor pondrá en control de su familia, para darles su alimento a su debido tiempo?
\p
\v 43 Feliz es ese siervo que, cuando viene su señor, lo halle haciendo así.
\p
\v 44 De cierto les digo, él le pondrá al mando de todos sus bienes.
\p
\v 45 Pero si ese siervo se dice a sí mismo: Mi señor tardará en llegar; y comenzare a golpear a los hombres-sirvientes y siervas, festejando y tomando mucho vino;
\p
\v 46 El señor de ese siervo vendrá en un momento en que no lo está esperando, y a la hora en que no está preparado para él, y lo castigará duramente, y le pondrá con los infieles;
\p
\v 47 Y el siervo que tenía conocimiento de los deseos de su señor y no estaba preparado para él y no hizo como se le ordenó, recibirá un gran número de golpes;
\p
\v 48 Pero aquel que, sin conocimiento, hizo cosas por las cuales se le da un castigo, recibirá sólo un pequeño número de golpes. El hombre a quien se le da mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.
\p
\v 49 Vine a echar fuego sobre la tierra, ¿Y que quiero, si ya se ha encendido?
\p
\v 50 Pero hay un bautismo que tengo que sufrir; y cómo me angustio hasta que se cumpla!
\p
\v 51 ¿Es tu opinión que he venido a dar paz en la tierra? Les digo, no, sino división:
\p
\v 52 Porque a partir de este momento, una familia de cinco en una casa estará en lados opuestos, tres contra dos y dos contra tres.
\p
\v 53 Ellos estarán en guerra, el padre contra su hijo, y el hijo contra su padre; madre contra hija e hija contra madre; suegra contra nuera y nuera contra suegra.
\p
\v 54 Entonces dijo al pueblo: Cuando ves una nube que viene hacia el oeste, dijiste: Habrá lluvia; y así es.
\p
\v 55 Y cuando ves un viento del sur que sopla, dices: Habrá calor; y así es.
\p
\v 56 ¡Hipócritas! saben distinguir la faz del cielo y de la tierra; ¿Cómo es que no distinguen este tiempo en que viven?
\p
\v 57 ¿Y por qué ustedes, en sus corazones, no pueden ser jueces de lo que es correcto?
\p
\v 58 Porque si alguno tiene una causa contra ti, y tú vas con él delante del magistrado, haz un intento, en el camino, de llegar a un acuerdo con él, porque si no lo haces, él puede llevarte ante el juez y el juez te entregarán a la policía, y te pondrán en prisión.
\p
\v 59 Te digo que no saldrás de allí hasta que pagues hasta el último céntimo.
\c 13
\p
\v 1 Ahora algunas personas que estaban allí en ese momento, le dieron una cuenta de cómo la sangre de algunos galileos había sido mezclada por Pilato con sus ofrendas.
\p
\v 2 Y él, en respuesta, les dijo: ¿Eres de la opinión de que estos galileos eran peores que todos los demás galileos, porque estas cosas se les hicieron a ellos?
\p
\v 3 Les digo, no es así; pero si no se arrepienten, todos perecerán igualmente.
\p
\v 4 O aquellos dieciocho hombres que fueron aplastados por la caída de la torre de Siloé, y los mató, ¿fueron ellos peores que todos los otros hombres que vivían en Jerusalén?
\p
\v 5 Les digo, no es así; pero si no se arrepienten, todos terminarán de la misma manera.
\p
\v 6 Y él les dijo esta historia: cierto hombre tenía una higuera en su jardín, y vino buscar fruto de ella, y no había fruto.
\p
\v 7 Y dijo al jardinero: Mira, durante tres años he estado buscando fruto de este árbol, y no he tenido ninguno; córtala; ¿por qué está ocupando tierra?
\p
\v 8 Y él dijo: Señor, que sea este año, y tendré a la tierra vuelta alrededor, y la abone, para hacerla fértil:
\p
\v 9 Y si, después de eso, tiene fruto, bien; si no, la cortarás después.
\p
\v 10 Y estaba enseñando Jesús en una de las sinagogas en el día de reposo.
\p
\v 11 Y había una mujer que había tenido una enfermedad durante dieciocho años; ella estaba encorvada, y no fue capaz de enderezarse.
\p
\v 12 Cuando Jesús la vio, le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.
\p
\v 13 Y él le impuso las manos, y ella se enderezó, y comenzó a alabar a Dios.
\p
\v 14 Y el principal de la sinagoga se enojó porque Jesús la había sanado en sábado, y dijo al pueblo: Hay seis días en que los hombres pueden hacer trabajo; así que vengan en estos días para ser sanados, y no en el Sábado.
\p
\v 15 Pero el Señor le dio una respuesta y dijo: ¡Hipócritas! ¿No es así, cada uno de ustedes, en Sábado, sueltan su buey y su asno y lo llevan al agua?
\p
\v 16 ¿Y no es correcto que esta hija de Abraham, que ha estado atada por Satanás durante dieciocho años, sea liberada en sábado?
\p
\v 17 Y cuando dijo esto, los que estaban contra él se avergonzaron, y toda la gente se llenó de alegría por las grandes cosas que había hecho.
\p
\v 18 Entonces dijo: ¿Cómo es el reino de Dios? ¿Y con Qué lo compararé?
\p
\v 19 Es como un grano de mostaza que un hombre tomó y puso en su jardín, y se convirtió en un árbol, y las aves del cielo hicieron sus nidos en sus ramas.
\p
\v 20 Y otra vez dijo: ¿Cómo es el reino de Dios?
\p
\v 21 Es como la levadura, que una mujer puso en tres medidas de harina, hasta que todo fuera fermentado.
\p
\v 22 Y siguió su camino por ciudades y lugares rurales, enseñando y yendo a Jerusalén.
\p
\v 23 Y alguien le dijo: Señor, ¿solo un pequeño número tendrá la salvación? Y él les dijo:
\p
\v 24 Hagan un esfuerzo para entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos intentarán entrar, pero no podrán hacerlo.
\p
\v 25 Cuando el dueño de la casa se haya levantado, y se haya cerrado la puerta, y tú, todavía afuera, le diste golpes a la puerta, diciendo: Señor, déjanos entrar; Él responderá y dirá: “No sé de dónde son ustedes”.
\p
\v 26 Entonces dirán: Hemos comido y bebido contigo, y has estado enseñando en nuestras calles.
\p
\v 27 Pero él dirá: De cierto, no los conozco ni sé de dónde vienen; aléjense de mí, hacedores de maldad.
\p
\v 28 Y habrá llanto y crujir de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios; más ustedes serán excluidos fuera.
\p
\v 29 Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y ocuparán sus lugares en el reino de Dios.
\p
\v 30 Y el último será el primero, y el primero será el último.
\p
\v 31 En ese momento, ciertos fariseos se le acercaron y le dijeron: Vete de este lugar, porque el propósito de Herodes es matarte.
\p
\v 32 Y él dijo: ve, y dile a ese zorro: He aquí, echo fuera demonios y haré obras de misericordia hoy y mañana, y al tercer día mi obra estará completa.
\p
\v 33 Pero tengo que seguir mi camino hoy, mañana y el tercer día, porque no es correcto que un profeta llegue a morir fuera de Jerusalén.
\p
\v 34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que fueron enviados a ella! una y otra vez quise juntar a tus hijos, como un pájaro toma a sus crías bajo sus alas, ¡pero no quisiste!
\p
\v 35 Ahora mira, tu casa es desierta, y les digo que no me verán hasta que digan: Bendición sobre el que viene en el nombre del Señor.
\c 14
\p
\v 1 Y aconteció que cuando entraba en la casa de uno de los principales fariseos en sábado, para comer, lo miraban.
\p
\v 2 Y había cierto hombre que tenía una enfermedad.
\p
\v 3 Y respondiendo Jesús, dijo a los escribas y fariseos: ¿Está bien hacer que la gente esté bien en sábado o no?
\p
\v 4 Pero ellos no dijeron nada. Y lo sano y lo envió lejos.
\p
\v 5 Y él les dijo: ¿Quién de ustedes, cuyo buey o asno ha entrado en un pozo de agua, no lo sacará inmediatamente en sábado?
\p
\v 6 Y no tenían respuesta a esa pregunta.
\p
\v 7 Y les dio enseñanza en forma de historia a los invitados que asistieron a la fiesta, cuando vio cómo tomaron los mejores asientos; diciéndoles:
\p
\v 8 Cuando reciban una invitación para que vengan a una fiesta, no tomen el mejor asiento, porque un hombre más importante que ustedes pueda venir,
\p
\v 9 Y entonces el que da la fiesta vendrá a ti y te dirá: da tu lugar para este hombre; y tu, con vergüenza, tendrás que tomar el asiento más bajo.
\p
\v 10 Pero cuando vengan, ve y toma el asiento más bajo, para que cuando llegue el dador de la fiesta, él te diga: Amigo, sube más alto; y luego tendrás honor a los ojos de todos los demás que están allí.
\p
\v 11 Porque todo hombre que se humilla a sí mismo en un lugar alto será derribado, pero el que toma asiento será levantado.
\p
\v 12 Y él le dijo al dueño de la casa: Cuando hagas una fiesta, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tu familia, ni a tus vecinos que tienen riquezas, porque ellos pueden darte un festín, y así recibirás una recompensa.
\p
\v 13 Pero cuando hagas una fiesta, invita a los pobres y a los ciegos y a los paralíticos.
\p
\v 14 Y tendrás una bendición, porque no podrán darte ningún pago, y recibirás tu recompensa cuando el justo vuelve de entre los muertos.
\p
\v 15 Y al oír estas palabras, uno de los que estaban sentados a la mesa con él le dijo: Bienaventurado el hombre que será huésped en el reino de Dios.
\p
\v 16 Y él les dijo: Un hombre dio un gran banquete, y envió un mensaje a varias personas.
\p
\v 17 Y cuando llegó el momento, envió a sus siervos a decirles: Vengan, porque todas las cosas están ahora listas.
\p
\v 18 Y todos dieron razones por las que no pudieron venir. El primero le dijo: Tengo un campo nuevo, y es necesario que vaya y lo vea: lo siento disculpame por no poder ir.
\p
\v 19 Y otro dijo: He comprado ganado, y voy a hacer una prueba de ellos: discúlpame por no poder ir.
\p
\v 20 Y otro dijo: Acabo de casarme, y por eso no puedo venir.
\p
\v 21 Y el criado regresó y le contó a su señor estas cosas. Entonces el dueño de la casa se enojó y le dijo al criado, sal rápidamente a las calles de la ciudad y trae acá a los pobres, los ciegos y los cojos y mancos.
\p
\v 22 Y el criado dijo: Señor, tus mandamientos han sido cumplidos, y aún hay lugar.
\p
\v 23 Y el señor dijo al siervo: Ve por los caminos y los campos, y hazlos entrar, para que se llene mi casa.
\p
\v 24 Porque les digo que ninguno de los que fueron invitados a venir probará mi cena.
\p
\v 25 Ahora una gran cantidad de gente fue con él.
\p
\v 26 Y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas, y aun a su vida, no será mi discípulo.
\p
\v 27 El que no toma su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
\p
\v 28 ¿Para quién de ustedes, deseando construir una torre, primero no se sienta y hace un cálculo de gastos, para saber si él tendrá suficiente para completarlo?
\p
\v 29 Por temor a que si él comienza y no puede continuar hasta el final, todos los que lo vean se burlen de él,
\p
\v 30 y diciendo: Este hombre comenzó a construir y no puedo completar.
\p
\v 31 ¿O qué rey, yendo a la guerra con otro rey, primero no pensará si será lo suficientemente fuerte, con diez mil hombres, para evitar que el que viene contra él con veinte mil?
\p
\v 32 O mientras el otro está todavía a una gran distancia, envía representantes solicitando condiciones de paz.
\p
\v 33 Y entonces, quien no esté dispuesto a renunciar a todo lo que tiene, puede que no sea mi discípulo.
\p
\v 34 Porque la sal es buena, pero si el sabor va de ella, ¿de qué sirve?
\p
\v 35 No es bueno para la tierra o para el lugar del desperdicio; nadie tiene un uso para eso. El que tiene oídos, que oiga.
\c 15
\p
\v 1 Ahora todos los recaudadores de impuestos y pecadores se acercaron para prestarle atención.
\p
\v 2 Y los fariseos y los escribas se enojaron, diciendo: Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos.
\p
\v 3 Y él les contó una historia, diciendo:
\p
\v 4 ¿Qué hombre de ustedes, teniendo cien ovejas, si una de ellas se suelta y se pierde y se va, no deja que las noventa y nueve en el desierto solas, y va tras ella? hasta que la encuentra?
\p
\v 5 Y cuando la tiene de nuevo, la toma en sus brazos con alegría.
\p
\v 6 Y cuando regresa a su casa, envía a sus vecinos y amigos, diciéndoles: Alégrense conmigo, porque he recobrado mis ovejas que se habían perdido.
\p
\v 7 Les digo que aun así habrá más gozo en el cielo cuando un pecador sea apartado de su maldad, que por noventa y nueve hombres buenos, que no necesitan arrepentimiento.
\p
\v 8 ¿O qué mujer, que tiene diez pedazos de plata, si un pedacito se le fue de las manos, no encenderá la luz, y barre su casa, buscando con cuidado hasta que la encuentra?
\p
\v 9 Y cuando vuelve a tenerla, junta a sus amigos y vecinos, diciendo: Alégrate conmigo, porque he recuperado la plata que había perdido.
\p
\v 10 Aun así, les digo, hay alegría entre los ángeles de Dios, cuando un pecador que se arrepiente de su maldad.
\p
\v 11 Y él dijo: Un varón tenía dos hijos.
\p
\v 12 Y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la herencia que será mía. Y él hizo la división de sus bienes entre ellos.
\p
\v 13 Y no mucho después, el hijo menor juntó todo lo que era suyo y emprendió un viaje a un país lejano, y allí todo su dinero lo desperdicio llevando una vida insensata.
\p
\v 14 Y cuando todo se malgasto, hubo una hambruna no había comida en ese país, y él estaba en necesidad.
\p
\v 15 Y él fue y se puso en manos de uno de los ciudadanos de ese país, y lo envió a sus campos para dar de comer a los cerdos.
\p
\v 16 Y tan grande era su necesidad que habría estado contento de tomar la comida de los cerdos, y nadie le dio nada.
\p
\v 17 Pero cuando volvió en sí, dijo: ¡Cuántos criados de mi padre tienen suficiente pan, y más, mientras estoy cerca de la muerte por necesidad de alimento!
\p
\v 18 Me levantaré e iré donde mi padre, y le diré: Padre, he hecho mal, en contra del cielo y en contra ti.
\p
\v 19 Ya no soy digno para ser llamado tu hijo: hazme como uno de tus empleados.
\p
\v 20 Y él se levantó y fue a su padre. Pero mientras él todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió lástima por él y fue rápidamente, lo tomó en sus brazos y le dio un beso.
\p
\v 21 Y su hijo le dijo: Padre, he hecho mal, contra el cielo y contra ti: y ya no soy digno para ser nombrado tu hijo.
\p
\v 22 Pero el padre dijo a sus siervos: busquen la mejor ropa, y vistanlo, y pongan un anillo en su mano y zapatos en sus pies.
\p
\v 23 Y toma el buey gordo y mátenlo, comamos y hagamos una fiesta, y alegrémonos.
\p
\v 24 Por esto, mi hijo, que estaba muerto, está viviendo de nuevo; él se había alejado de mí y ha regresado. Y ellos estaban llenos de alegría.
\p
\v 25 Ahora el hijo mayor estaba en el campo: y cuando llegó cerca de la casa, los sonidos de la música y el baile llegaron a sus oídos.
\p
\v 26 Y mandó llamar a uno de los sirvientes, preguntándole que pasaba.
\p
\v 27 Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha matado un becerro porque ha regresado a salvo.
\p
\v 28 Pero él se enojó y no quiso entrar; y su padre salió y le hizo una petición para que entrara.
\p
\v 29 Pero él respondió y le dijo a su padre: Mira, todos estos años he sido tu siervo, siguiendo tus órdenes en todo; y tú nunca me diste ni un chivo para que yo tenga una fiesta con mis amigos:
\p
\v 30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha estado malgastando tu propiedad con prostitutas, le matas un becerro.
\p
\v 31 Y él le dijo: Hijo, tú estás conmigo en todo tiempo, y todo lo que tengo es tuyo.
\p
\v 32 Pero era correcto estar contentos y tener una fiesta; porque este tu hermano, que estaba muerto, y ha revivido; se había perdido y ha regresado.
\c 16
\p
\v 1 Y otra vez dijo a los discípulos: Había un hombre de gran riqueza que tenía un administrador; y se le dijo que este siervo estaba desperdiciando sus bienes.
\p
\v 2 Y envió a buscarlo, y dijo: ¿Qué es esto que se dice de ti? dame una cuenta de todo lo que has hecho, porque ya no serás el administrador de mi propiedad.
\p
\v 3 Y el administrador se dijo a sí mismo: ¿Qué he de hacer ahora que mi señor me quita mi puesto? No tengo la fuerza suficiente para trabajar en el campo, y me avergonzaría si pidiera dinero a la gente en las calles.
\p
\v 4 He tomado una decisión sobre qué hacer, para que cuando me saquen de mi posición me lleven a sus casas.
\p
\v 5 Y enviando por cada uno que estaba en deuda con su señor, dijo al primero: ¿Cuál es el monto de su deuda con mi señor?
\p
\v 6 Y él dijo: Cien medidas de aceite. Y él dijo: Toma tu cuenta de inmediato y pon cincuenta.
\p
\v 7 Entonces dijo a otro: ¿Cuál es el monto de tu deuda? Y él dijo: Cien medidas de grano. Y él le dijo: Toma tu cuenta y baja a ochenta.
\p
\v 8 Y su señor alabó al mal administrador, porque él había sido sabio; porque los hijos de este mundo son más sabios en los negocios del mundo pecador que los hijos de la luz.
\p
\v 9 Y les digo: hagan amigos por la riqueza de este mundo pecador, para ganarse amigos para que cuando la riquezas se acaben y llegue a su fin, sean llevados a los eternos lugares de descanso.
\p
\v 10 El que es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho; el que no es honrado en lo poco. no es honrado en lo mucho.
\p
\v 11 Si, entonces, no has sido fiel en las riquezas de este mundo pecador, ¿quién les confiará la verdadera riqueza?
\p
\v 12 Y si no has sido fiel en el cuidado de la propiedad de otras personas, ¿quién les dará lo que les pertenece?
\p
\v 13 Ninguno puede ser siervo de dos señores; porque él tendrá odio por uno y amor por el otro; o se quedará con el uno y no tendrá respeto por el otro. No pueden ser siervos de Dios y de la riqueza.
\p
\v 14 Y los fariseos, que tenían un gran amor al dinero, al oír estas cosas, se burlaban de él.
\p
\v 15 Y él dijo: Ustedes tienen cuidado de parecer buenos a los ojos de los hombres, pero Dios conoce sus corazones; y las cosas que son importantes en opinión de los hombres, son aborrecidas a los ojos de Dios.
\p
\v 16 La ley y los profetas fueron hasta Juan; pero luego vino la predicación del reino de Dios, y todos se esfuerzan para entrar en el.
\p
\v 17 Pero el cielo y la tierra llegarán a su fin antes de que la letra más pequeña de la ley deje de cumplirse.
\p
\v 18 Todo aquel que se divorcia de su mujer y toma a otra, adultera; y el que está casado con una mujer cuyo marido la ha abandonado, adúltera.
\p
\v 19 Y había cierto hombre de gran riqueza, que estaba vestido con ropas de púrpura y delicado lino, y estaba resplandeciente y alegre todos los días.
\p
\v 20 Y un pobre hombre, llamado Lázaro, estaba tendido a la puerta, lleno de heridas,
\p
\v 21 Deseando los trozos de comida que salían de la mesa del hombre rico; y hasta los perros vinieron y pusieron sus lenguas sobre sus heridas.
\p
\v 22 Y con el tiempo el pobre hombre llegó a su fin, y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Y el hombre rico llegó a su fin y fue sepultado.
\p
\v 23 Y en el infierno, estando en gran dolor, alzando sus ojos vio a Abraham, muy lejos, y Lázaro sobre su seno.
\p
\v 24 Y él dio un grito y dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí y envía a Lázaro, para que él ponga la punta de su dedo en agua y la ponga sobre mi lengua, porque yo estoy ardiendo cruelmente en esta llama.
\p
\v 25 Pero Abraham dijo: Ten en cuenta, hijo mío, que cuando vivías, tenías tus bienes, mientras que Lázaro tenía sus males; pero ahora, él es consolado y tú tienes dolor.
\p
\v 26 Y además, hay una división profunda entre nosotros y usted, para que aquellos que puedan ir de aquí a usted no puedan hacerlo, y nadie puede venir de usted hacia nosotros.
\p
\v 27 Y él dijo: Padre, es mi petición que lo envíes a la casa de mi padre;
\p
\v 28 Porque tengo cinco hermanos; y que les dé cuenta de estas cosas, para que no lleguen a este lugar de dolor.
\p
\v 29 Pero Abraham dijo: Ellos tienen a Moisés y los profetas; que escuchen lo que dicen.
\p
\v 30 Y él dijo: No, padre Abraham, pero si alguien fuera a ellos de entre los muertos, cambiarían sus corazones.
\p
\v 31 Y le dijo: Si no quieren prestar atención a Moisés y a los profetas, no creerán aunque alguno vuelva de entre los muertos.
\c 17
\p
\v 1 Y dijo a sus discípulos: siempre vendrán oportunidad de pecar, pero Ay! de aquel por quien vienen.
\p
\v 2 Sería bueno para él que le pusieran una gran piedra en el cuello y lo tiraran al mar, antes de que causara problemas a ninguno de estos pequeños.
\p
\v 3 Presten atención a sí mismos: si tu hermano peca contra ti, repréndele; y si se arrepiente de su pecado, perdónale.
\p
\v 4 Y si pecare contra ti siete veces en un día, y siete veces viene a ti y dice: Me arrepiento de lo que he hecho; perdonale.
\p
\v 5 Y los doce dijeron al Señor: incrementa nuestra fe.
\p
\v 6 Y el Señor dijo: Si su fe es como un grano de mostaza, dirían a este árbol: Sé desarraigado y plántate en el mar; y les obedecerá.
\p
\v 7 ¿Y quién de ustedes, teniendo un siervo que está arando o cuidando ovejas, le dirá que cuando entre del campo, venga ahora y se siente y comience a comer,
\p
\v 8 No le dice más bien: prepárame la cena, y prepárate para atenderme hasta que haya comido y bebido; y después de eso, come y bebe tu?
\p
\v 9 ¿Dio gracias al siervo porque hizo lo que se le ordenó? No.
\p
\v 10 De la misma manera, cuando hayas hecho todo lo que se te ha encomendado, digan: No hay mérito en nosotros, porque solo hemos hecho lo que se nos ordenó que hiciéramos.
\p
\v 11 Y aconteció que cuando estaban en el camino a Jerusalén, él pasó por Samaria y Galilea.
\p
\v 12 Y cuando él entró en un pequeño pueblo, se encontró con diez hombres que eran leprosos, y ellos, manteniéndose a distancia,
\p
\v 13 Decían en voz alta, Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros!
\p
\v 14 Y cuando los vio, les dijo: vayan, a mostrarse a los sacerdotes para que los vean. Y, mientras iban, se hicieron limpios.
\p
\v 15 Y uno de ellos, cuando vio que estaba limpio, se volvió y alabó a Dios en alta voz;
\p
\v 16 Y, cayendo sobre su rostro a los pies de Jesús, le dio gracias; y él era un hombre de Samaria.
\p
\v 17 Y Jesús dijo: ¿No había diez hombres que fueron limpios? dónde están los nueve?
\p
\v 18 ¿No han vuelto alguno de ellos para dar gloria a Dios, sino sólo éste extranjero?
\p
\v 19 Y él le dijo: Levántate, y sigue tu camino; tu fe te ha sanado.
\p
\v 20 Y cuando los fariseos le preguntaron acerca de cuándo vendría el reino de Dios, él les dio una respuesta y dijo: El reino de Dios no vendrá por medio de la observación:
\p
\v 21 Y los hombres no dirán: ¡Mira, ya está aquí! o, ¡allí! porque el reino de Dios está entre ustedes.
\p
\v 22 Y dijo a sus discípulos: El tiempo vendrá cuando desearán ver uno de los días del Hijo del hombre, pero no lo verán.
\p
\v 23 Y si te dicen: ¡Mira, está allí! o, está aquí! no te vayas, o ve tras ellos.
\p
\v 24 Porque como en un relámpago se ve la luz brillante desde un extremo del cielo hasta el otro, así será el Hijo del hombre cuando llegue su hora.
\p
\v 25 Pero primero, tendrá que sufrir mucho y ser rechazado por esta generación.
\p
\v 26 Y como fue en los días de Noé, así será en el día del Hijo del hombre.
\p
\v 27 Ellos estaban festejando y tomando esposas y casándose, hasta el día del diluvio de las aguas, cuando Noé entró en el arca, y todos vinieron a la destrucción.
\p
\v 28 De la misma manera, en los días de Lot; estaban festejando y comerciando, plantaban y edificaban;
\p
\v 29 Pero el día en que Lot salió de Sodoma, fuego y azufre del cielo descendió y la destrucción vino sobre todos ellos.
\p
\v 30 Así será en el día de la revelación del Hijo del hombre.
\p
\v 31 En aquel día, si alguno está en el tejado de la casa, y sus bienes están en la casa, que no baje para llevarlos; y el que está en el campo no regrese a su casa.
\p
\v 32 Tenga en cuenta la esposa de Lot.
\p
\v 33 Si alguien intenta mantener su vida, la perderá, pero si alguien renuncia a su vida, la salvará.
\p
\v 34 Les digo que en esa noche habrá dos hombres durmiendo en una cama, y uno será llevado y el otro dejado.
\p
\v 35 Dos mujeres estarán moliendo juntas; una será tomada y la otra llevada.
\p
\v 36 Dos estarán en el campo; él uno será tomado y el otro dejado.
\p
\v 37 Y ellos, respondiendo, dijeron: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Dónde está el cuerpo, allí se juntarán las águilas.
\c 18
\p
\v 1 E hizo una historia para ellos, para ilustrar la necesidad que los hombres debían seguir orando y no darse por vencido;
\p
\v 2 Diciendo: Había un juez en cierta ciudad, que no temía a Dios ni respetaba al hombre.
\p
\v 3 Y había una viuda en esa ciudad, y ella siguió viniendo a él y diciendo: hazme justicia en contra del hombre. quien me ha hecho mal.
\p
\v 4 Y por un tiempo no quiso; pero más tarde, se dijo a sí mismo: Aunque no tengo temor de Dios ni respeto por el hombre,
\p
\v 5 Porque esta viuda es un problema para mí, le haré justicia; porque si no, estaré completamente cansado por sus visitas frecuente.
\p
\v 6 Y el Señor dijo: Escucha bien las palabras del juez injusto.
\p
\v 7 ¿Y no hará Dios lo que es justo en la causa de sus santos, cuyos clamores llegan día y noche a sus oídos, aunque tarda mucho en hacerlo?
\p
\v 8 Les digo que él rápidamente hará lo correcto en su causa. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿habrá fe en la tierra?
\p
\v 9 E hizo esta historia para algunas personas que estaban seguras de que eran buenas y tenían una baja opinión de los demás:
\p
\v 10 Dos hombres subieron al Templo para orar; uno un fariseo, y el otro un recaudador de impuestos.
\p
\v 11 El fariseo, tomando su posición, se dijo a sí mismo estas palabras: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, que son malvados, adúlteros, o como este publicano.
\p
\v 12 Dos veces en la semana ayuno; Doy la décima parte de todo lo que tengo.
\p
\v 13 El publicano, por otro lado, manteniéndose lejos, y sin levantar ni siquiera sus ojos al cielo, hizo señales de dolor y dándose golpes de pecho dijo: Dios, ten misericordia de mí, un pecador.
\p
\v 14 Les digo que este hombre regresó a su casa con la aprobación de Dios, y no el otro, porque todo el que se engrandece a sí mismo será humillado y el que se humilla será engrandecido.
\p
\v 15 Y trajeron los niños a él, para que él pusiera las manos sobre ellos; pero cuando los discípulos lo vieron, ellos reprendieron a la gente por hacer esto.
\p
\v 16 Pero Jesús los llamó, diciendo: Dejen que los niños vengan a mí, y no se los impidan, porque de ellos es el reino de los cielos.
\p
\v 17 De cierto, de cierto te digo, que cualquiera que no se someta al reino de Dios como un niño pequeño, no entrará en lo absoluto.
\p
\v 18 Y cierto gobernante le hizo una pregunta, diciendo: Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para tener vida eterna?
\p
\v 19 Y Jesús le dijo: ¿Por qué dices que soy bueno? Nadie es bueno, solo Dios.
\p
\v 20 Tú tienes conocimiento de lo que dice la ley: No adulteres, no mates a nadie, no tomes lo que no es tuyo, no des falso testimonio, da honor a tu padre y a tu madre.
\p
\v 21 Y él dijo: Todo esto lo he hecho desde mi juventud.
\p
\v 22 Y Jesús, oyéndole, le dijo: Una cosa te falta hacer; vende tus bienes y dáselo a los pobres, y tendrás riquezas en el cielo; y ven y sígueme.
\p
\v 23 Pero al oír estas palabras, se entristeció mucho, porque tenía grandes riquezas.
\p
\v 24 Y Jesús mirándolo, dijo: ¡Cuán difícil es para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!
\p
\v 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un hombre que tiene mucho dinero pueda entrar en el reino de Dios.
\p
\v 26 Y los que estaban presentes dijeron: ¿Quién puede tener la salvación?
\p
\v 27 Pero él dijo: Las cosas que no son posibles con el hombre son posibles con Dios.
\p
\v 28 Y Pedro dijo: Mira, hemos abandonado lo nuestro para seguir en pos de ti.
\p
\v 29 Y él les dijo: De cierto os digo que no hay hombre que haya renunciado a la casa, a la esposa, a los hermanos, al padre, a la madre o a los hijos, por el reino de Dios,
\p
\v 30 Que no recibirá mucho más en este tiempo. y en el mundo venidero, vida eterna.
\p
\v 31 Y tomó consigo a los doce, y les dijo: Ahora vayamos a Jerusalén, y todas las cosas que fueron dichas por los profetas se harán al Hijo del hombre.
\p
\v 32 Porque será entregado a los gentiles, y se burlarán de él;
\p
\v 33 y será maltratado y muerto, y al tercer día resucitará.
\p
\v 34 Pero ellos no entendían nada de estas palabras, y lo que él dijo no fue claro para ellos, y sus mentes no comprendían.
\p
\v 35 Y aconteció que cuando llegó cerca de Jericó, cierto ciego estaba sentado al costado del camino, pidiendo dinero a los que pasaban.
\p
\v 36 Y oyendo el sonido de la gran cantidad de gente que pasaba, dijo: ¿Qué es esto?
\p
\v 37 Y le dijeron: Pasa Jesús de Nazaret.
\p
\v 38 Y él dijo en alta voz: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
\p
\v 39 Y los que estaban delante hicieron protestas y le dijeron: Cállate; más él clamó aún más, oh Hijo de David, ten misericordia de mí!
\p
\v 40 Y Jesús, deteniéndose, ordenó que fuera a él, y cuando se acercó, le dijo:
\p
\v 41 ¿Qué quieres que haga por ti? Y él dijo: Señor, que yo reciba mi vista.
\p
\v 42 Y Jesús dijo: Mira otra vez: Recibe la vista; tu Fe te ha salvado.
\p
\v 43 Y al instante pudo ver, y fue tras él, glorificando a Dios; y toda la gente cuando lo vieron alabó a Dios.
\c 19
\p
\v 1 Y se fue a Jericó, y cuando pasaba por ahí,
\p
\v 2 Un hombre, llamado Zaqueo, que era el principal recaudador de impuestos, y un hombre de riqueza,
\p
\v 3 Hizo todo lo posible por ver quién era Jesús, y no le fue posible, debido a la multitud de gente, porque él era un hombre de baja estatura.
\p
\v 4 Y se fue rápidamente delante de ellos y se subió a un árbol para verlo, porque él iba a pasar por allí.
\p
\v 5 Y cuando Jesús llegó al lugar, mirando hacia arriba, le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy voy a tu casa.
\p
\v 6 Y descendió pronto, y lo tomó en su casa con alegría.
\p
\v 7 Y cuando lo vieron, todos se enojaron, y dijeron: Se fue a la casa del pecador.
\p
\v 8 Y Zaqueo, que esperaba delante de él, dijo al Señor: Mira, Señor, la mitad de mis bienes los doy a los pobres, y si he defraudado a alguien, le devuelvo cuatro veces más.
\p
\v 9 Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, porque aún él es hijo de Abraham.
\p
\v 10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar a los que estaban perdidos y a ser su Salvador.
\p
\v 11 Y mientras escuchaban estas palabras, les dijo otra historia, porque estaba cerca de Jerusalén y porque pensaban que él reino de Dios se iba a manifestar inmediatamente.
\p
\v 12 Entonces dijo: Un hombre de gran alcurnia se fue a un país lejano para ser nombrado rey y volver.
\p
\v 13 Y envió a buscar a diez de sus siervos, y les dio diez minas, y les dijo: vende y compra con esto hasta que yo llegue.
\p
\v 14 Pero su pueblo no le amaba, y envió tras él representantes, diciendo: No queremos a este hombre para nuestro gobernante.
\p
\v 15 Y cuando regresó, habiendo obtenido su reino, dio órdenes a aquellos siervos a quienes les había dado el dinero para que fueran a él, para que él pudiera tener una cuenta de lo que habían hecho.
\p
\v 16 Y vino el primero delante de él, diciendo: Señor, tu mina ha hecho diez minas.
\p
\v 17 Y él le dijo: Bien has hecho, oh buen siervo: porque has sido fiel en lo poco, tendrás autoridad sobre diez ciudades.
\p
\v 18 Y vino otro que decía: Tu mina ha ganado cinco minas.
\p
\v 19 Y él dijo: Tú serás gobernador sobre cinco ciudades.
\p
\v 20 Y vino otro que decía: Señor, aquí está tu mina, que yo guardo en un paño;
\p
\v 21 Porque tuve miedo de ti, porque eres un hombre duro; tomas lo que no pusiste, y cosechas lo que no sembraste.
\p
\v 22 Y le dijo: Por las palabras de tu boca serás juzgado, siervo malo. Sabías que soy un hombre duro, tomando lo que no he puesto y recogiendo grano donde no he puesto semilla;
\p
\v 23 ¿Por qué, entonces, no depositaste mi dinero en un banco, para que cuando llegara lo recuperara con interés?
\p
\v 24 Y dijo a los que estaban cerca: Quítale la mina, y dáselo al hombre que tiene diez.
\p
\v 25 Y le dicen: Señor, él tiene diez libras.
\p
\v 26 Y les digo que a todo el que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, se le quitará lo que tiene.
\p
\v 27 Y en cuanto a los que estaban en mi contra, que no me querían por su gobernante, que vengan aquí y sean matados delante de mí.
\p
\v 28 Y cuando hubo dicho esto, pasó delante de ellos y continuo y subió a Jerusalén.
\p
\v 29 Y aconteció que cuando llegó cerca de Betfagé y de Betania, junto a la montaña que se llama la Montaña de las Olivas, envió a dos de los discípulos,
\p
\v 30 diciendo: Id a la pequeña ciudad frente a ustedes, y al entrar. verás un pollino atado con una cuerda, en el que ningún hombre ha estado sentado alguna vez; suéltalo y tómalo.
\p
\v 31 Y si alguien te dice: ¿Por qué lo llevas? di: El Señor lo necesita.
\p
\v 32 Y aquellos a quienes envió se fueron, y fue como él dijo.
\p
\v 33 Y cuando estaban sacando el pollino, los dueños de él les dijeron: ¿Por qué tomas el pollino?
\p
\v 34 Y ellos dijeron: El Señor lo necesita.
\p
\v 35 Y ellos lo llevaron a Jesús, y ellos pusieron sus túnicas sobre el asno, y Jesús subió a él.
\p
\v 36 Y mientras él siguió su camino, la gente ponía sus ropas en el camino frente a él.
\p
\v 37 Y cuando llegó cerca del pie del monte de los Olivos, todos los discípulos a grandes voces alababan a Dios con gozo por todas las grandes obras que habían visto;
\p
\v 38 Diciendo: Una bendición sobre el Rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo y gloria en lo más alto.
\p
\v 39 Y algunos de los fariseos del pueblo le dijeron: Maestro, haz que tus discípulos callen.
\p
\v 40 Y él dijo en respuesta, les digo, si estos hombres se callan, las mismas piedras estarán clamando.
\p
\v 41 Cuando se acercó y vio la ciudad, se llenó de llanto por ella,
\p
\v 42 diciendo: ¡Si también tú conocieras hoy, las cosas que dan paz! pero ahora esto te está escondido para que no puedas verlo.
\p
\v 43 Porque vendrá tiempo cuando tus atacantes te rodearán con una muralla, y te rodearán y te atacarán por todos lados,
\p
\v 44 Y te destruirán por completo, y a tus hijos contigo; y no habrá una piedra sobre otra, porque no reconociste el tiempo de la visitación divina.
\p
\v 45 Y él entró en el Templo y sacó a los que comerciaban allí,
\p
\v 46 Diciéndoles: Se ha escrito: Mi casa será una casa de oración, pero tú la has hecho una cueva de ladrones.
\p
\v 47 Y todos los días estaba enseñando en el Templo. Pero los principales sacerdotes y los escribas y los gobernantes del pueblo estaban tratando de matarlo;
\p
\v 48 Pero ellos no pudieron hacer nada, porque todas las personas se mantuvieron cerca de él, estando muy interesados en sus palabras.
\c 20
\p
\v 1 Y sucedió uno de esos días, cuando enseñaba a la gente en el Templo y predicaba las buenas nuevas,
\p
\v 2 Que los principales sacerdotes y los escribas y los principales del pueblo se le acercaron y le dijeron: Déjanos en claro por qué autoridad haces estas cosas y quién te dio esta autoridad.
\p
\v 3 Y respondiendo él les dijo: Les haré una pregunta, y ¿me responden?
\p
\v 4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres?
\p
\v 5 Y dijeron entre sí: Si decimos: Del cielo; él dirá: ¿Por qué no tienes fe en él?
\p
\v 6 Pero si decimos: De los hombres; el pueblo nos apedreará, porque están seguros de que Juan fue un profeta.
\p
\v 7 Y respondieron que no tenían idea de dónde venía.
\p
\v 8 Y Jesús dijo: Y yo tampoco les digo con qué autoridad hago estas cosas.
\p
\v 9 Y le dio a la gente esta historia: un hombre hizo un huerto de viñedos y lo rento a algunos de los trabajadores del campo y se fue a otro país durante mucho tiempo.
\p
\v 10 Y en el momento correcto, envió un sirviente a los trabajadores para obtener parte del fruto de las viñas; pero los trabajadores le dieron golpes y lo enviaron sin nada.
\p
\v 11 Y envió otro siervo, y le dieron golpes del mismo modo, y le avergonzaron, y le enviaron sin nada.
\p
\v 12 Y envió un tercero, y le hirieron y lo echaron fuera.
\p
\v 13 Y el señor de la viña dijo: ¿Qué he de hacer? Enviaré a mi querido hijo; ellos pueden darle respeto a él.
\p
\v 14 Pero cuando los obreros lo vieron, se dijeron unos a otros: Este es el que algún día será el dueño de la propiedad; vamos a matarlo y la herencia será nuestra.
\p
\v 15 Y echándolo fuera de la viña lo mataron. Ahora, ¿qué le hará el señor a estos obreros?
\p
\v 16 Él vendrá y los destruirá y dará la viña a otros. Y cuando dijo esto, dijeron: “No sea así, Dios nos libre”.
\p
\v 17 Pero él, mirándolos, dijo: ¿No está escrito en las Escrituras? La piedra que los constructores rechazaron, ¿la misma se ha convertido en la principal piedra del edificio?
\p
\v 18 Todos los que caigan sobre la piedra serán quebrantados, pero el hombre en quien la piedra caiga sera echo polvo.
\p
\v 19 Y los principales sacerdotes y los escribas intentaron ponerle las manos encima en esa misma hora; y tenían miedo de la gente, porque vieron que él había dicho esta historia contra ellos.
\p
\v 20 Y lo vigilaron, y enviaron representantes secretos, que actuaban como parte de hombres buenos, para que pudieran obtener algo de sus palabras y hacerlo caer en una trampa, y así tener pretexto o causa para entregarlo al poder y autoridad del gobierno.
\p
\v 21 Y le hicieron una pregunta, diciendo: Maestro, estamos seguros de que tu enseñanza y tus palabras son correctas, y que no respetas la posición de un hombre, sino que estás enseñando el verdadero camino de Dios:
\p
\v 22 ¿Es correcto? para nosotros hacer el pago de impuestos a César o no?
\p
\v 23 Pero él vio a través de su truco y les dijo, porque me tientan?
\p
\v 24 Déjame ver un centavo. ¿De quién es la imagen y el nombre? Y ellos dijeron: de César.
\p
\v 25 Y él dijo: Da al César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.
\p
\v 26 Y no pudieron sacar nada de estas palabras delante del pueblo; pero estaban maravillados de su respuesta, y no dijeron nada.
\p
\v 27 Y algunos de los saduceos vinieron a él, los cuales dicen que no hay resurrección; y le dijeron,
\p
\v 28 Maestro, Moisés dijo que si el hermano de un hombre llega a su fin, teniendo una esposa, pero no hijos, su hermano debe tomar la esposa, y obtener una familia para su hermano.
\p
\v 29 Ahora bien, había siete hermanos, y el primero tenía una esposa y llegó a su fin, sin tener hijos;
\p
\v 30 Y el segundo;
\p
\v 31 Y el tercero la tomó; y de la misma manera, los siete, sin tener hijos, llegaron a su fin.
\p
\v 32 Y por último, la mujer llegó a su fin.
\p
\v 33 Cuando vuelvan de entre los muertos, ¿de quién será ella? porque los siete la tenían a ella.
\p
\v 34 Y Jesús les dijo: Los hijos de este mundo se han casado y tienen esposo o esposa;
\p
\v 35 Pero aquellos a quienes se les da la recompensa del mundo venidero, y que vuelven de los muertos, no tienen esposas o esposos, ni se darán en casamiento;
\p
\v 36 Y la muerte no tiene más poder sobre ellos, porque son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo los hijos de resurrección.
\p
\v 37 Pero incluso Moisés dejó en claro que los muertos vuelven a la vida, diciendo, en la historia de la zarza que ardía: El Señor, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
\p
\v 38 Ahora bien, él no es el Dios de los muertos, sino de los vivos, porque para Dios todos los hombres viven.
\p
\v 39 Y algunos de los escribas, respondiendo a esto, dijeron: Maestro, tú has dicho bien.
\p
\v 40 Y tenían miedo de hacerle más preguntas.
\p
\v 41 Y él les dijo: ¿Por qué dicen que el Cristo es el hijo de David?
\p
\v 42 Porque David mismo dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Toma asiento a mi diestra,
\p
\v 43 hasta que yo ponga como estrado de tus pies a todos tus enemigos.
\p
\v 44 David entonces le da el nombre de Señor, entonces ¿cómo es posible que él sea su hijo?
\p
\v 45 Y a oídos de todo el pueblo, dijo a sus discípulos:
\p
\v 46 Apartaos de los escribas, cuya complacencia es andar con túnicas largas, y que les digan palabras de respeto en los mercados, y toma los asientos principales en las sinagogas y los primeros lugares en las fiestas;
\p
\v 47 Quienes toman la propiedad de las viudas y ante los ojos de los hombres hacen largas oraciones; recibirán un castigo mayor.
\c 21
\p
\v 1 Y mirando hacia arriba, vio a los hombres de la riqueza poniendo sus ofrendas en la caja de dinero.
\p
\v 2 Y vio a cierta viuda pobre que puso dos centavos.
\p
\v 3 Y él dijo: De cierto les digo, que esta viuda pobre ha dado más que todos ellos,
\p
\v 4 Porque dieron de sus riquezas, teniendo más que suficiente para sí; pero ella, aun por su necesidad, ha dado todo lo que tiene.
\p
\v 5 Y algunos estaban hablando acerca del Templo, de los hermosos adornos, decorado con hermosas piedras y ofrendas, pero él dijo:
\p
\v 6 En cuanto a estas cosas que ves, vendrán días en que ninguna piedra reposará sobre otra, sino todo será destruido.
\p
\v 7 Y le dijeron: Maestro, ¿cuándo serán estas cosas? y ¿qué señal habrá cuando estos eventos tengan lugar?
\p
\v 8 Y él dijo: Cuídate de no ser engañado; porque vendrán muchas personas en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y, el tiempo está cerca: no vayas tras ellos.
\p
\v 9 Y cuando lleguen a tus oídos noticias de guerras y tiempos difíciles, no temas; porque estas cosas tienen que ser, pero el final no será inmediato.
\p
\v 10 Entonces él les dijo: Nación peleará contra nación y reino contra reino;
\p
\v 11 Habrá grandes terremotos de tierra y hambrunas y enfermedades en varios lugares; y habrá terror y grandes señales del cielo.
\p
\v 12 Pero antes de todo esto, te arrestaran y serán perseguidos, entregándote a las sinagogas y a las cárceles, llevándote ante reyes y gobernantes, a causa de mi nombre.
\p
\v 13 Y se convertirá en una oportunidad para dar testimonio de mi.
\p
\v 14 Así que ten cuidado de no preocuparte antes de que llegue el momento, acerca de qué respuestas darás:
\p
\v 15 Porque yo te daré palabras y sabiduría, para que ninguno de los que están en tu contra te pueda vencer, o contradecir en nada.
\p
\v 16 Pero tus padres y madres, tus hermanos, tus parientes y tus amigos te abandonarán; y algunos de ustedes serán asesinados.
\p
\v 17 Y serás aborrecido por todos los hombres, por mi culpa.
\p
\v 18 Pero ni un pelo de tu cabeza vendrá a la destrucción.
\p
\v 19 Al pasar por todas estas cosas, por su paciencia mantendrás tus vidas.
\p
\v 20 Pero cuando vean ejércitos alrededor de Jerusalén, entonces tengan la certeza de que su destrucción está cerca.
\p
\v 21 Entonces los que están en Judea huyan a las montañas; y aquellos que están en el medio de la ciudad salgan; y los que están en el campo no entren en ella.
\p
\v 22 Porque estos son los días del castigo, en que todas las cosas en las Escrituras serán cumplidas.
\p
\v 23 Será difícil para las mujeres que están encintas, y para ella con un bebé que amamanta, en esos días. Porque habrá gran miseria y calamidad en la tierra e ira en contra de este pueblo.
\p
\v 24 Y serán muertos a espada, y serán tomados por prisioneros en todas las naciones; y Jerusalén será destruida bajo los pies de los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles sean completos.
\p
\v 25 Y habrá señales en el sol, la luna y las estrellas; y en la tierra, miedo entre las naciones y duda a causa del fuerte ruido del mar y las olas;
\p
\v 26 La fortaleza de los hombres se vendrá abajo y serán llenos de temor de ver y esperando las cosas que vendrán sobre la tierra; porque los poderes de los cielos serán conmovidos.
\p
\v 27 Y entonces verán al Hijo del Hombre que vendrá en una nube, con poder y gran gloria.
\p
\v 28 Pero cuando esto ocurra, alcen sus cabezas, porque su salvación está cerca.
\p
\v 29 Y les contó una historia: Miren la higuera y todos los árboles;
\p
\v 30 Cuando sacan sus hojas tiernas, tomen nota de ello, y les queda claro que se acerca el verano.
\p
\v 31 De la misma manera, cuando veas que estas cosas suceden, puedes estar seguro de que el reino de Dios está cerca.
\p
\v 32 En verdad te digo, esta generación no llegará a su fin hasta que todas las cosas estén completas.
\p
\v 33 El cielo y la tierra llegarán a su fin, pero mis palabras no llegarán a su fin.
\p
\v 34 Pero presten atención a ustedes mismos, por temor a que sus corazones se llenen de los placeres de la comida y el vino, y los afanes de esta vida, y ese día pueda venir repentinamente, y tomarlos como en una red:
\p
\v 35 Entonces vendrá sobre todos aquellos que están viviendo sobre la faz de toda la tierra.
\p
\v 36 Pero velen en todo momento con oración, para que puedan ser contados dignos de escapar de todas cosas que van a suceder y de presentarse delante del Hijo del hombre.
\p
\v 37 Y cada día enseñaba en el Templo y todas las noches salía a la montaña que se llama la Montaña de los Olivos para descansar.
\p
\v 38 Y toda la gente llegó temprano en la mañana para escuchar sus palabras en el Templo.
\c 22
\p
\v 1 Y la fiesta de los panes sin levadura estaba cerca, que se llama la Pascua.
\p
\v 2 Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban la oportunidad de matarlo, pero temían al pueblo.
\p
\v 3 Y Satanás entró en Judas Iscariote, que fue uno de los doce.
\p
\v 4 Y él se fue y tuvo una discusión con los principales sacerdotes y los gobernantes, acerca de cómo podría entregarlo a ellos.
\p
\v 5 Y se alegraron, y se comprometieron a darle dinero.
\p
\v 6 Y él hizo un acuerdo con ellos para entregárselo, si tuviera la oportunidad, cuando la gente no estaba presente.
\p
\v 7 Y vino el día de los panes sin levadura, cuando se tenía que sacrificar el cordero de la Pascua.
\p
\v 8 Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: vayan preparen la Pascua para nosotros, para que podamos tomarla.
\p
\v 9 Y ellos le dijeron: ¿Dónde tenemos que prepararlo?
\p
\v 10 Y les dijo: Cuando entres en la ciudad, verás a un hombre que viene a ti con una vasija de agua; ir tras él a la casa a la que va.
\p
\v 11 Y le dicen al dueño de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el cuarto de invitados, donde pueda tomar la Pascua con mis discípulos?
\p
\v 12 Y él te llevará a un gran salón con una mesa y asientos: allí listo.
\p
\v 13 Y ellos fueron, y fue como él había dicho: y ellos prepararon la Pascua.
\p
\v 14 Y llegado el momento, tomó asiento, y los apóstoles con él.
\p
\v 15 Y él dijo: cuánto he deseado y esperado celebrar esta Pascua con ustedes antes de venir a mi muerte;
\p
\v 16 Porque les digo que no lo comeré otra vez hasta que esté completo en el reino de Dios.
\p
\v 17 Y tomó una copa y, dando gracias, dijo: compartan esto entre ustedes;
\p
\v 18 Porque les digo que no tomaré del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios.
\p
\v 19 Y tomó pan y, dio gracias, se lo dio a ellos cuando fue quebrado, y dijo: Esto es mi cuerpo, que por ustedes es dado; haced esto en memoria de mí.
\p
\v 20 Y de la misma manera, después de la comida, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo testamento hecho con mi sangre que es derramada por ustedes.
\p
\v 21 Pero la mano del que me va a traicionar está conmigo en la mesa.
\p
\v 22 Porque se hará al Hijo del Hombre según el propósito de Dios, pero infeliz es ese hombre por quien es entregado.
\p
\v 23 Y se preguntaban quién de ellos sería quién haría esto.
\p
\v 24 Y hubo una discusión entre ellos también sobre cuál de ellos era el más grande.
\p
\v 25 Y él dijo: Los reyes de los gentiles son señores sobre ellos, y los que tienen autoridad reciben nombres de honor.
\p
\v 26 Pero que no sea así con ustedes; pero el que es más grande, que se vuelva como el mas joven; y el que es el jefe, como un sirviente.
\p
\v 27 ¿Porque cuál es más grande, el invitado que se sienta a una comida o el criado? ¿No es él que se sienta a la mesa? mas yo estoy entre ustedes como él que sirve.
\p
\v 28 Pero ustedes son los que han permanecido conmigo en mis pruebas;
\p
\v 29 Y les daré un reino como mi Padre me lo dio a mí,
\p
\v 30 para que tomes comida y bebida en mi mesa en mi reino, y los establezca como reyes, juzgando a las doce tribus de Israel.
\p
\v 31 Dijo también él Señor: Simón, Simón, Satanás los ha pedido a ustedes, para sacudirlos como trigo.
\p
\v 32 Pero yo he hecho oración por ti, para que tu fe no te falte, y tú, cuando te hayas vuelto a mi, ayuda a tus hermanos a permanecer firmes.
\p
\v 33 Y él le dijo: Señor, estoy listo para ir contigo a la cárcel y a la muerte.
\p
\v 34 Y él dijo: Te digo, Pedro, antes del segundo clamor del gallo hoy, dirás tres veces que no me conoces.
\p
\v 35 Y él les dijo: ¿Cuándo los envié sin dinero, sin bolsa ni zapatos, tuvieron necesidad de algo? Y ellos dijeron: Nada.
\p
\v 36 Y les dijo: Pero ahora, el que tiene una bolsa de dinero, o una bolsa para comer, que la tome; y el que no tiene espada, déjele su capa por dinero y consiga una espada.
\p
\v 37 Porque les digo que estas palabras que fueron escritas se cumplirán en mí, y fue contado entre los malhechores; porque lo que se ha dicho en las Escrituras acerca de mí, tiene un cumplimiento.
\p
\v 38 Y ellos dijeron: Señor, aquí hay dos espadas. Y él dijo: Basta ya.
\p
\v 39 Y saliendo, se fue, como era su rutina, al monte de los Olivos, y los discípulos fueron con él.
\p
\v 40 Y cuando llegó al lugar, les dijo: Hagan una oración para que no sean puestos a prueba.
\p
\v 41 Y se alejó un poco de ellos y, arrodillándose en oración, dijo:
\p
\v 42 Padre, si te place, quítame esta copa; pero, que se haga tu placer, no el mío.
\p
\v 43 Y un ángel del cielo vino a él para darle fuerza.
\p
\v 44 Y estando en gran angustia de alma, la fuerza de su oración se hizo más fuerte, y grandes gotas, como sangre, en sudor, cayendo a la tierra.
\p
\v 45 Y, levantándose de la oración, vino a los discípulos, y vio que estaban durmiendo por tristeza.
\p
\v 46 Y él dijo: ¿Por qué estás durmiendo? Levántense y ponganse a orar, para que no sean puesto a prueba.
\p
\v 47 Y mientras él decía estas palabras, vino un grupo de personas, y Judas, uno de los doce, estaba frente a ellos, y se acercó a Jesús para darle un beso.
\p
\v 48 Pero Jesús le dijo: Judas, ¿traicionas al Hijo del hombre con un beso?
\p
\v 49 Y cuando los que estaban con él vieron lo que venía, dijeron: Señor, ¿podemos hacer uso de nuestras espadas?
\p
\v 50 Y uno de ellos dio un golpe al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha.
\p
\v 51 Pero Jesús, respondiendo, dijo: basta ya, Y al tocar su oreja, lo sano.
\p
\v 52 Y Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los capitanes del Templo y a los gobernantes que habían venido contra él: ¿Como contra un ladrón has salido con espadas y varas?
\p
\v 53 Cuando estuve en el Templo contigo todos los días, tus manos no se estiraron contra mí, pero esta es tu hora y la autoridad de las tinieblas.
\p
\v 54 Y lo hicieron prisionero, y lo llevaron a la casa del sumo sacerdote. Pero Pedro los persiguió a distancia.
\p
\v 55 Y se encendió un fuego en medio de la plaza abierta, y se sentaron juntos, y Pedro estaba entre ellos.
\p
\v 56 Y una cierta sierva, viéndolo a la luz del fuego, y mirándole con atención, dijo: Este hombre estaba con él.
\p
\v 57 Pero él dijo: Mujer, no es verdad; No tengo conocimiento de él.
\p
\v 58 Y después de un momento, otro lo vio y dijo: Tú eres uno de ellos; y él dijo: Hombre, no soy.
\p
\v 59 Y después de alrededor de una hora, otro hombre dijo, con decisión: Ciertamente este hombre estaba con él, porque él es galileo.
\p
\v 60 Y Pedro dijo: Hombre, no tengo conocimiento de estas cosas de las que estás hablando. Y de inmediato, mientras decía estas palabras, llegó el grito de un gallo.
\p
\v 61 Y el Señor, volviéndose, miró a Pedro. Y las palabras del Señor vinieron a la mente de Pedro, cómo él había dicho: Esta noche, antes de la hora del grito del gallo, me negarás tres veces.
\p
\v 62 Y él salió, llorando amargamente.
\p
\v 63 Y los hombres en cuyas manos estaba Jesús, se burlaban de él y le daban golpes.
\p
\v 64 Y cubriéndole los ojos, le dijeron: ¿Eres profeta suficiente para decir quién te dio ese golpe?
\p
\v 65 Y ellos dijeron muchas otras maldades contra él.
\p
\v 66 Y cuando fue de día, los príncipes del pueblo se juntaron, con los principales sacerdotes y los escribas, y lo llevaron delante de su Sanedrín, diciendo:
\p
\v 67 Si tú eres el Cristo, dilo. Pero él dijo: Si yo digo eso, no creerás;
\p
\v 68 Y si te hago una pregunta, no darás una respuesta ni me soltaras.
\p
\v 69 Pero desde ahora, el Hijo del hombre se sentará a la diestra del poder de Dios.
\p
\v 70 Y todos dijeron: ¿Eres tú entonces el Hijo de Dios? y él dijo: Ustedes dicen que yo soy.
\p
\v 71 Y ellos dijeron: ¿Qué más necesitamos nosotros, testigos? tenemos las mismas palabras de su boca.
\c 23
\p
\v 1 Y levantándose todos fueron y lo llevaron ante Pilato.
\p
\v 2 Y declararon contra él, diciendo: Este hombre, según nuestro conocimiento, ha estado alborotando a nuestra nación, diciéndoles que no paguen impuestos al César, diciendo que él mismo es Cristo, un rey.
\p
\v 3 Y Pilato le dijo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y él dijo en respuesta, tú lo dices.
\p
\v 4 Y Pilato dijo a los principales sacerdotes y al pueblo: En mi opinión, este hombre no ha hecho nada malo.
\p
\v 5 Pero se volvieron más violentos que antes, diciendo: Él ha causado problemas en el pueblo, enseñando en toda Judea desde Galilea hasta este lugar.
\p
\v 6 Pero al oír estas palabras Pilato dijo: ¿Es el hombre un galileo?
\p
\v 7 Y cuando vio que estaba bajo la autoridad de Herodes, lo envió a Herodes, que estaba en Jerusalén mismo en ese momento.
\p
\v 8 Cuando Herodes vio a Jesús, se alegró muchísimo, pues durante mucho tiempo había deseado verlo, porque había tenido noticias suyas, y esperaba ver algunas maravillas hechas por él.
\p
\v 9 Y le hizo muchas preguntas, pero no dijo nada.
\p
\v 10 Y los principales sacerdotes y los escribas estaban allí, haciendo declaraciones contra él violentamente.
\p
\v 11 Y Herodes, con los hombres de su ejército, lo avergonzó y se burló de él, y vistiéndolo con túnicas esplendidas, lo envió de regreso a Pilato.
\p
\v 12 Y aquel día, Herodes y Pilato se hicieron amigos, porque antes se habían enfrentado unos a otros.
\p
\v 13 Y Pilato mandó llamar a los principales sacerdotes, a los príncipes y al pueblo, y les dijo:
\p
\v 14 Ustedes dicen que este hombre ha estado alborotando al pueblo: ahora yo, después de entrar en la cuestión ante ustedes, no veo nada malo en este hombre en relación con las cosas que han dicho contra él:
\p
\v 15 Y Herodes es de la misma opinión, porque él lo ha enviado de regreso a nosotros; porque, como verán, él no ha hecho nada por lo que pueda matarlo.
\p
\v 16 Y entonces le daré un castigo y lo dejaré ir.
\p
\v 17 Porque estaba obligado que en el festival dejaría en libertad a un prisionero.
\p
\v 18 Pero a gran voz dijeron todos los demás: mata a este hombre y libera a Barrabás.
\p
\v 19 Ahora este hombre estaba en la cárcel a causa de un ataque contra el gobierno en la ciudad, en el que había habido pérdidas de vidas.
\p
\v 20 Y Pilato les volvió a decir que era su deseo dejar libre a Jesús.
\p
\v 21 Pero clamando, dijeron: crucifícale! crucifícale! Crucifícale!
\p
\v 22 Y él les dijo por tercera vez: ¿Por qué, qué mal ha hecho? No veo ninguna razón para matarlo: le daré un castigo y lo dejaré ir.
\p
\v 23 Pero ellos siguieron clamando en voz alta, crucifícale!. Y ellos se salieron con la suya.
\p
\v 24 Y Pilato dio su decisión por y les concedió su deseo.
\p
\v 25 Y en respuesta a su pedido, dejó libre a ese hombre que había estado en la cárcel por actuar contra el gobierno y homicidio, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.
\p
\v 26 Mientras se lo llevaban, tomaron a Simón de Cirene, que venía del campo, y lo obligaron a tomar la cruz en pos de Jesús.
\p
\v 27 Y un gran grupo de personas fue tras él, y de mujeres que hacían señales de dolor y llorando por él.
\p
\v 28 Pero Jesús, volviéndose a ellas, dijo: Hijas de Jerusalén, no lloren por mí sino lloren por ustedes mismas y por sus hijos.
\p
\v 29 Porque vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, que no han tenido hijos, cuyos cuerpos nunca han dado a luz, cuyos pechos nunca han dado leche.
\p
\v 30 Y dirán a los montes: Descienden sobre nosotros y a los collados, para que nos cubran.
\p
\v 31 Porque si hacen estas cosas cuando el árbol está verde, ¿qué no harán con él seco?
\p
\v 32 Y otros dos, malhechores, fueron llevados con él para crucificarlos.
\p
\v 33 Y cuando llegaron al lugar que se llama Gólgota, lo pusieron en la cruz, y los malhechores, uno a la derecha, y el otro a la izquierda.
\p
\v 34 Y Jesús dijo: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. E hicieron división de su vestimenta entre ellos por la decisión del azar.
\p
\v 35 Y la gente estaba mirando. Y los gobernantes se burlaban de él, diciendo: Él era un salvador de los demás; que haga algo por sí mismo, si él es el Cristo, el hombre escogido de Dios.
\p
\v 36 Y los hombres del ejército se burlaron de él, vinieron a él y le dieron vino amargo,
\p
\v 37 Y diciendo: Si eres el Rey de los judíos, libérate.
\p
\v 38 Y estas palabras fueron escritas sobre él, ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.
\p
\v 39 Y uno de los malhechores en la cruz, con amargura, le dijo: ¿No eres tú el Cristo? Sálvate a ti y a nosotros de esto.
\p
\v 40 Pero el otro, protestando, dijo: ¿No tienes miedo de Dios? porque tú tienes parte en el mismo castigo,
\p
\v 41 Y con razón; porque tenemos la recompensa correcta de nuestros actos, pero este hombre no ha hecho nada malo.
\p
\v 42 Y él dijo a Jesús: acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
\p
\v 43 Y Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.
\p
\v 44 Y ya era como la hora sexta; y toda la tierra estaba oscura hasta la hora novena;
\p
\v 45 La luz del sol se apagó, y la cortina del Templo se partió en dos.
\p
\v 46 Y Jesús, dando grandes voces, dijo: Padre, en tus manos doy mi espíritu; y cuando hubo dicho esto, abandonó su espíritu.
\p
\v 47 Y cuando el capitán vio lo que se había hecho, alabó a Dios, diciendo: Sin duda, este era un hombre justo.
\p
\v 48 Y todo el pueblo que se había reunido para verlo, cuando vieron lo que se había hecho, volvieron y dieron señales de pesar.
\p
\v 49 Y todos sus amigos y las mujeres que vinieron con él desde Galilea, estaban esperando a la distancia, mirando estas cosas.
\p
\v 50 Ahora bien, había un hombre llamado José, un hombre de autoridad y un hombre bueno y recto él cual era miembro del concilio.
\p
\v 51 (Él no había dado su aprobación a su decisión o sus actos), de Arimatea, una ciudad de Judea, que estaba esperando el reino de Dios:
\p
\v 52 Este hombre fue a Pilato e hizo una petición para el cuerpo de Jesús.
\p
\v 53 Y lo bajo, y envolviendolo en una tela de lino, lo puso en un sepulcro abierto en la roca para un cadáver; y nadie había usado nunca ese sepulcro.
\p
\v 54 Ahora era el día de preparación y el sábado día de reposo estaba para comenzar.
\p
\v 55 Y las mujeres que habían venido con él de Galilea lo siguieron, y vieron el lugar y cómo su cuerpo había sido sepultado;
\p
\v 56 Y volvieron a casa y prepararon especias y perfumes; y en el día de reposo tomaron su descanso, de acuerdo con la ley.
\c 24
\p
\v 1 Pero en el primer día de la semana, al amanecer, llegaron al lugar donde habían puesto su cuerpo, tomando las especias que habían preparado.
\p
\v 2 Y vieron que la piedra había sido removida.
\p
\v 3 Y entraron, pero el cuerpo del Señor Jesús no estaba allí.
\p
\v 4 Y mientras dudaban, vieron a dos hombres con vestidos resplandecientes;
\p
\v 5 y mientras sus rostros se inclinaban hacia la tierra con temor, éstos les dijeron: ¿Por qué están buscando al que vive entre los muertos?
\p
\v 6 Él no está aquí, resucitó: recuerden lo que les dijo cuando aún estaba en Galilea, diciendo:
\p
\v 7 El Hijo del Hombre será entregado en manos de los malvados, y será puesto a la muerte en la cruz, y en el tercer día volverá a la vida.
\p
\v 8 Y sus palabras volvieron a sus mentes,
\p
\v 9 Y se fueron de ese lugar y dieron cuenta de todas estas cosas a los once discípulos y a todos los demás.
\p
\v 10 Y ellas fueron María Magdalena, y Juana, y María, madre de Jacobo; y las otras mujeres que estaban con ellos dijeron estas cosas a los Apóstoles.
\p
\v 11 Pero estas palabras les parecieron insensatas, y no les creyeron.
\p
\v 12 Entonces Pedro, levantándose, fue al lugar donde habían puesto el cadáver, y viendo que no veía más que los lienzos, se fue a su casa maravillado por lo que había acontecido.
\p
\v 13 Y luego, dos de ellos, en ese mismo día, iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, que estaba a unos once kilómetros de Jerusalén.
\p
\v 14 Y estaban hablando juntos de todas las cosas que habían sucedido.
\p
\v 15 Mientras hablaban y razonaban entre sí, Jesús mismo se acercó y fue con ellos.
\p
\v 16 Pero sus ojos no estaban abiertos para que pudieran conocerlo.
\p
\v 17 Y él les dijo: ¿De qué están hablando?
\p
\v 18 Entonces, deteniéndose, y mirándole con tristeza, uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo: ¿Eres tú el único hombre que vive en Jerusalén y no ha tenido noticias de lo que ha sucedido allí en estos días?
\p
\v 19 Y él les dijo: ¿Qué cosas? Y dijeron: Las cosas sobre Jesús de Nazaret, que fue profeta, grande en sus hechos y en sus palabras, delante de Dios y de todo el pueblo,
\p
\v 20 Y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes lo entregaron para que lo crucificaran.
\p
\v 21 Pero esperábamos que él sería el Salvador de Israel. Además de todo esto, ahora ha dejado pasar tres días desde el momento en que ocurrieron estas cosas;
\p
\v 22 Y algunas mujeres entre nosotros nos causaron asombro, porque fueron temprano al lugar donde habían puesto su cuerpo,
\p
\v 23 Y no estaba allí; luego vinieron diciendo que habían visto una visión de los ángeles que decían que él estaba viviendo.
\p
\v 24 Y algunos de los que estaban con nosotros fueron al lugar, y vieron que era como las mujeres habían dicho, pero a él no lo vieron.
\p
\v 25 Y dijo: ¡Oh insensatos! qué lento para creerlo que los profetas han dicho.
\p
\v 26 ¿No era necesario que el Cristo pasara por estas cosas y entrara en su gloria?
\p
\v 27 Y les mostró todas las cosas en las Escrituras, de Moisés y de todos los profetas, que tenían que ver consigo mismo.
\p
\v 28 Y llegaron cerca de la ciudad a la cual iban, y parecía como si él estuviera yendo más lejos;
\p
\v 29 Pero ellos lo mantuvieron atrás, diciendo: No vayas, porque la tarde está cerca, el día casi se ha ido. Y él entró con ellos.
\p
\v 30 Y cuando se sentó con ellos a la mesa, tomó el pan, y pronunció las palabras de bendición y, al dividirlo, se los dio.
\p
\v 31 Y entonces sus ojos estaban abiertos, y tenían conocimiento de él, pero él se apartó de su vista.
\p
\v 32 Y decían el uno al otro: ¿No estaban ardiendo en nosotros nuestros corazones mientras nos hablaba en el camino, mientras nos explicaba las santas Escrituras?
\p
\v 33 Y esa misma hora se levantaron y regresaron a Jerusalén, donde los once y los otros se habían reunido.
\p
\v 34 Y ellos les dijeron: El Señor verdaderamente ha resucitado, y Simón lo ha visto.
\p
\v 35 Y contaron lo que había sucedido en el camino, y cómo, cuando les dio pan, lo reconocieron.
\p
\v 36 Mientras ellos estaban diciendo estas cosas, él mismo estaba entre ellos, y les dijo: ¡Paz a ustedes!
\p
\v 37 Pero estaban llenos de temor y aterrorizados, siendo de la opinión de que estaban viendo un espíritu.
\p
\v 38 Y él les dijo: ¿Por qué están angustiados, y por qué están sus corazones llenos de duda?
\p
\v 39 Vean; mis manos y mis pies: soy yo mismo; ponme las manos encima y asegúrate; porque un espíritu no tiene carne ni huesos como ven que tengo yo.
\p
\v 40 Y cuando hubo dicho esto, les dejó ver sus manos y sus pies.
\p
\v 41 Y, para alegría y maravilla, todavía estaban en duda, él les dijo: ¿Tienes algo de comida aquí?
\p
\v 42 Y le dieron un poco de pescado cocido y un panal de miel.
\p
\v 43 Y ante sus ojos él tomó y comió.
\p
\v 44 Y les dijo: Estas son las palabras que les dije cuando estaba todavía con ustedes, que era necesario que todas las cosas que están en los escritos de Moisés y los profetas y en los Salmos sobre mí, se cumplan.
\p
\v 45 Luego hizo que entendieran las Sagradas Escrituras en sus mentes.
\p
\v 46 Y les dijo: Así está escrito en las Escrituras que el Cristo sufrirá la muerte y volverá a la vida al tercer día;
\p
\v 47 Y que se predique el arrepentimiento y el perdón de los pecados se hará a Jerusalén primero y a todas las naciones en su nombre.
\p
\v 48 Ustedes son testigos de estas cosas.
\p
\v 49 Y ahora les enviaré lo que mi padre se ha comprometido a darles, pero no se vayan de la ciudad, hasta que el poder del cielo venga a ustedes.
\p
\v 50 Y los sacó hasta que estuvieron cerca de Betania, y alzando sus manos, les dio una bendición.
\p
\v 51 Y mientras lo hacía, se fue de ellos y fue llevado al cielo.
\p
\v 52 Y ellos lo adoraron y regresaron a Jerusalén con gran gozo.
\p
\v 53 Y estaban en el Templo en todo tiempo, alabando a Dios.